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«Un golpe a las expectativas»: el diagnóstico de los expertos sobre la calidad institucional y la lucha contra la corrupción en el país

13.02.2026

Autor: Escuela de Gobierno

Tras la publicación del Índice de Percepción de la Corrupción 2025 -elaborado por Transparencia Internacional- que mostró un retroceso de la Argentina en el ranking global, académicos y referentes nacionales e internacionales analizaron en la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral los desafíos institucionales que presenta el país, las amenazas geoestratégicas y la necesidad de una ética pública innegociable.

El pasado jueves 12 de febrero, la Universidad Austral -en su sede de la calle Cerrito de la ciudad de Buenos Aires- fue escenario de una serie de conferencias cuya temática común fue «La lucha contra la corrupción en la Argentina y el mundo». El encuentro tuvo como eje central analizar los resultados del Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), elaborado año a año por Transparencia Internacional, que fue difundido recientemente.

En esta nueva edición, Argentina obtuvo 36 puntos, uno menos que la edición anterior. Y, además, retrocedió 5 lugares, pasando del puesto 99 al 104, entre 182 países. A nivel regional, el promedio en el continente americano se mantuvo, como en la edición previa, en los 42 puntos.

El objetivo de la actividad fue reflexionar sobre la lucha contra la corrupción en el mundo y en la Argentina, transcurrida la mitad del actual mandato presidencial de Javier Milei.

La pluralidad como mensaje institucional

La apertura del encuentro estuvo a cargo del Dr. Hans-Dieter Holtzmann, director de proyecto para América del Sur de la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad; el Dr. Klaus G. Binder, representante para Argentina de la Fundación Hanns Seidel, y del Dr. Alfonso Santiago, director de la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral.

Por su parte, Holtzmann destacó que la presencia de dos fundaciones alemanas de distintas ideologías, junto a la Universidad Austral, refleja que «la transparencia e integridad pública son valores universales» y subrayó que la corrupción no es solo un problema legal, sino «ante todo una cuestión moral y colectiva» que debilita las instituciones y limita el desarrollo de los países.

“La democracia se fortalece con transparencia, límites al poder y rendición de cuentas. Con las tensiones geopolíticas y la creciente desconfianza mundial, la lucha contra la corrupción cobra más importancia. No es una batalla técnica, sino que requiere coherencia, perseverancia y convicción, así como líderes comprometidos, universidades, periodistas y ciudadanos dispuestos a no mirar para otro lado”, aseveró en su exposición de apertura.

Dr. Hans-Dieter Holtzmann durante su exposición.

Binder, en tanto, fue contundente al señalar que, pese al discurso contra la «casta», Argentina retrocedió en el índice durante el segundo año de la gestión de Javier Milei, situándose por debajo del promedio americano; y advirtió sobre las consecuencias económicas: «Los países con alto nivel de corrupción tienen menos bienestar material» debido al desvío ineficiente de recursos, según señaló.

“El índice de Transparencia Internacional llega a una conclusión negativa, la corrupción está aumentando en todo el mundo”, concluyó.

Por su parte, el Dr. Santiago, director de la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral, vinculó la problemática con la Constitución Nacional, recordando que el artículo 36 define a los delitos de corrupción como una amenaza al orden democrático. «De la mano de la calidad institucional viene la mejora de la calidad de gestión y de las políticas públicas», afirmó, e insistió en que la mejora debe darse «de arriba para abajo y de adentro hacia afuera», con una política de «tolerancia cero».

Un diagnóstico preocupante para la región y el país

Luego, en el marco del diálogo académico, el Dr. Konstantin Kuhle -abogado y político alemán, miembro del Parlamento Federal Alemán (Bundestag 2017-2025)- habló desde una mirada internacional y vinculó directamente la calidad democrática con los niveles de integridad.

Konstantin Kuhle, ex miembro del parlamento de Alemania.

