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¿Qué desafíos, qué horizontes muestra el diseño en la Argentina?
Celebramos la participación de profesores de la Facultad de Comunicación (FC) y de una graduada de la carrera de Diseño en la Primera Jornada de Diagnóstico del Diseño en la Argentina. Una iniciativa conjunta entre la Academia Nacional de Bellas Artes y la fundación IDA (Investigación del Diseño Argentino), con 21 expositores de distintos sectores, para reflexionar sobre el presente y futuro de la disciplina en nuestro territorio.
Abrieron el diálogo las autoridades de las entidades organizadoras y una de las ideadoras del encuentro, María Sanchez, académica de número de ANBA y profesora en la materia Diseño Estratégico, con el acompañamiento de Verónica Devalle, también profesora FC.
Compartimos en esta nota las intervenciones completas de los profesores de nuestra casa. Podés encontrar la jornada completa en este video.
Las transformaciones
«Creo que una de las transformaciones más profundas en nuestro trabajo como diseñadores es que ya no solo damos forma a los objetos, sino que también intervenimos en cómo se hacen las cosas, incorporando nuevas tecnologías y procesos, aportando velocidad fundamental y flexibilidad en la industria local».
La crisis ambiental
«Otro tema central en los procesos de diseño y productivos es la crisis global ambiental, que afecta también a países periféricos como la Argentina. No solo es una cuestión de países centrales. Muchas veces afecta mucho más a países periféricos. Esta crisis nos obliga como diseñadores a a repensar los modelos de producción y consumo con los que convivimos durante décadas y revisar materiales, procesos y ciclos de vida.
En nuestra práctica profesional, muchas decisiones que antes dependían de cuestiones funcionales, técnicas, productivas, logísticas o comerciales, hoy también dependen de cuestiones ambientales, de criterios ambientales. Diseñar con responsabilidad ambiental no debería ser algo opcional, es una decisión ética, pero también estratégica que permite que nuestros productos puedan alcanzar mercados que responden a normativas ambientales, regulados por normativas ambientales».
El futuro del diseño en la Argentina
«Si tuviera que decir dónde veo hoy una oportunidad real para el futuro del diseño en Argentina, diría que está en un punto intermedio. No en la industria de volúmenes desarrollada durante el siglo XX, tampoco en microescalas aisladas. Creo que en la Argentina ese espacio aparece una y otra vez en pymes, talleres, proveedores cercanos y desarrollos que necesitan ser resueltos con lo que hay y requieren de nosotros en ese proceso.
Ahí es donde, por lo menos en mi experiencia, el diseño puede ser útil de una manera concreta, mejorando procesos, ordenando decisiones, integrando tecnologías accesibles y construyendo soluciones adecuadas a cada contexto.
Creo que en contextos periféricos como el nuestro, el futuro del diseño no se construye desde la abundancia tecnológica, como creo que dijo Marcelo, sino desde la capacidad de leer bien cada situación, trabajar con lo disponible, entender las condiciones reales de producción y transformar eso en una ventaja significativa.
Me gustaría que el diseño del futuro se vuelva aún más distribuido, más situado, más técnico y también más responsable».
El diseñador del futuro
«Y para mí el diseñador del futuro en nuestro país va a ser quien mejor pueda hacer que las nuevas tecnologías productivas, la cultura y el territorio y la producción funcionen bien conjuntamente».
De los productos a la materialidad
«Voy a contarles un poco sobre mí. Yo soy diseñadora industrial de formación y trabajo en la intersección entre diseño, culturas, cultura material y sistemas materiales. Mi propósito es imaginar nuevas formas de habitar a partir de aplicar el diseño tanto en materiales como en procesos y objetos.
Hace un tiempo atrás comencé a investigar en biomateriales, en crear nuevas materialidades, y ese interés nació por darme cuenta de que como diseñadora podía abordar mucho más que el diseño de un producto, sino que también podía diseñar la materialidad. La materialidad tiene un montón de características que llamamos cualidades soft o cualidades blandas, relacionadas con lo que transmiten a los usuarios, lo que nos generan.
Eso fue el puntapié para mí para querer extenderme a diseñar o anticiparme a diseñar la materialidad, por un interés por la sustentabilidad. En esa búsqueda de cómo diseñar nuevos materiales aparecen los biomateriales en mi vida.
Ahí empiezo a investigar bastante sobre biomateriales y creo un proyecto que se llama Pálticos, basado en una investigación a partir de descartes de palta, cáscaras y carozos, donde creo biomateriales, láminas, bioláminas translúcidas y bioaglomerados a partir de descartes».
¿Qué significa diseñar hoy?
