Entre el 4 y el 21 de septiembre, estudiantes de Primero a Quinto Año de Abogacía de la Universidad Austral emprendieron el Viaje Académico Europa 2026, que los llevó a recorrer Italia, Alemania, Francia y Suiza, más incursiones en Austria y Ciudad del Vaticano. El itinerario combinó visitas a universidades, tribunales e instituciones con recorridos por lugares atravesados por el Derecho, la historia, la cultura, el arte, la religión y la memoria.

Pero las dimensiones del Viaje no se miden solamente en kilómetros. Para quienes lo vivieron, fueron poco más de dos semanas de clases, encuentros, caminatas, conversaciones y descubrimientos que les permitieron mirar el Derecho desde otras perspectivas y, al mismo tiempo, compartir una experiencia que dejó huellas en su vida universitaria.
«Ha sido una experiencia extraordinaria, en muchísimos sentidos», resumió Fernando Toller, director de la carrera de Abogacía. «Por un lado, en extensión, visitando unas 20 ciudades en 4 países, con 3.400 km recorridos en 5 combis y unos 200 km de caminata. Por el otro, en intensidad y significación de los lugares visitados y las personas con las que pudimos conectarnos».
Del Viaje Académico Europa 2026 participaron 32 estudiantes de las dos Sedes de la Universidad Austral en las que se dicta la carrera de Abogacía: Buenos Aires y Pilar. La diversidad de edades y recorridos académicos también fue parte de la experiencia: compartir tantos días permitió generar vínculos entre estudiantes de distintos cursos y construir una vivencia común que estrechó sus lazos. Con ellos viajaron, además de Toller, otros cuatro profesores: Paz Miatello, directora de Estudios; Ignacio de Casas, secretario académico; Franco Melchiori; y el capellán Juan María Gallardo.
«La predisposición del grupo y de los profesores ayudó muchísimo y fue clave para que todo saliera tan bien y haber podido vivir esta experiencia increíble», cuenta Juana Isasmendi, de Tercer Año CABA. «Me llevo amigos de otros cursos con los que antes casi no hablaba o no conocía. Eso hace que hoy me sienta muy a gusto con la gente que forma parte de la Facultad, a la que me voy a seguir encontrando. Volví con muchas cosas aprendidas, pero sobre todo con personas nuevas en mi vida».
Aprender Derecho en los lugares donde la historia sucedió
El recorrido fue pensado como una experiencia de formación integral. Cada ciudad abrió una puerta diferente para comprender la historia europea y, a través de ella, distintas dimensiones del Derecho.
Roma fue el punto de partida y uno de los grandes núcleos del Viaje de Abogacía Austral. Además de conocer los grandes hitos de la ciudad, cuna del Derecho, los estudiantes participaron en un programa académico e institucional, del que cabe destacar cuatro encuentros:

Luego de la sesión con monseñor Mariano Fazio, exrector de la PUSC

Visita al Tribunal de la Signatura Apostólica
Roma tuvo también una dimensión espiritual profundamente vinculada con la identidad de nuestra Universidad. El grupo visitó la Iglesia Nacional Argentina, construida en 1910 por iniciativa del sacerdote argentino José León Gallardo, tío bisabuelo del padre Juan María Gallardo. Allí participaron de la Misa y de un festejo con empanadas junto a la comunidad argentina residente en Roma.
El padre Gallardo celebró, además, una misa en la Cripta de los Papas de la Basílica de San Pedro, a pocos metros de la tumba del apóstol. El grupo también participó en otra misa en la Iglesia prelaticia de Santa María de la Paz, junto a los restos de san Josemaría Escrivá. Allí tuvo lugar uno de los momentos especiales de la estadía: un encuentro con monseñor Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei. Cinco estudiantes y Paz Miatello compartieron con él sus testimonios personales, en un diálogo cercano y muy emotivo que dejó una huella especial entre quienes participaron.

