El frágil y aún endeble alto el fuego del 8 de abril de 2026, no fue solo el resultado de la mediación pakistaní y en algún nivel de China. Fue también el producto acumulado de semanas de diplomacia y presión europea, que desde el primer día de la ofensiva sobre Irán apostó por la negociación, la legalidad internacional y la contención de una espiral que amenazaba con volverse incontrolable.