«Pero la idea no es hablar tanto sobre mi trabajo, sino la pregunta que me dispara todo este cambio: ¿qué significa diseñar hoy?
Lo que veo es que el diseño está atravesando una transformación muy profunda, basado en la crisis ambiental y la sobreproducción que exige nuevos modelos más responsables y regenerativos.
El diseño antes estaba asociado a la innovación formal, a la funcionalidad y al consumo. Hoy tiene más que ver con articular una cadena de relaciones, con una mirada más transversal basada en el territorio, los residuos, el sistema productivo, la energía que se consume, las personas, el impacto cultural y cómo se regenera lo que hacemos.
Desde ese punto me interesa hablar de la cultura material, porque los materiales hablan por sí solos de cómo producimos, consumimos y nos relacionamos con el mundo.
Desde mi práctica en biomateriales me encuentro con adaptaciones a tiempos biológicos, degradación de la materia prima, la viabilidad de lo que genero, la creación de nuevos procesos y la investigación constante para llevar estos hallazgos a la industria y a la vida cotidiana».
El diseñador en el presente
«Creo que el diseñador pasó de cumplir un rol técnico o estético a ser un articulador de disciplinas, sistemas y comunidades. Hay un cambio de paradigma donde la estandarización y la producción seriada están en crisis, y aparecen conceptos como regeneración, circularidad, reparación, reutilización y diseño situado.
En América Latina estamos muy bien posicionados en desarrollo de biomateriales y nuevas prácticas. Hay casos emergentes y grupos de difusión como Sistemas Materiales en Argentina, liderado por Hegy Hulk, del que formo parte, y el LABA en Chile, que difunde estas prácticas en toda Latinoamérica.
Vemos cómo el diseño tiene mucho que ver con lo territorial, lo cultural y lo biológico, y aparecen innovaciones situadas.
En el sur global tenemos formas de diseño más híbridas y sensibles a los territorios, y entendemos el descarte como oportunidad para generar nuevas industrias.
Por otro lado, hay contradicciones como la dificultad de llevar la investigación a la industria, la falta de financiamiento o el greenwashing.
El desafío de los diseñadores contemporáneos es construir puentes entre investigación, producción y mercado.
También veo que en este momento de digitalización e hiperconexión hay una necesidad de volver a conectarnos con las personas, los objetos, los procesos y el origen de la materialidad».
El diseño del futuro
«Como frase de cierre: el verdadero desafío no sería seguir diseñando cosas, sino diseñar mejores relaciones. Que el diseño del futuro sea capaz de construir nuevas relaciones entre tecnología, naturaleza, comunidad y cultura material».
Repensar el sistema
«Primero voy a decir desde dónde hablo. María dijo dónde estoy trabajando hoy. Me recibí hace más de 20 años. Mis primeras prácticas tenían que ver con el diseño de autor, pasé por distintos estadios de la profesión. Trabajé mucho en territorio, en cadenas de valor y desarrollo territorial en la etapa en el INTI.
En este momento estoy trabajando en repensar el sistema basado en la economía circular y la tecnología. A veces siento que, si bien soy diseñadora, no estoy en el diseño porque me llaman para hacer otras cosas.
El desafío tiene que ver con pensar la economía circular orientada con tecnología. El diseño no solo soluciona, sino que hace legible la realidad y accesible para entender de qué hablamos y qué podemos hacer.
Me remonto a viejas épocas de investigación en FADU con Beatriz Galán, donde hablábamos de investigación-acción. El diseño no solo mira la realidad, sino que propone cosas, genera conocimiento y avanza en el hacer. No es algo que investigamos y después hacemos.
Esto se vincula con cómo se desarrolla en un territorio como Córdoba la idea de economía circular para posicionarse regionalmente».
Economía circular
«Estamos en un momento de construcción, como ya se mencionó, con el cambio climático y cuestiones ambientales que hay que resolver. Participé en la discusión de la norma 59000 de economía circular, y vemos que muchas cosas que se plantean en países centrales ya las resolvemos acá como práctica habitual, aunque no siempre con ese nombre.
A veces lo perfecto es enemigo de lo posible, y con eso trabajamos todo el tiempo.
Pensar industria 4.0 implica preguntarse no solo por las tecnologías, sino para qué, quiénes, cómo y a quién incluye o deja afuera. Hablamos de ciclos de vida de productos, pero hay que preguntarse quién los sostiene después.
En Argentina y la región el tema clave es pensar con las personas adentro, porque si no hablamos de cosas frías. La inteligencia artificial puede resolver muchas cosas, pero ¿cuál es el rol humano? El diseño nos hace humanos y nos permite pensar incluso las herramientas para hacer preguntas.