Luego del encuentro con monseñor Fernando Ocáriz
La Facultad de Derecho, con el papa en la plaza de San Pedro
Roma ofreció también algunos de los momentos más significativos de todo el Viaje. Los estudiantes concurrieron a la audiencia general de los miércoles con el papa León XIV. Mientras aguardaban su llegada, entre la multitud, escucharon con sorpresa el anuncio de la presencia en la plaza de San Pedro de la delegación de la Facultad de Derecho de la Universidad Austral.

El Santo Padre bendiciendo a una alumna de la comitiva
La audiencia fue un momento de profundo significado: ver de cerca y escuchar al papa León XIV, en uno de los lugares más emblemáticos de la historia de la Iglesia y del mundo, quedará como uno de los recuerdos inolvidables de este Viaje.
Así, desde el comienzo, Roma reunió varias de las dimensiones que atravesarían todo el recorrido por Europa: el estudio del Derecho, la historia, la cultura, el arte, la formación universitaria y la dimensión espiritual, profundamente vinculada con la identidad de nuestra Universidad.
Hacia el norte: Asís, Bolonia y Trento
El recorrido continuó hacia Asís, junto a los venerados restos de san Francisco, coincidiendo con los 800 años de su fallecimiento, y de san Carlo Acutis, conocido como el «santo influencer».

Basílica de San Francisco de Asís, declarada Patrimonio de la Humanidad hace más de 25 años
Luego llegó Bolonia, una parada especialmente significativa para los estudiantes de Derecho. Allí visitaron el edificio histórico de la Universidad de Bolonia, la Alma Mater Studiorum, fundada en 1088 y considerada la universidad más antigua del mundo. Además, conocieron su histórica Facultad de Derecho y visitaron las tumbas de algunos de los principales Glosadores del Corpus Iuris Civilis, quienes hicieron renacer y relumbrar el Derecho romano, y lo legaron renovado al milenio siguiente.

En el Archiginnasio, el histórico edificio de la Universidad de Bolonia
Tras una breve visita de algunos a Venecia y de otros a Verona, el grupo continuó su recorrido por el norte de Italia y se acercó a la historia del célebre Concilio de Trento, que respondió al desafío planteado por Martín Lutero.

En la plaza central de Trento
Múnich, Dachau y Núremberg: memoria histórica y responsabilidad jurídica
La llegada a Alemania abrió otro de los grandes capítulos del recorrido.
En Múnich, además de recorrer la ciudad y conocer su tradición universitaria, los estudiantes se acercaron a la historia de la resistencia al régimen nazi a través de la memoria de la Rosa Blanca, el movimiento integrado por estudiantes y profesores que se opusieron al nazismo.

Junto al ayuntamiento, en el centro de Múnich
Luego el grupo de Abogacía Austral visitó el antiguo campo de concentración de Dachau, iniciado en 1933. Los barracones, los hornos y el museo dieron lugar a una profunda reflexión sobre la historia, la dignidad humana y las consecuencias de la vulneración de los derechos fundamentales.

Dachau, campo de concentración establecido en 1933
El recorrido continuó hacia Núremberg, donde el Derecho Penal Internacional y la memoria histórica ocuparon el centro de la experiencia. En la célebre Sala 600 del Palacio de Justicia, escenario del histórico Juicio de Núremberg, los estudiantes conocieron el lugar donde fueron juzgados los principales dirigentes del régimen nazi después de la Segunda Guerra Mundial, y donde durante cinco años se desarrollaron los procesos posteriores contra otros responsables. La visita tuvo lugar pocos días antes del 80.º aniversario de la histórica sentencia de aquel Juicio.
Allí, los profesores Fernando Toller e Ignacio de Casas brindaron una clase a los estudiantes sobre Derecho Penal Internacional y distintas cuestiones vinculadas con el célebre proceso. Además de la sede del Tribunal Militar Internacional, los estudiantes visitaron el Zeppelinfeld, escenario de las concentraciones del partido nazi y donde ahora funciona un Centro de Documentación sobre toda esa ignominia. Allí fueron anunciadas las Leyes de Núremberg, que institucionalizaron la persecución racial.
De este modo, entre Múnich y Núremberg, en dos días se pudo trazar un arco de memoria y aprendizaje: desde la locura humana convertida en política de Estado hasta la responsabilidad que reclama el Derecho. El recorrido permitió reflexionar sobre el surgimiento del nazismo en Múnich en la década de 1920 y el intento de golpe de Estado de 1923; el acceso al gobierno en 1933 y la consolidación del terror; los campos de concentración, las leyes raciales y la resistencia universitaria, en la década de 1930; la Segunda Guerra Mundial y sus horrores, en la primera mitad de la década de 1940; y, finalmente, la exigencia de responsabilidad jurídica por parte de la comunidad internacional, de 1945 a 1949.

