Voces Emprendedoras: Escuchar a los que hacen

10.09.2026

Autor: Graduados Austral

“Nunca fue tan fácil emprender como ahora. Sin embargo, no hay tantos emprendedores”, planteó Marcos Llerena, fundador de la agencia de branding MANDARiNA. Esta fue una de las tantas frases del panel de Voces Emprendedoras que rompió con la imagen idealizada que se suele tener sobre emprender.

A veces, aunque la idea sea brillante, no siempre está destinada al éxito. O, al menos, el camino hacia el éxito no suele ser tan lineal.  En el trayecto hay decisiones difíciles, errores, muchos “no”, momentos de incertidumbre y la necesidad de seguir defendiendo un proyecto con convicción.

Marcos, junto a Eduardo Novillo Astrada (h), Candelaria Sosa y Ricky Minicucci fueron las Voces Emprendedoras que contaron parte de su historia a alumnos y graduados de la Universidad Austral. El panel fue presentado y moderado por Lautaro Rodríguez, founder de Conectarg.

Qué pasa después de la idea

Existe un trecho muy largo entre que nace una idea hasta que se concreta. Hay relieves, curvas y cambios sobre la marcha.  Novillo Astrada, creado de Justoken, habló del “mito del romance ideal” que suele acompañar los primeros momentos de un emprendimiento. Después aparecen el trabajo cotidiano, los problemas y un sinfin de situaciones que obligan a recalcular y aprender permanentemente. Hay que acostumbrarse a la incomodidad: “Yo estoy todo el día fuera de la zona de confort”, resumió.

Su propia experiencia con Justoken es un ejemplo de esa capacidad para identificar oportunidades y desarrollar nuevas soluciones. La empresa fue pionera a nivel mundial en la tokenización de la soja, a partir de detectar una posibilidad concreta en un sector tradicional.

También habló de algo que atraviesa cualquier recorrido emprendedor: el miedo a equivocarse. La clave, explicó, está en aprender a enfrentarlo, aceptar decenas de “no” y sostener la convicción.

Resiliencia para seguir avanzando

Para Ricky Minicucci, fundador de Trasa, los obstáculos también pueden convertirse en parte del camino.

Su proyecto comenzó con una necesidad concreta: acercar servicios bancarios a barrios vulnerables donde no había cajeros. La idea generó dudas y hasta les dijeron que estaban “locos”. Sin embargo, decidieron avanzar con un banco de barrio abierto las 24 horas. Con el tiempo, observaron que la llegada del servicio empezaba a modificar los hábitos de las personas y a activar la economía local. El proyecto obtuvo además la certificación como Empresa B.

La experiencia resume una de las ideas centrales del encuentro: el problema que aparece en el camino no necesariamente es algo que haya que esquivar; puede ser justamente lo que permita encontrar una oportunidad.

La tecnología cambia las reglas, pero no reemplaza todo

La explosión de la inteligencia artificial no podía estar ausente en esta conversación.

Lautaro Rodriguez señaló que la IA está impactando en todos los sectores y que hoy resulta más sencillo poner en marcha determinadas iniciativas. Pero esa accesibilidad tecnológica convive con una dimensión que continúa siendo esencial: la capacidad humana para comprender, crear, tomar decisiones y construir vínculos.

En esa misma línea, Llerena puso el foco en la importancia de trabajar en los detalles, tomarse tiempo para pensar y repensar, leer y hacer las cosas con dedicación.

En un escenario de creciente automatización, esa mirada propone recuperar el valor de los procesos y del trabajo profundo: no todo puede resolverse con velocidad.

Aprender de quienes ya recorrieron el camino

Candelaria Sosa definió el emprendedurismo desde una perspectiva diferente: para ella, emprender es algo que hizo desde chica, incluso antes de ponerle ese nombre. Hoy, desde Tributo Simple, trabaja además acompañando a otros emprendedores.

Aunque todas las experiencias son diferentes, hay entre ellas puntos en común: emprender requiere resiliencia, paciencia, trabajo, capacidad para enfrentar los miedos y disposición para aprender constantemente.

Para los alumnos y graduados, encontrarse con personas que están llevando adelante proyectos concretos permite acceder a aprendizajes que no suelen aparecer en los libros: conocer decisiones reales, escuchar errores, preguntar, intercambiar ideas y descubrir otras posibilidades profesionales. Participar, escuchar y vincularse con quienes ya están construyendo sus propios caminos puede ser el primer paso para empezar a imaginar el propio.

 

 

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