El cómo vamos a pensar el futuro hay que diseñarlo, porque si no queda en manos de otros. Para incluir a todos en una mesa, hay que diseñar la metodología de esa mesa.
A veces pasa que solo algunos hablan, como ocurre en la ISO cuando el idioma define quién participa y quién no.
Hay muchas prácticas de diseño que no siempre aparecen cuando se seleccionan, especialmente en lo territorial. La pregunta es si eso es diseño o no».
Cambios de paradigma
«Pasamos de producto a servicio y de servicio a sistema. Son sistemas complejos que hay que analizar.
Otro punto clave es que todo debería ser medible y verificable, porque si no hay indicadores, no hay forma de sostenerlo. En economía circular y territorio hay pocos indicadores claros».
El futuro del diseño
«El desafío es si como diseñadores somos capaces de imaginar futuros, pero también de construir herramientas para verlos, armarlos, valorarlos y ponerlos en marcha.
Eso también hay que diseñarlo. Sabemos que no sucede naturalmente».
Nuevo paradigma en la autopercepción profesional
«En octubre del año pasado publiqué este nuevo libro, mi libro número 13, bajo el sello de Experimenta y que se llama El diseño de sentido o El sentido del diseño.
Se trata de mi manifiesto más urgente y esencial (…). Es una redefinición disciplinar, estratégica; está orientada a instalar de manera contundente la participación del diseño en ecosistemas de innovación y de diseño de futuros.
Actualmente en América Latina la participación del diseño en las mesas de toma de decisiones continúa siendo escasa o casi nula. Sin embargo, en nuestro territorio existe una creciente necesidad social de incorporar perfiles innovadores y sensibles con capacidades estratégicas para diseñar aquellos artefactos y medios que permitan concretar nuestros deseos colectivos de futuro. Y acá está el tema de lo situado, que es clave.
El desafío para mí desde hace años consiste en abrazar esta oportunidad, en revisar nuestra, mi identificación disciplinar. Lo hago día a día en mi tarea, trabajando en la industria, en el territorio e ingresar con firmeza en el mercado laboral y ejercer con la excelencia que puedo, a la que llego, a la posible, estos deseos colectivos de futuro».
Transformaciones disciplinares
«Mi reflexión nace de una práctica profesional de 25 años en la que reconocí que aquello que hago cuando ejerzo el diseño y la innovación es diseñar sentido.
Sentí la necesidad de escribir este libro como una mirada que da cuenta de un cambio de paradigma en la manera de entender nuestra disciplina durante las últimas décadas. Hoy hablo, voy a hablar de diseño, de sentido, de práctica profesional, de nuevos paradigmas tecnológicos y del rol de la diseñadora y del diseñador como autores y gestores de proyectos de cambio hacia un futuro más justo, más inclusivo y más equilibrado.
Pero para esto es necesario empujar un cambio de posicionamiento tanto al interior como al exterior de la disciplina del diseño, incorporar habilidades de gerenciamiento y ocupar sillas en esas mesas donde se define el rumbo. Pero para ello, bueno, se trata de de un cambio de autopercepción, de posición y fundamentalmente de gestión del poder.
Nuestra tarea es engañosa, como decía Marta Satonii, la vuelvo a citar, porque solemos caer en la trampa de la imagen.
Lo primero que percibimos es el resultado material tangible, asequible a través de los sentidos.
Lo segundo probablemente es el beneficio que produce y es entonces que hacemos propias todas las definiciones que el movimiento moderno supo legarnos. Hablamos de funcionalidad, de soluciones.
Lo tercero probablemente sea la estrategia y ahí es desde donde yo empecé a percibir que era lo que de lo que iba mi tarea cuando integraba o dirigía consultoría y proyectos de diseño en las empresas.
Mis primeras publicaciones allá por 2004, 2005, 2010 intentaban hacer foco en ese layer de estrategia.
Sin embargo, desde mi participación en grupos pioneros de visioning y de diseño de futuros, esta descripción empezó a quedarme corta. Comprendí que esa epifanía que ocurre durante la cocreación está vinculada directamente con el sentido en sus dos acepciones, la de significación, aquello a lo que asignamos valor, y en la de dirección, la hoja de ruta ligada al deseo de futuro. Por ello, aquello que manifiesto en este libro es el diseño como productor de sentido, de nuevos conceptos. Sí. De nuevos paradigmas, algo que ejercíamos desde un nicho en los grupos de innovación y que hoy considero que tiene que escalar a toda la disciplina del diseño porque es el espacio que tenemos que podemos ocupar además en este nuevo paradigma».
