Millones de menores quedan expuestos a plataformas diseñadas para capturar su voluntad, manipular su conducta y monetizar su fragilidad emocional dentro de la denominada “economía de la atención”; necesitamos contar con una política activa de concientización social que permita comprender la magnitud del problema.
Repercusiones en otros medios: kamonline.com.ar, La Voz (Chaco)