Transcribimos una entrevista a Juan Pablo Cannata en el V Congreso Internacional de Comunicación Política y Estrategias de Campaña, organizado por ALICE del 28 al 30 de julio de 2016.
Estuve en la mesa de subjetividades públicas que trabajó sobre el tema de que en el nuevo espacio público, en el escenario público actual, hay comunidades o grupos que expresan su subjetividad y logran organizar la sociedad civil para que llegue a un reclamo al mundo político.
Por un lado, otro tipo de subjetivad que es la personalización de las figuras políticas y la presentación de subjetividad como parte muy importante de su perspectiva política. Y el tema particularmente mío es cómo esos nuevos grupos que tienen sus matices sus deseos, sus proyectos, su semántica, sus palabras, para expresar lo que quieren en el espacio público, generan o impulsan unas agendas sensibles nuevas. Y traté específicamente el caso de la agenda sensible «el cuidado de los animales» y todas las corrientes actuales o los diferentes tipos de grupos que se asocian en esta corriente y terminan formando como un paraguas… Que arman una nueva tendencia vinculada con una sensibilidad social que se va derramando hacia la agenda política. Entonces, ese tipo de nuevas agendas lo que genera es unas zonas semánticas, unos conceptos sobre los que los candidatos y las personas públicas tienen que referirse a estos problemas y se pueden equivocar o pueden errar en la sensibilidad con la que se llegan a esos temas o por tomar de manera muy fuerte el lenguaje de los activistas y, de repente, cuando tienen que enfrentarse con la realidad, la distancia de lo que es posible hacer en lo material o lo que han declarado es muy grande y le genera un conflicto con todo el mundo… Ahí con la opinión pública general que reclama soluciones materiales y con los activistas que se sienten traicionados o porque ya hacia la sensibilidad general pueden expresar un valor que traicione la sensibilidad media y entonces cometen lo que yo llamo una «controversia de discurso público» o si es un tema grave o una falta grave puede llegar a hacer un «escándalo de discurso público»… Por una declaración un político o una persona pública pone en riesgo toda su reputación.
Para un político, actualmente, que no solamente interactúa con temas que tienen que ver con la agenda política, sino que interactúa con los temas que tienen que ver con la gran conversación social y con todos estos temas culturales, del mundo del entretenimiento, del deporte, de la ciencia, del arte (porque la gran conversación está impactando en todos y los políticos permanentemente interactúan con estos distintos subsistemas y, por lo tanto con estas conversaciones)… Escuchar cuáles son los tonos y los conceptos y las tendencias es fundamental para poder determinar dos cosas: desde dónde te vas a relacionar con eso y para poder entender de alguna manera el idioma cultural y social que cada uno de sus subsistemas tiene y poder conversar bien.
Si no hacés eso, o equivocás o en tu posicionamiento y eso te trae problemas prácticos, conflictos en el corto plazo o en el mediano plazo cuando te tengas que topar con un problema que tenga que ver con eso, o te equivocás en el discurso y en la manera de relacionarte discursivamente o de interactuar con ese tema o con ese grupo… Y, entonces, eso te puede traer o un descrédito ante ese grupo o ante las personas familiarizadas con esa postura o, si es grave, incluso puede ser un conflicto… Que puede ser una controversia, una polémica, una crítica, una campaña en contra, un repudio… Y, si ya directamente es algo que no solamente afecta al grupo si no a una sociedad en general, puede ser un escándalo y el escándalo es el tipo de crisis que pone en juego toda tu reputación.
Creo que hay como dos grandes desafíos… O sea, evidentemente vivimos en un mundo que tiene más disenso y que cada vez va generando más información sobre el particular en el mismo momento… entonces la información particular empieza a ser un commodity y lo más importante son los criterios… Los criterios de abordaje, las capacidades de juicio, la capacidad de determinar «esto es importante, esto no» y eso viene no de la formación en las herramientas, de la formación en la última tecnología Sino en la formación, digamos, de conocimiento, de segundo grado… En las teorías, en la cabeza, en el razonamiento, en la capacidad crítica, en el análisis… Qué es algo que es como el gran desafío de las universidades actualmente me parece.