"Va a tener un costo muy alto a nivel persona, cuando esta generación tenga 55 a 60 años, porque la percepción de felicidad y realización en la propia vida está relacionada en parte con el nivel educativo", consignó la doctora Dolores Dimier de Vicente, decana del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral, e investigadora del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad de la Universidad Austral.