La teoría de la interdependencia hegemónica concibe el orden global no como una red plana de unidades soberanas, sino como una estructura de circuitos de interconexiones múltiples, complejas y profundas en seis dimensiones (sociopolítica, coalicional, económica, defensa, tecnológica e ideológica) monopolizados por constelaciones específicas de poder estatal que ejercen una preponderancia asimétrica. Asimismo, la hegemonía compartida, surge cuando este monopolio estructural se fractura entre dos bloques principales, sin que ninguno de ellos logre consolidar un control estable sobre la totalidad de las dimensiones del sistema internacional.