La Universidad Austral y el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) reunieron a especialistas para reflexionar sobre los desafíos éticos y sociales de la inteligencia artificial. El encuentro abordó su impacto en el trabajo, la educación y la vida en sociedad, así como la necesidad de promover una innovación orientada al bien común.
La Austral fue sede de una jornada de diálogo sobre los desafíos que plantea la inteligencia artificial para la persona, el trabajo y la sociedad. La actividad se desarrolló el viernes 16 de octubre en la sede Buenos Aires, en el marco de la conferencia internacional “Sabiduría y Dignidad en tiempos de inteligencia artificial. Celebrando Magnífica Humanitas”.
La propuesta reunió a referentes del ámbito académico, económico, religioso y diplomático para analizar las transformaciones asociadas con la inteligencia artificial desde una mirada integral, capaz de vincular los avances tecnológicos con sus implicancias humanas y sociales.
La apertura estuvo a cargo de Julián Rodríguez, rector de la Universidad Austral, quien señaló la importancia de preguntarse qué valores humanos deben ser preservados frente al avance tecnológico y subrayó la necesidad de situar la dignidad de la persona en el centro de este proceso.
Una tecnología al servicio de la persona
El primer panel, “La ética y cultura del trabajo en la era de la IA”, contó con la participación de Felipe Larraín, economista y exministro de Hacienda de Chile, y del reverendo Andrea Roberto Ciucci, canciller de la Pontificia Academia para la Vida. La conversación fue presentada y moderada por Gustavo Beliz.
Durante el intercambio se abordó el alcance de la actual revolución tecnológica y la capacidad de la inteligencia artificial para realizar procesos que, hasta hace poco, eran considerados exclusivamente humanos. Este escenario abre una pregunta central: ¿qué es lo propiamente humano del trabajo y cómo puede preservarse en medio de su transformación?
Las exposiciones permitieron identificar distintos desafíos: la responsabilidad sobre las decisiones tomadas o asistidas por algoritmos, la transmisión del conocimiento entre generaciones, la equidad en el acceso a los beneficios de la tecnología y la preparación de trabajadores y organizaciones frente a los cambios del mercado laboral.
A lo largo del panel se destacó que la reflexión ética no debería surgir únicamente del temor frente a lo desconocido, sino también de la capacidad de asombro, la responsabilidad y la decisión de orientar la innovación hacia el desarrollo humano. Desde esta perspectiva, la inteligencia artificial puede contribuir a un trabajo más productivo y, al mismo tiempo, más humano, siempre que su implementación resguarde la dignidad de las personas y el bien común.
Formación y reconversión laboral
Otro de los ejes fue la necesidad de anticipar los posibles desplazamientos laborales producidos por la automatización. Los especialistas señalaron que esta transición requiere un compromiso compartido entre empresas, Estados, universidades y organizaciones de la sociedad civil.
Entre las alternativas analizadas se mencionaron la creación de mecanismos de reconversión laboral, el desarrollo de incentivos para las empresas que inviertan en la capacitación de sus colaboradores y la generación de herramientas que permitan a las pequeñas y medianas empresas incorporar inteligencia artificial de manera responsable.
La conversación también puso de relieve el papel de las universidades. Además de integrar la formación humanística y tecnológica, las instituciones educativas están llamadas a promover el pensamiento crítico y a establecer criterios que permitan utilizar la inteligencia artificial como una herramienta para potenciar el aprendizaje, sin reemplazar el esfuerzo intelectual ni la creatividad.
León XIV ante un nuevo escenario mundial
La jornada continuó con el panel “León XIV en el nuevo escenario mundial”, moderado por Pascual Albanese, director del Grupo de Trabajo sobre el Papel de las Religiones en las Relaciones Internacionales del CARI. Participaron José Octavio Bordón, Tomás Múgica, Lourdes Puente, Enrique del Percio y Vicente Espeche Gil.
El intercambio giró en torno a los desafíos del escenario internacional, el debilitamiento del multilateralismo, la necesidad de recuperar el diálogo y el papel que pueden desempeñar las religiones en la construcción de la paz. También se reflexionó sobre una gobernanza de la inteligencia artificial basada en reglas, responsabilidades compartidas y una visión auténticamente humana.
Las palabras de cierre estuvieron a cargo de Gustavo Martínez, secretario de Coordinación y Asuntos Institucionales del CARI.
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