Los nevos son malformaciones circunscriptas de los tegumentos, hereditarias o disembrioplásicas, hiperplásicas (hamartomas), hipoplásicas o heterópicas (coristomas).

Según la hoja embriológica de la que provengan, se pueden clasificar de la siguiente manera:

Ectoendodérmicos
Epidérmicos Nevo epidémico verrugoso

NEVIL

Anexiales Sebáceos Nevo sebáceo simple
Pilosos Nevo hipoplásico piloso

Nevo piloso hipertrófico

Sudoríparos

Nevo sudoríparo ecrino

Siringomas

Nevo sudoríparo apocrino

Comedoniano
Nevos mixtos Nevo Jadasshon
Crestoneurales
Melanocíticos Epidérmicos Lentigos
Dérmicos Mancha mongólica

Nevo de Ota

Nevo de Ito

Nevo azul común/Nevo azul celular

Nevo nevocelulares Nevo de la unión

Nevo celular compuesto

Nevo celular intradérmico

Nevo displásico

Nevo melanocítico congénito gigante

Despigmentarios Nevos pigmentarios Mancha café con leche
Nevos hipopigmentados Nevo acrómico
Mesodérmicos
Conectivos
Lipomatosos

Nevos ectoendodérmicos

Nevos epidérmicos

Representan una hiperplasia queratinocítica. Suelen estar presentes desde la infancia. Pueden localizarse en toda la superficie cutánea. Son lesiones elevadas, ásperas, rugosas, de color levemente amarronado.

La histología se caracteriza por acantosis y/o papilomatosis. En ciertos casos, se observa hiperqueratosis epidermolítica y disqueratosis acantolítica focal.

En ocasiones, se pueden inflamar, situación en la cual se debe diferenciar del nevo epidérmico verrugoso inflamatorio lineal (NEVIL) (foto 1), una forma particular de nevo epidérmico en la cual la inflamación es una de sus características y es persistente.

Todas las variedades de nevos epidérmicos pueden formar parte del síndrome del nevo epidérmico.


Foto 1. Nevo epidérmico verrugoso

Nevos anexiales

Dentro de estos, podemos distinguir nevos sebáceos, sudoríparos, pilosos, comedoniano.

Nevo sebáceo

El nevo sebáceo simple se caracteriza por una placa blanco amarillenta, localizada en la cara. La histología evidencia glándulas sebáceas hipertrofiadas y aumentadas en número. En general, se observa como un componente del nevo de Jadassohn

Nevos pilosos

El nevo hipoplásico piloso se caracteriza por placas alopécicas, no cicatrizales, presentes desde el nacimiento, localizadas en el cuero cabelludo.

En el nevo piloso hipertrófico, se observa un mechón de pelo más grande de lo normal. Cuando se localiza en la zona lumbosacra, se lo llama «cola de fauno» y puede ser un marcador de alteración ósea subyacente, motivo por el cual hay que estudiar esa zona.

Nevos sudoríparos

El nevo sudoríparo ecrino se caracteriza por un área de mayor transpiración.

Los siringomas (algunos autores los consideran tumores benignos) asientan, preferentemente, en la zona palpebral. Son pequeñas elevaciones, de entre 1 y 5 mm, cuya superficie es lisa, de color piel normal o levemente amarillentas.

Los nevos apocrinos suelen formar parte del nevo de Jadassohn y se hacen evidentes en la pubertad.

Nevo comedoniano

El nevo comedoniano es poco frecuente. Está presente desde el nacimiento, aunque puede aparecer con posterioridad, siempre antes de los 10 años. Suele localizarse en cara y cuello, pero puede tomar otras zonas. Se observa como un grupo de comedones distribuidos en una placa.

Nevos mixtos

Nevo de Jadassohn

El nevo de Jadassohn es un nevo mixto que incluye los siguientes componentes: epidérmico, sebáceo, hipoplásico piloso, apocrino y sudoríparo. Suele estar presente desde el nacimiento o en etapas tempranas de la vida. Se localiza, con mayor frecuencia, en el cuero cabelludo; le siguen en frecuencia la frente y la cara.

Presenta diferentes aspectos clínicos según su estadio:

  • Estadio I (infantil): placa alopécica en cuero cabelludo, de color amarillento (foto 2)
  • Estadio II (puberal): se eleva y se vuelve verrugoso, con aumento de la coloración (foto 3)
  • Estadio III (adulto): luego de los 40 años, puede desarrollar otras lesiones névicas y tumorales de diverso tipo, lo que motiva su control en la adultez (foto 4)


Foto 2. Nevo de Jadassohn. Etapa infantil


Foto 3. Nevo de Jadassohn. Etapa prepuberal


Foto 4. Nevo de Jadassohn. Etapa adulta

Nevos crestoneurales

Como su nombre lo indica, provienen de la cresta neural; pueden ser visibles desde el nacimiento o presentarse en forma adquirida.

Nevos melanocíticos

Nevos melanocíticos epidérmicos

Se denominan «lentigos». Son lesiones de color uniforme, marrón o negro, planas, de pocos milímetros. Aparecen en la infancia, aunque pueden hacerlo en cualquier época de la vida. Asientan en la piel (predominantemente expuesta) y las mucosas.

