La Escuela de Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Austral, junto a la Fundación Hanns Seidel, organizó un encuentro con destacados referentes académicos y gubernamentales para debatir las perspectivas estratégicas del acuerdo firmado recientemente entre el Mercosur y la Unión Europea.
El pasado 30 de marzo, en la sede de la calle Cerrito de la Universidad Austral, se llevó a cabo la conferencia “El Mercosur y la Unión Europea: desafíos geopolíticos y perspectivas birregionales”, que contó con la destacada presencia de Christian Schmidt, Alto Representante para Bosnia y Herzegovina, exministro alemán y vicepresidente de la Fundación Hanns Seidel. En el encuentro, se analizó el nuevo escenario internacional tras la firma del acuerdo comercial y se debatieron temas como la productividad nacional y la integración en cadenas de valor globales.

Bajo la premisa de que la cooperación entre Europa y Sudamérica no puede seguir ocupando un ‘segundo plano’ en el tablero global, la disertación de Schmidt permitió interpretar el acuerdo Mercosur-Unión Europea no sólo como un pacto comercial, sino como el reencuentro necesario de dos comunidades que buscan competitividad ante las tensiones de las grandes potencias mundiales
Uno de los puntos más destacados fue la idea de que este acuerdo es una oportunidad histórica para que Argentina deje atrás décadas de proteccionismo y se integre finalmente a las cadenas de valor globales.
La apertura del encuentro estuvo a cargo del Dr. Alfonso Santiago, director de la Escuela de Gobierno, quien destacó la relación de una década con la fundación y señaló que «se abre un enorme panorama con la unión comercial, pero sobre todo estratégica, entre dos grandes comunidades».
Santiago destacó como eje rector el modelo de la economía social de mercado de Baviera, un paradigma de gestión pública que armoniza la alta rentabilidad de empresas dinámicas con un Estado que garantiza bienes públicos de calidad (educación, salud y seguridad), bajo principios de dignidad humana y roles institucionales nítidos.

Por su parte, el Dr. Klaus Binder, representante de la Fundación Hanns Seidel en Argentina, calificó el pacto como un «hito histórico» y detalló la hoja de ruta para la implementación del acuerdo, el cual integra un mercado de 700 millones de personas. En ese sentido, recordó que el acuerdo comenzará a aplicarse de manera provisional desde el 1 de mayo de 2026, luego de que el Senado argentino lo ratificara el 26 de febrero pasado.
Una visión geopolítica y estratégica
Durante su disertación, Schmidt -que fue ministro de Alimentación y Agricultura en Alemania, entre muchos otros cargos- enfatizó la importancia de fortalecer los vínculos más allá de lo comercial: «Considero que la cooperación europea y sudamericana estaba demasiado en segunda fila», sostuvo al inicio de su exposición.
Schmidt remarcó que los europeos están «dispuestos a modificar los caminos de la cadena de producción», lo que representa una ventaja comparativa de primer orden en términos tecnológicos. Respecto a la relación entre los bloques, bromeó diciendo que «somos como primos que no se comunican lo suficiente; deberíamos venir no solo para Navidad, sino también para Pascuas y en vacaciones».

La visión del político alemán subrayó que la colaboración con la Unión Europea ofrece ventajas tecnológicas clave, permitiendo que Argentina no sólo exporte materias primas, sino que avance en el procesamiento y la investigación conjunta.
Luego, en una mesa de diálogo moderada por la periodista Florencia Donovan, el sherpa argentino del G20, Federico Pinedo, advirtió que la firma del acuerdo debe generar cambios de productividad nacional de forma inmediata para competir con la industria europea, ya que la industria nacional comenzará a competir con la europea en un plazo de cuatro años.
En sintonía, el presidente de la Comisión Mercosur de la Cámara de Diputados, Damián Arabia y diputado nacional subrayó que la decisión de ser de los primeros en promulgar el acuerdo demuestra la voluntad de una Argentina que cambia «muchos años de proteccionismo y cerrazón» por una lógica de integración al mundo.
Inversiones y cadenas de valor
Por su parte, Marisa Bircher, especialista en comercio exterior y negociaciones internacionales y ex secretaria de Comercio Exterior de la Nación, resaltó que para Argentina este tratado es «mucho más relevante que el tema de la baja de aranceles» debido al potencial de crecimiento en materia de inversiones. Asimismo, aseguró que «el Mercosur no será una amenaza en el sector de la carne» para los agricultores europeos, dado el carácter equilibrado del pacto.

Luego, en el espacio dedicado a las preguntas del público, la senadora Carmen Alvarez Rivero (La Libertad Avanza) se refirió a las oportunidades regionales y se mostró optimista, al mencionar sectores como el gas de Vaca Muerta, el litio y productos específicos: «Pienso en el maní cordobés al lado de cada cerveza alemana», dijo.
El debate académico también planteó interrogantes sobre el futuro del sistema. La profesora de la Universidad Austral, Marina Lacalle, consultó sobre las posibles reformas institucionales para destrabar obstáculos políticos, mientras que Sofía del Carril, directora ejecutiva de la Maestría en Relaciones Internacionales de la Universidad, indagó sobre el potencial de las economías regionales en la reconfiguración de las cadenas globales de valor ante shocks externos.
Hacia el final del encuentro, el Dr. Gabriel Astarloa, decano de la Facultad de Derecho, planteó la tensión global entre el libre comercio y el proteccionismo, y se preguntó «hacia dónde va el mundo» frente a liderazgos internacionales que impulsan políticas arancelarias. Schmidt respondió que, ante este cambio geoestratégico, el acuerdo ofrece una «base segura para los cálculos» económicos.
Las palabras de cierre estuvieron a cargo de Celina Cantú, Directora del Máster en Políticas Públicas, quien agradeció el apoyo de la fundación y concluyó que esta visita «fortalece la posibilidad de diálogo» y permite «apuntalar sobre la libertad económica, las instituciones y la calidad institucional» para el desarrollo de la región.