Los especialistas consultados por Chequeado señalan que los discursos presidenciales con agravios pueden tener un impacto en la calidad del debate público, ya que polarizan aún más a la sociedad y pueden expandirse a otros ámbitos de socialización. El Centro de Datos de este medio realizó un relevamiento de los ataques del discurso de Milei en la apertura de sesiones del Congreso y lo comparó con el de 2025. A lo largo del discurso de 2026, el Presidente pronunció al menos 56 insultos, uno cada 100 segundos. En la apertura de sesiones de 2025 había pronunciado un ataque cada 180 segundos.