Alumnos y graduados del Taller de Teatro Musical compartieron un adelanto de Hércules, el musical con niños internados en Pediatría del Hospital Universitario Austral, llevando alegría, emoción y momentos de encuentro a través del arte.
En una jornada que demostró cómo el arte puede generar encuentros significativos y transformar espacios, con la llegada de septiembre un grupo de alumnos y graduados del Taller de Teatro Musical de la Universidad Austral protagonizó una actividad solidaria en el área de Pediatría del Hospital Universitario Austral.
Durante una tarde especial, la sala de espera de internación se llenó de canciones, escenas, risas y emoción gracias a una presentación preparada especialmente para los pequeños pacientes y sus familias.
Los artistas compartieron un adelanto de Hércules, el musical, la obra que se encuentran preparando para presentar este año en teatro, generando momentos de disfrute, alegría y conexión con quienes atraviesan una situación de internación.
La experiencia dejó profundas reflexiones entre los participantes.
“Fue volver a comprobar que el arte puede transformar espacios y realidades. Que una canción, una historia o simplemente animarnos a jugar juntos puede cambiar, por un ratito, la energía de un lugar y conectarnos como personas de una manera casi mágica”, compartieron.
También destacaron el impacto que tuvo la actividad en quienes participaron del encuentro: “Nos fuimos con el corazón enorme” y “Fuimos pensando que íbamos a llevar algo, pero terminamos recibiendo muchísimo más”.
Esta iniciativa refleja el valor del compromiso, la empatía y la construcción de comunidad, generando espacios de bienestar y acompañamiento a través del arte y la expresión cultural.
Desde el Taller de Teatro Musical agradecieron especialmente a Vida Universitaria Austral y al Hospital Universitario Austral por abrir sus puertas y hacer posible una experiencia tan significativa, así como a todos los integrantes que participaron con entrega, sensibilidad y alegría.

Más allá de la presentación artística, la jornada reafirmó el poder transformador de la cultura para acercar personas, generar sonrisas y aportar momentos de esperanza.
Pequeños gestos, como una canción, una historia o una invitación a jugar, demostraron que el arte también puede ser una forma de cuidado y acompañamiento.