Diseño de futuros
«Diseñar sentido es imaginar futuros, no es diseñar objetos. Sí, el objetivo es crear imágenes colectivas de cómo queremos vivir e interactuar para luego diseñar de manera sistémica, minuciosa, inversa todos los programas, los artefactos, la política pública necesaria para que esa imagen se concrete. Es urgente discutir esto hoy porque el diseño no logra ocupar una silla en la mesa de toma de decisiones de peso, ni en el sector público ni en el privado, como puede ser el armado de una agenda de políticas de desarrollo.
A mí me tocó, soy una agradecida, participar en espacios a cargo de la gestión en el CMD, en el CFI, con el CFI, en la fundación Empretec, junto a mis alumnos en universidades acá y en América Latina. Y créanme que la tarea es sencilla porque nos toma por completo, nos expone, nos deja por momentos solos con demandas y responsabilidades colectivas, sin entendimiento por parte de otros de la complejidad de la tarea sin poder real en mano.
Agradezco todos estos espacios y todos estos proyectos porque en todos aprendí y por eso creo que sigo hablando hoy».
Crear marcos de sentido
«En el contexto actual de crisis y de saturación de sentidos, contrapuestos muchos, la creación de marcos de sentido resulta una tarea inminente y esto adquiere una relevancia particular en Argentina, donde el diseño se desarrolla en contextos de inestabilidad permanente.
Actualmente estoy trabajando en territorios y con comunidades diversas, desde grupos de artesanos donde la realidad de sus oficios es crítica hasta startups y empresas productivas. En estos proyectos crear sentido es explorar la foto actual con sus problemáticas crudas y a través de la cocreación ayudarlos a pronunciar sus más profundos deseos de futuro. Diseñar proyectos, pasar de la inacción a la acción y volver a elegir lo que hacemos.
Se trata de procesos sumamente potentes, necesarios y urgentes. Creo que este espacio es necesario».
Desafíos del presente y futuro
«Mi pregunta hoy es en las próximas décadas, frente a estos pronósticos inundados por tecnologías dominantes y gobernantes y de escenarios sórdidos y distópicos, yo me atrevo a seguir participando como una consciente y responsable diseñadora de sentido al servicio de la sociedad, de las instituciones y de los territorios, capaz de operar a partir de nuestras más profundas voluntades y pasiones de nuestra cultura, de nuestra historia y de nuestras trayectorias.
Mi pregunta es, ¿quiénes nos acompañan?
Porque voy a ser contundente y con esto cierro.
Nadie nos va a pedir nada, nadie nos va a regalar nada, nadie nos va a agradecer nada. Todo lo tenemos que proponer, todo lo tenemos que hacer y todo lo tenemos que compartir. Hoy las palabras clave para nuestra disciplina son visión, misión, responsabilidad, autogestión, autovaloración, celebración y agradecimiento por poder dedicarnos a hacer aquella tarea que nos toma por completo y que no podemos dejar de hacer, hacer diseño y diseñar sentido».
El diseño centrado en la persona
«Es un honor formar parte de esta mesa. Creo que mi cara me delata. Yo soy de un diseño nuevo. Como ya lo fuimos charlando y dialogando a lo largo de las exposiciones, la cuna del diseño es el producto, el objeto, y se posiciona en el centro del ecosistema, y toda la disciplina parte de lo particular hacia lo general.
Y yo soy nativa del diseño centrado en la persona. A mí desde cero me enseñaron que el usuario está en el centro y que se va de lo general a lo particular. Eso creo que ya es parte de este cambio de paradigma que hoy nos toca vivir.
Soy también de la generación del diseño sin apellido, esto que fueron nombrando, de dejar de lado un poco la disciplina nombrada con apellido y pasar a esta nueva transición.
Entonces, cuando pensaba en esta exposición, me puse a reflexionar acerca del diseño centrado en la persona y cómo es algo que hoy en día, en mi experiencia laboral, está muy presente, muy latente y es súper considerado. Pero también hay otros elementos que entran en juego que hacen que eso empiece a dialogar con el escenario real en vez del escenario ideal».
Pensamiento sistémico para ecosistemas
«Y uno de esos factores es el negocio, que pondera un montón de decisiones que interfieren en la toma de decisiones a la hora de diseñar.
Como dijo María en mi presentación, hoy estoy trabajando en ITI. Es una consultora tecnológica de un holding que se llama Grupo Vázquez, que es un grupo de empresas de Paraguay. Hay un montón de empresas de servicios: hay un banco, una empresa de delivery, un marketplace, un montón de empresas.