La histórica Sala 600, escenario del célebre Juicio de Núremberg
Alemania medieval y universitaria
La historia seguía desplegándose al paso del grupo. En su recorrido de este a oeste de Alemania, Rothenburg ob der Tauber los recibió con sus murallas intactas y sus calles llenas de magia, como uno de los pueblos medievales mejor conservados de Centroeuropa.

Inmersos en una aldea medieval: plaza central de Rothenburg ob der Tauber
En la cara opuesta del país llegó Heidelberg, ciudad de origen medieval donde pudieron visitar la universidad más antigua de Alemania. En su Facultad de Derecho los recibió el profesor Martin Borowski, quien les brindó una clase sobre las características de la Ley Fundamental de Bonn.

En Heidelberg, con los alumnos de Tercer Año de Pilar y Buenos Aires
Rumbo al sur, el grupo pasó por Baden-Baden, una pequeña ciudad que conserva el encanto de la Belle Époque. Luego llegó el momento de dejar Alemania, cruzar el Rin, y entrar en Francia.
Estrasburgo: instituciones europeas y el Derecho más allá de las fronteras
En Estrasburgo, una de las ciudades más bonitas de Francia, el Viaje de la Universidad Austral puso el foco en las instituciones europeas. La ciudad propia historia y arquitectura de la ciudad, fluctuando entre Alemania y Francia, refleja los cambios políticos y territoriales que atravesaron Europa durante siglos, y las instituciones que alberga simbolizan la búsqueda de unidad después de la Segunda Guerra Mundial.
Durante dos días de estadía, el grupo visitó el Consejo de Europa y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, institución del Consejo, con jurisdicción sobre más de 700 millones de personas. En el primero pudieron reunirse con Amaya Ubeda, profesora de Derecho Internacional y funcionaria española que trabaja allí desde hace varios años. En el Tribunal mantuvieron un encuentro de más de dos horas con la Jueza Canòlic Mingorance, quien explicó en detalle el funcionamiento de esa corte. Ambas instituciones realizan una intensa labor en favor de la paz, el Estado de Derecho y los derechos humanos.
«Todos los días conocimos algo nuevo —dice Juana Isasmendi—, y eso hizo que cada jornada fuera distinta a la anterior. Aprendimos muchísimo. Estar en lugares como la Sala 600 de Núremberg o el Tribunal Europeo de Derechos Humanos se siente distinto: una cosa es leer sobre esos lugares y otra muy distinta es recorrerlos».

Visita al Tribunal Europeo de Derechos Humanos
También hubo tiempo para conocer la catedral gótica de Estrasburgo, que fue el edificio más alto del mundo durante más de 200 años, y para conversar sin prisa, a la vera de los canales del barrio de la Petite France.

