“Borges vale el viaje. Vale la relectura”. Con esta invitación, Pedro Luis Barcia cerró su presentación de Cuestiones borgesianas, su libro número 118, en el último encuentro del ciclo organizado por la Universidad Austral a 40 años del fallecimiento de Jorge Luis Borges.
Profesor emérito y uno de los docentes fundadores de la Facultad de Comunicación, Barcia compartió anécdotas de sus encuentros con Borges y algunas claves para acercarse a su obra. La actividad se realizó en el Auditorio del Edificio Olivo y contó con la presentación de Lourdes Perea Muñoz y las palabras de Esteban Pittaro, secretario académico de la Facultad de Comunicación.
Para Barcia, la cultura requiere persistencia y tenacidad. “Uno primero entiende algo un nivel y después entiende otro y después otro”, explicó. Por eso, una de sus principales recomendaciones fue leer a Borges más de una vez: “Nunca va a llegar a entenderlo de primera entrada, primera lectura. Porque va a cambiar en la segunda lectura usted, como el río de Heráclito, no va a ser usted el mismo ni el agua ni el hombre que lo frecuenta el río”.
“Borges no es para todos, porque Borges no permite que se le acerque a quien no tiene voluntad de esfuerzo”, afirmó.
Durante la exposición, Barcia también compartió una forma de aproximarse a la literatura de Borges. El primer paso, explicó, es dejar que el texto produzca su efecto: “Que el texto lo empuje, porque tiene que gozarlo, experimentar lo que produce. Después vendrán otras dimensiones”. Después llega una segunda lectura, más atenta a aquello que llama la atención: las palabras elegidas, los detalles y aquello que puede esconder algo.
Barcia recurrió a una frase de San Efrén para explicar la relación entre el lector y el texto: “Cada cual saca del pozo según el recipiente que lleva”. Según explicó, aquello que cada lector puede extraer de una obra también depende de las herramientas y conocimientos con los que se acerca a ella. En esa misma línea, señaló que “no hay textos sino contextos” y advirtió sobre el riesgo de imponer una idea previa sobre aquello que se está leyendo.
Para Barcia, Borges podía sacrificar la verdad en favor del efecto que producía una determinada formulación. No se trataba necesariamente de demostrar algo, sino de generar un efecto en el lector. También destacó su trabajo sobre las palabras y la corrección. Recordó que Borges podía revisar reiteradamente un mismo poema y modificar sus sonetos hasta encontrar la forma que buscaba.
En esa línea, leer a Borges implica volver sobre sus textos y detenerse en aquello que aparece en una segunda lectura.
La visita permitió volver sobre los inicios de la Facultad de Comunicación. Barcia recordó cuando Damián Fernández Pedemonte le preguntó: “Hay un concurso para una nueva Facultad de Comunicación. ¿Por qué no se presenta?».
Luego vino la construcción del programa de la cátedra de Contenidos Culturales Contemporáneos, de la que fue fundador, y recordó a los colegas con quienes compartió aquellos primeros años. Ese vínculo cercano con la Universidad Austral se extiende hoy como profesor emérito.
El encuentro reunió a profesores, graduados, colegas, amigos y miembros de la comunidad FC.