El acto de inicio del Año Académico tuvo en esta oportunidad un brillo añadido. No solo se habló de nuevos comienzos y oportunidades, sino también de la trayectoria de quienes llevan 25 años haciendo la Universidad. En nuestro caso, las profesoras FC María José Müller y Teresa Bosch recibieron de manos del rector Julián Rodríguez Priore este reconocimiento.
Dos medallas que representan no solo la vocación, sino también el compromiso y acompañamiento constante de alumnos y colegas, siendo dinamizadoras de nuestra comunidad académica.

Majo Müller. Te llegó el turno de abrir la memoria, remontándote a tu época de estudiante en la Facultad. «Recuerdo con detalle mi primera visita, algo desconcertante al principio, a una exfábrica de cuadernos que empezaba a ser la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Era el año 92 y me faltaban casi dos años para terminar el secundario. Desde que entré y conocí a aquellos pioneros que ponían los cimientos de nuestra FC, tuve la certeza de que era mi lugar», dice Majo sobre el inicio de esta aventura.
La FC, en sus palabras: «La Austral es mi casa y mi familia, es el lugar que elegí para formarme, pero también el que sigo eligiendo para aprender, crecer y hacer lo que amo. La FC es excelencia académica, pero es, sobre todo, calidez humana. Es pasillos de alumnos y profes que se saludan con complicidad, que se escuchan, comparten intereses y a veces desacuerdos, pero siempre desde el respeto. La FC es un refugio para mi alma, que descubrió hace tiempo que hay un lugar en el mundo donde el trabajo no es rutina sino cambio, aventura, desafíos. Acá me siento con la libertad de crear, de dar clases o desarrollar una ONG, de organizar un evento con graduados, investigar o diseñar el Día del Campus.
Llego a los 25 años en la FC sin sentir el cansancio de los años en la mochila. Llego con agradecimiento y con las mismas ganas de aquella primera visita adolescente a Garay 125, en San Telmo. Soy la misma y soy otra, enriquecida por el encuentro con cada colega y con cada alumno, que hoy se traduce en cientos de graduados que disfruto viendo crecer como profesionales y personas».

Y ahora, Tere Bosch. Reflectores. Micrófono abierto. Te escuchamos. «Cuando era chica, en el colegio daban un premio al esfuerzo. No era precisamente el premio más codiciado: no tenía el brillo de las mejores notas, ni la épica del deporte, ni el aplauso de lo artístico. Era, más bien, un reconocimiento silencioso. Sin embargo, con los años entendí que ahí había algo valioso: la perseverancia de hacer lo de cada día, una y otra vez, con dedicación, entusiasmo y constancia, aun cuando los resultados no siempre se vean de inmediato».
Y concluyó: «Esta medalla por los 25 años en la Austral me hace pensar, con un poco de humor, que también podría llamarse ‘premio al aguante’. Al aguante mutuo, además. A seguir estando, incluso cuando hubo contratiempos, cuando las cosas no salieron como imaginábamos o cuando los resultados estuvieron lejos de lo esperado. Vistos de cerca, 25 años no se construyen con grandes gestas todos los días. Se construyen, más bien, con una suma paciente de trabajos, vínculos, aprendizajes, errores, recomienzos y esfuerzos compartidos. Y tal vez ahí esté su verdadero valor. Por eso agradezco esta medalla, de corazón. Porque más que contar el tiempo, simboliza un camino y la gente que te acompaña a recorrerlo cada día».
Gracias por su trabajo incansable durante estos (iniciales) 25 años en la FC. Hasta los 50 no paramos 🚀