«Cuanto más democrático es un país, menor es el nivel de corrupción», sostuvo Kuhle, y advirtió sobre la aparición de una «corrupción geoestratégica» donde estados autoritarios utilizan la corrupción como una forma de «guerra híbrida» para influir en procesos extranjeros.

«La corrupción es un indicador muy útil para medir el estado de la democracia de los países. Cuanto mayor es el índice de percepción de la corrupción, peor es la protección de los derechos fundamentales. Los estados autoritarios utilizan a la corrupción como estrategia geopolítica en el marco de las guerras híbridas”, sostuvo Kuhle.

A continuación, la Dra. Delia Ferreira Rubio, ex presidenta de Transparencia Internacional, coincidió en que el mundo está «al rojo vivo» en materia de corrupción.

“La corrupción es un problema global. El dinero que se roba en corrupción termina en la city de Londres, las propiedades inmobiliarias de Nueva York y Canadá, en la industria de lujo en Francia, el mercado de arte en Suiza. Los corruptos del mundo guardan sus bienes en los países mejor posicionados en el índice de percepción de la corrupción. En Transparency International lo llamamos los problemas al tope del ranking”, reseñó y denunció el rol de los países «facilitadores», así como la de profesionales como banqueros y abogados que permiten que el dinero robado termine en grandes centros financieros internacionales.

Y agregó: “La corrupción no es un crimen sin víctimas. Acá, en Argentina, dijimos que la corrupción mata, a propósito de la tragedia de Once. Y ha matado a mucha gente alrededor del mundo y las víctimas no son los poderosos”. En ese marco, Ferreira Rubio propuso la fórmula de las «4 I» para combatir este flagelo: «más información, más integridad, menos impunidad y menos indiferencia».

Delia Rubio, ex presidenta de Transparencia Internacional

En una línea similar, el Dr. Marcelo Bermolen, Director del Observatorio de la Calidad Institucional de la Universidad Austral, expuso la situación en Argentina: “Javier Milei llegó proponiendo un proceso de cambio, que generó una expectativa, y el nuevo IPC ha dado un golpe a la línea de flotación de esas expectativas. Milei está desatendiendo la calidad institucional de la Argentina. No le ha dado la trascendencia que merece el tema y en sus discursos rara vez menciona la palabra corrupción”.

Destacó que en materia de resultados del IPC 2025, Milei se parece a los de Cristina Kirchner al comienzo de su segundo mandato, con números y caídas bastantes similares. “No estoy diciendo que sean lo mismo, aclaró, pero sí que se asemejan en no tener una política activa contra la corrupción o ser igual de ineficientes”.

En su exposición, Bermolen detalló las 10 dimensiones de la calidad institucional en el país y criticó la desatención del gobierno actual hacia estos estándares. El especialista en transparencia alertó sobre una forma diferente y menos visible de corrupción a la que llamó «corrupción institucional» que se manifiesta en el debilitamiento intencional de las instituciones manipuladas para disminuir controles y afectar su eficacia. En su análisis de la calidad institucional de la primera mitad del mandato de Javier Milei resaltó luces amarillas en muchos de sus componentes: más de un tercio de vacantes sin completar de la justicia, la dependencia funcional y directa con el poder de la oficina anticorrupción, la debilidad de los organismos de control, -como la acefalía en la Auditoría General de la Nación- o la que se suman nuevas restricciones al acceso a la información pública, la escasa vocación por la rendición de cuentas y la falta de propuestas de una nueva ley de ética pública, entre otras cuestiones.

Marcelo Bermolén, director del Observatorio de la Calidad Institucional de la Universidad Austral.

El cierre: un compromiso con la ética

Las palabras finales del encuentro estuvieron a cargo del Dr. Gabriel María Astarloa, Decano de la Facultad de Derecho, quien definió a la corrupción como un «flagelo y una debilidad» histórica.

Astarloa concluyó que, más allá de los marcos normativos, la superación definitiva del problema requiere una transformación ética basada en la «convicción, perseverancia y ejemplaridad» de cada funcionario público.

Accedé a ver la grabación de la conferencia

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