La histología revela elongación de redes de crestas, con hiperplasia de melanocitos en la unión dermoepidérmica

Nevos melanocíticos dérmicos

También denominados «melanocitosis dérmicas».

Mancha mongólica

La  mancha mongólica es una pigmentación azulada, presente desde el nacimiento. Suelen localizarse en la zona lumbosacra; cuando exceden esta región, se denominan «aberrantes» (foto 5). Pueden ser únicas o múltiples. En general, desaparecen entre los 3 y 5 años de edad; cuando permanecen en la edad adulta, se denominan «persistentes».

Cuando estas manchas son numerosas y se extienden hacia la cara anterior del tórax, se deben descartar enfermedades genéticas de depósito.

Histológicamente, se caracterizan por la presencia de melanocitos dendríticos en la dermis media.


Foto 5. Mancha mongólica aberrante

Nevo de Ota

El nevo de Ota se manifiesta como una lesión plana, de color pardo azulada, difusa o moteada. Se presenta desde el nacimiento o en el primer año de vida. Se localiza en la región periorbitaria, sien, región malar. En general, es unilateral, pero puede presentarse en forma bilateral. Puede acompañarse de Melanosis bulbi (pigmentación azulada de la esclerótica). Persiste toda la vida.

Histológicamente, se observan melanocitos dendríticos elongados entre los haces de colágeno dérmico.

Puede asociar glaucoma. La transformación maligna es excepcional.

Nevo de Ito

El nevo de Ito (foto 6) es similar al nevo de Ota, pero está localizado en la zona acromioclavicular.


Foto 6. Nevo de Ito

Nevo azul común

El nevo azul común (foto 7) es una lesión papuloide, de menos de 0,5 cm, de color azulado uniforme. Se observa en la niñez. En general, es única. Se localiza, preferentemente, en dorso de manos, pies y cuero cabelludo. Persiste toda la vida. No tiene degeneración maligna.

Histológicamente, se caracteriza por melanocitos dendríticos, muy pigmentados, entre los haces de colágeno, con tendencia a agruparse alrededor de anexos, vasos y nervios.


Foto 7. Nevo azul común

Nevo azul celular

El nevo azul celular (foto 8) es una placa o nódulo de color azul negruzco, mayor de 0,5 cm, asintomático. Se localiza con mayor frecuencia en zona glútea o sacrococcígea.

Histológicamente, se ubica en la dermis y se puede extender hasta la hipodermis. A lo observado en el nevo azul común, se le suma la presencia de islotes de células fusiformes grandes, que se disponen en nidos.

Puede malignizarse, motivo por el cual se aconseja su extirpación.


Foto 8. Nevo azul celular

Nevos nevocelulares

Nevo de la unión

También denominado «junctional». Es una lesión plana, muy pigmentada, marrón o negra, de forma redondeada o elipsoide. Si bien puede aparecer a cualquier edad, es más habitual en adolescentes y jóvenes. Se localiza con mayor frecuencia en palmas, plantas y genitales.

Histológicamente, se caracteriza por la presencia de nidos melanocíticos en la unión dermoepidérmica. Estos nidos (también llamados «tecas») están compuestos por células con abundante citoplasma, melanina dispersa y núcleo redondo, con nucléolo pequeño basófilo.

Su pronóstico es bueno.

Nevo celular compuesto

El nevo celular compuesto (foto 9) es una lesión levemente elevada, pigmentada. Algo más grande que los nevos de la unión, suele ser adquirido. Se localiza en cualquier sitio.

Histológicamente, se caracteriza por la presencia de nidos en la unión dermoepidérmica y en la dermis. Los melanocitos se acumulan en la dermis papilar y se extienden hacia la profundidad.

Tiene evolución benigna.


Foto 9. Nevo celular compuesto

Nevo celular intradérmico

El nevo celular intradérmico (foto 10) es una lesión elevada, cupuliforme, que puede ser pigmentada o color piel, con o sin pelos en la superficie. Se localiza en cualquier sitio, con excepción de palmas y plantas.

Histológicamente, se caracteriza por la presencia de melanocitos a nivel dérmico superficial y profundo, agrupados en nidos o cordones. A medida que los melanocitos se profundizan, se tornan más pequeños (signos de maduración).


Foto 10 Nevo celular intradérmico

Nevo displásico

El nevo displásico es un nevo de tamaño mayor de 0,5 cm, de limites irregulares, asimétrico y de coloración variable e irregular (rosado, diferentes tonalidades de marrón hasta negro); puede dar una imagen en huevo frito.

Histológicamente, suele caracterizarse por ser un nevo melanocítico compuesto, con extensión del componente epidémico más allá del cuerpo principal. Los melanocitos presentan displasia epitelioide o lentiginosa, con atipia nuclear variable. En la dermis, se observa infiltrado linfocitario y fibrosis eosinofílica concéntrica.

Requiere control estricto y extirpación de lesiones sospechosas.