La imponente arquitectura del Consejo de Europa
Friburgo: más de 20 años de intercambio universitario
De regreso en Alemania, el grupo se adentró en la región de la Selva Negra. Friburgo de Brisgovia ofreció la oportunidad de conocer una ciudad de fuerte tradición universitaria, una de las universidades más antiguas del país y una propuesta urbana vinculada con el desarrollo sostenible.
Allí visitaron la Facultad de Derecho, con la que la Universidad Austral mantiene, desde hace más de 20 años, un convenio de intercambio académico que ha permitido a decenas de estudiantes alemanes cursar un año en nuestras aulas. La visita fue una magnífica oportunidad para estrechar esos lazos.
El grupo fue recibido por el decano, profesor Jan Hoffmann, y por la directora de Relaciones Internacionales de la Facultad, Simone Bemmann. El profesor Hoffmann brindó una sesión en la que explicó en profundidad cómo se estudia Derecho en Alemania y cómo se accede al ejercicio de la abogacía en ese país.

Facultad de Derecho de la Albert-Ludwigs-Universität Freiburg, con el decano y la directora de Relaciones Internacionales
Ginebra: el sanctasanctórum de las instituciones internacionales
En Suiza, Ginebra aportó nuevas perspectivas. Casi todo en esa ciudad remite a la presencia de organismos internacionales. Entre ellos sobresale la sede europea de las Naciones Unidas, en el histórico Palacio de las Naciones.
Allí, los integrantes del grupo de la Universidad Austral pudieron participar en una sesión del Consejo de Derechos Humanos, conmemorativa del 60º aniversario del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y del Pacto Internacional de Derechos Sociales, Económicos y Culturales.
La ciudad permitió también aproximarse a la historia del Derecho Humanitario, mediante la visita a la célebre Sala Alabama, el lugar de la firma de la Primera Convención de Ginebra, así como a la sede del Comité Internacional de la Cruz Roja y al museo dedicado a la historia de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

ONU: Palacio de las Naciones
Quizás uno de los momentos más entrañables del Viaje de Abogacía fue la recepción vespertina ofrecida por el profesor argentino Agustín Giustiniani, quien presentó el Master in International Dispute Settlement. El encuentro continuó con una fondue de queso junto al lago Lemán y una sesión de karaoke «a la argentina», para asombro de una ciudad tan cosmopolita.
El Viaje Académico Europa 2026 mostraba así, una vez más, una de sus características centrales: el Derecho no aparecía solamente en los libros o en las aulas. Estaba presente en los edificios, en las ciudades, en los tribunales, en las universidades y también en las huellas que la historia dejó en las sociedades.
De las grandes universidades al arte en las ciudades
Tras dos días en Ginebra, el contingente emprendió el tramo final del recorrido, que incluyó una visita a Lausana y al Tribunal de Arbitraje del Deporte, antes de atravesar nuevamente los Alpes y regresar a Italia.
Milán, con su historia, su arquitectura, su célebre Duomo —un encaje de piedra blanca— y su tradición vinculada con el diseño y las finanzas, fue una de las últimas paradas del grupo antes de llegar a Florencia, una ciudad fundamental para comprender el Renacimiento europeo.

El Duomo de Milán, la noche en que lo visitó Abogacía Austral
En Florencia, el grupo se encontró con una parte esencial de la historia cultural de Occidente: la centralidad del Duomo, y las obras y los nombres que hicieron de la ciudad un verdadero laboratorio cultural europeo, desde Miguel Ángel y Donatello hasta Maquiavelo y Galileo.
También fue la oportunidad para que, en una cálida noche, junto al Duomo y el Baptisterio, cada integrante del grupo compartiera sus vivencias personales y lo que el Viaje había significado para él o para ella. Fue una noche especialmente emotiva, llena de relatos, anécdotas y agradecimientos. Así la relata Juana Isasmendi: «Para mí, lo más lindo del viaje fue la noche en Florencia, cuando estábamos en la plaza frente al Duomo y cada uno compartió lo que se llevaba. Fue un momento muy especial, de esos que no se olvidan».

Junto al Duomo de Florencia
El último tramo llevó a los estudiantes de Abogacía Austral a Siena, histórica rival de Florencia, con su famosa plaza medieval, donde todavía hoy los distintos barrios compiten en trepidantes carreras de caballos. Desde allí emprendieron el regreso a Roma y, finalmente, a Buenos Aires.

