Ignacio del Carril, investigador y filósofo de la Universidad Austral y miembro del equipo de investigación de Quo Vadis IA fue invitado a participar con sus reflexiones en esta nota publicada en el diario La Nación.
Aquí subraya que las inteligencias artificiales no son neutrales ni imparciales porque están hechas por humanos y, por ende, arrastran los sesgos de sus creadores y de los datos con los que se entrenan.
Para él, esta falta de neutralidad se vuelve especialmente preocupante cuando estos sistemas se usan para tomar decisiones que afectan a personas reales —por ejemplo, en salud o en financiamiento— ya que pueden reflejar jerarquías de valor entre vidas humanas y generar injusticias profundas.
Ignacio también destaca que los valores de un modelo —y sus prejuicios— pueden transferirse a los usuarios, y que no se puede esperar que la IA sea moralmente responsable: esa responsabilidad recae en las personas que la diseñan y regulan.
Aquí encontrarás la nota completa publicada en La Nación