Nevo melanocítico congénito

El nevo melanocítico congénito se presenta desde el nacimiento o durante el primer año de vida. Puede observarse en el 0,2 a 6 % de los recién nacidos. Se caracteriza por la presencia de máculas o placas, pigmentadas, redondas u ovales, de bordes netos regulares y superficie lisa; puede o no tener pelos en su superficie.

Según su tamaño, se puede dividir en pequeño (menor de 1,5 cm), mediano (entre 1,5 y 19,9 cm) y gigante (más de 20 cm).

El nevo melanocítico congénito gigante (NMCG) (foto 11), de acuerdo con su localización anatómica, recibe diferentes nombres: «en pantalón», «en guante», «en boina».

Su color varía del marrón al negro y suele ser uniforme. Puede asociarse a un nevo piloso en su superficie.

Histológicamente, presenta células névicas en profundidad, que se disponen entre los haces de colágeno, con compromiso anexial, perivascular, perineural. Puede presentar hiperplasia melanocítica intraepidérmica e hiperplasia epidérmica (que se evidencia en el aspecto verrugoso).

La importancia del NMCG es que se considera un precursor de melanoma en el 5 al 20 % de los casos. Por ello, se planificará su extirpación o control seriado desde el nacimiento.


Foto 11. Nevo melanocítico congénito gigante

Nevos despigmentarios

Se caracterizan por la alteración cuantitativa de la melanina, que puede estar aumentada o disminuida.

Nevos pigmentarios

Mancha café con leche

Es una mácula de color café con leche, con bordes regulares, de tamaño variable (foto 12). Se presenta desde el nacimiento o durante el primer año de vida, en cualquier sitio. Constituye un criterio diagnóstico de neurofibromatosis cuando su número es igual o mayor que 6.

Histológicamente, se caracteriza por aumento de melanina en las capas basales, sin hiperplasia de melanocitos.


Foto 12. Mancha café con leche

Nevos hipopigmentados

Nevo acrómico

El nevo acrómico se observa como una mácula blanquecina, en general congénita. De tamaño variable, tiene bordes suaves. Se localiza en tronco, abdomen y extremidades proximales.

Una forma particular es la mácula albinótica (foto 13), que constituye un criterio diagnóstico de la epiloia, cuando su número es igual o mayor que 3. Presente desde el nacimiento, tiene una forma lanceolada y mide de 1 a 3 cm.

Histológicamente, con hematoxilina y eosina, no se observan alteraciones específicas.


Foto 13. Mácula albinótica

Nevos mesodérmicos

Los nevos vasculares se tratan en otro capítulo.

Nevos conectivos

Los nevos conectivos son hamartomas del tejido conectivo dérmico. Pueden ser colágenos, elásticos o de glucosaminoglicanos.

Clínicamente, se presentan como nódulos o placas, de aspecto abollonado, de color piel normal o levemente amarillenta. Pueden ser únicos o múltiples.

Una forma particular es la piel de zapa (foto 14) o piel shagreen, que se observa como una placa de color piel normal, de aspecto abollonado, localizada en la zona dorsal inferior o lumbar, que constituye un criterio diagnóstico de epiloia.


Foto 14. Nevo conectivo piel de zapa

Nevos lipomatosos

Presentes desde el nacimiento, asientan con mayor frecuencia en la cintura pelviana. Son nódulos de color piel normal o levemente amarillenta, coalescentes con formación de placas.

Histológicamente, se caracterizan por la presencia de islotes de adipocitos, dispuestos entre los haces de colágeno, en los diferentes niveles de la dermis, y, en profundidad, se confunden con la hipodermis.

Puntos clave

  • Los nevos son malformaciones circunscriptas de los tejidos.
  • Pueden desarrollarse a partir de diferentes células de la piel.
  • Pueden estar presentes desde el nacimiento, o bien desarrollarse en la niñez o la adultez.
  • Alguno de ellos pueden ser la clave diagnóstica de algunos síndromes genéticos.
  • En los nevos melanocíticos, debemos reconocer la regla del ABCDE, dado que nos permite detectar cambios iniciales del desarrollo del melanoma.

Bibliografía recomendada

Happle R, Rogers M. Epidermal nevi. Adv Dermatol. 2002;18:175-201.

Sener S, Sasmaz S, Dogan DG, et al. Is «premature sebaceous hyperplasia» really a sebaceous hamartoma? Report of a case with neonatal onset. Pediatric Dermatol. 2011;28(6):732-733.

Pietropaolo N, Cabrera H. Siringomas. Variedades de los párpados, eruptiva y solitaria tumoral. Rev Arg Dermatol. 1985;66:217-222.

Marghoob AA. Nevogenesis: Mechanisms and clinical implications of nevus development. Springer-Verlag Berlin Heidelberg; 2012.

Prasad T, Tully J. Late onset congenital dermal melanocytosis – «Mongolian blue spots» confused as child abuse: Are there more lessons to be learnt? J Paediatr Child Health. 2017;53(9):908-911.

Ansarin H, Soltani-Arabshahi R, Mehregan D, et al. Giant congenital melanocytic nevus with neurofibroma-like changes and spina bifida occulta. Int J Dermatol. 2006;45(11):1347-1350.

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ISBN: 978-950-893-923-4

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