En la célebre Piazza del Campo, en Siena
Un Viaje que cambia las perspectivas
En el recorrido entre una ciudad y otra, entre un museo y una universidad, entre un tribunal y una catedral, hubo también muchas cosas que no aparecen en ningún itinerario: las horas compartidas en las combis, las caminatas, las conversaciones y la convivencia cotidiana.
«Diría que fue el mejor viaje de mi vida —dice Álvaro Pezzali, de Segundo Año Pilar—. Siento que esto se debió a que no fue solo recorrer sino compartir, ayudarnos y conocernos entre todos. Fue un continuo crecer en interioridad y en amor a los demás. Más que destacar una anécdota puntual pienso que el Viaje en sí fue una anécdota increíble, con muchísimas risas y charlas profundas con personas que antes no conocía».
En esos tramos de carretera y en los kilómetros recorridos a pie, profesores y estudiantes compartieron mucho más que actividades académicas: surgieron numerosos temas, preguntas y reflexiones, entrelazados con anécdotas. Para las autoridades de la carrera de Abogacía, este es uno de los aspectos más significativos a la hora de organizar estos viajes: precisamente el impacto integral que una experiencia así tiene en los estudiantes.
«Fue enorme el impacto de este Viaje Académico en los 32 estudiantes, en tantas áreas de cada uno», señaló Fernando Toller. Destacó, además, que regresaron «muy felices y agradecidos con la Facultad que eligieron para estudiar».
Esa alegría se repite en las voces de los estudiantes. «Les quería agradecer por el viajón que organizaron. Una experiencia increíble. Estoy súper contenta, volví súper feliz, súper nutrida, ya que ha sido muy lindo todo lo vivido«, escribió Catalina Guido Lavalle, de Cuarto Año Pilar. Y cerró: «Muchísimas gracias por todo: no sé cómo agradecérselos».
El Viaje Académico Europa 2026 es el quinto viaje internacional organizado por la carrera de Abogacía de la Universidad Austral: a dos ediciones realizadas en Estados Unidos se suman ya tres en Europa. Estos viajes se han consolidado como parte de la propuesta formativa de la Facultad y expresan una manera de entender la educación universitaria que combina conocimiento, experiencia, vínculos y apertura al mundo.
El Viaje terminó el 21 de septiembre, cuando el grupo regresó a Buenos Aires. En poco más de dos semanas, los estudiantes atravesaron siglos de historia: desde las primeras universidades europeas hasta los tribunales que marcaron la historia contemporánea; desde la memoria de las grandes tragedias del siglo XX hasta las instituciones que hoy buscan construir nuevas formas de convivencia.
Volvieron con ciudades, nombres, imágenes y conocimientos nuevos, pero también con una mirada más amplia sobre aquello que estudian y sobre los caminos que puede abrir su formación. Y lo hicieron junto a sus profesores, en un viaje en el que las conversaciones y la vida universitaria compartida resultaron tan importantes como los lugares visitados. Sus dimensiones jurídica, histórica, cultural, artística, espiritual e institucional confluyeron en otra dimensión, la del encuentro con uno mismo y con los demás. Para Catalina Pérez Irungaray, de Primer Año Pilar, «fue una experiencia que superó todas mis expectativas. Dios pone en nuestro camino personas y experiencias que tienen un propósito, y sin duda este viaje fue una de ellas»

Nota de Cata Pérez Irungaray, a la vuelta del Viaje
Algunos viajes terminan cuando se vuelve a casa. Otros continúan en la forma en que miramos lo aprendido, en las preguntas que nos llevamos y en los vínculos que quedan. De este segundo tipo fue el Viaje Académico Europa 2026: un viaje que, por su hondo impacto formativo y transformador, en realidad no ha terminado; apenas acaba de empezar.

Postal obligada en el Coliseo Romano