Entonces estoy en contacto con un montón de realidades de diseño vinculadas a la industria de la tecnología. Y algo que destaco, me llama la atención y valoro mucho también, es que, en vez de tener una visión súper aislada, donde cada empresa tiene su track separado, hay una visión del ecosistema muy presente donde, si bien por ahí un producto no tiene nada que ver con el otro y no tiene ningún vínculo directo o percibible por parte del usuario final, desde el equipo se piensa en el ecosistema.
Quizás después el consumidor final no sabe que pertenecen al mismo grupo o que forman parte del mismo holding, pero a la hora de diseñar lo que se hace es pensar en esa experiencia transversal del ecosistema, poniendo al usuario en el centro y entendiendo cómo, por ejemplo, si yo soy una persona que se tiene que crear una cuenta en un banco y después se tiene que crear una cuenta en una app de delivery y después otra cuenta, y de repente te tenés que crear siete, ocho, nueve o diez cuentas diferentes… Bueno, ¿qué pasaría si te crearas una sola cuenta y con esa cuenta tuvieras acceso a todas las demás?
Ese pensamiento sistémico, integral, ecosistémico, creo que es una de las tendencias actuales y hacia donde tiene que caminar el futuro».
El rol del diseñador
«También algo que veo hoy, en donde me toca trabajar, es que el rol del diseñador en la industria de la tecnología está en contacto constante con no diseñadores que también diseñan, con otros roles de producto, de tecnología y también de negocio.
Y nosotros somos un eslabón más del sistema. No somos quienes toman todas las decisiones y tampoco estamos fuera de la toma de decisiones.
Eso es interesante porque de repente, como diseñador, uno ve diseñar a gente que estudió otra cosa o que tiene otra forma de pensar y otra forma de resolver. Entonces es ver también cómo el diseño se nutre constantemente de otras disciplinas que no ejecutan el diseño que uno da como un paquetito entregado, como «bueno, esto es lo que se diseñó, ahora que otra persona lo ejecute», sino que es algo que está en constante diálogo y movimiento».
Los cambios que trae la IA
«Y ahí también entra la inteligencia artificial, que ya también salió nombrada varias veces. Yo creo que uno de los aspectos más interesantes de la inteligencia artificial y cómo está redefiniendo un montón el sistema proyectual del diseño es justamente eso: que de repente el paso a paso que uno intenta seguir en la metodología del diseño se ve atravesado completamente por estas nuevas tecnologías.
Y si uno se queda en el molde de «bueno, yo como diseñador tengo que seguir el paso a paso y primero pensar, después diseñar y después ejecutar», de repente te encontrás con una interfaz hecha por inteligencia artificial a la que le pusiste un prompt y te resolvió más o menos lo que estabas esperando.
Entonces decís: «Bueno, ¿y qué rol tiene el diseñador en un escenario donde eso puede ser resuelto de manera tan rápida y, por ahí, bien resuelto por otro tipo de herramientas u otro tipo de personas también?». Porque pasa que esos prompts están hechos por desarrolladores, PMs, diseñadores… un poco de todo».
Dejarse moldear y moldear el entorno
«Entonces, lo proyectual se rompe y ahí creo que el desafío, mirando a lo que viene, es un poco dejarse moldear por el contexto. No imponer lo proyectual, la metodología, «porque a mí en la facultad me enseñaron que primero era esto y después lo otro», sino dialogar con ese entorno, dejar que el entorno nos moldee y moldear nosotros también al entorno.
Pero nosotros pensando en la persona y no en el producto, o en el ecosistema, o en el servicio que quiero generar, sino en cómo puedo mejorar la existencia de la persona que va a consumir mi producto o servicio.
Y algo que me parece importante y me llamó la atención cuando María lo nombró es que el ambiente moldea la conducta.
María lo primero que dijo fue: «Llegué acá, vi esta mesa y pensé en este evento». Este evento fue pensado porque había un ambiente que generó lo que después está sucediendo acá, que es la conducta: que estamos todos sentados en una mesa hablando sobre diseño.
Entonces, a la hora de diseñar, podemos pensar en qué conductas queremos diseñar y después pensar en los ambientes para generar esas conductas, y no a la inversa. No pensar primero el ambiente, «ay, qué lindo el ambiente», y después la conducta.
Es como en el urbanismo, por ejemplo: si yo creo una ciudad con bicisendas, probablemente la gente ande en bicicleta. Si no tiene bicisendas, probablemente se mueva a través de otro medio de transporte.
Entonces, el rol del diseñador toma un papel articulador, coordinador y empieza a, como dijo Analía, pensar y diseñar sentido a través de ecosistemas vivos que mejoren la existencia humana«.