Con más de 11.000 inscriptos —cerca del 80% de los docentes y directivos de la provincia—, la propuesta de la Universidad Austral debió dividirse en dos camadas. La primera cerró con una retención del 90,4% y ya presenta proyectos en el aula.
La Escuela de Educación de la Universidad Austral dio inicio este jueves 23 de julio a la segunda cohorte de la Diplomatura en Inteligencia Artificial para la Enseñanza y la Innovación en el Aula, en el Salón Malvinas Argentinas de la Casa de Gobierno de San Luis. La integran más de 6.000 docentes, directivos y estudiantes del último año de los institutos de formación docente de la provincia.
La existencia de dos cohortes es consecuencia directa del volumen de la convocatoria: se inscribieron más de 11.000 docentes y directivos, cerca del 80% de la matrícula docente provincial, una cifra que obligó a dividir el cursado. Los que comienzan ahora se anotaron en marzo y esperaron su turno. “Esta segunda cohorte está esperando, ansiosa y expectante, el cursado”, señaló el gobernador Claudio Poggi, que además cursa la Diplomatura. En el mismo acto anunció que a fines de febrero se abrirá una tercera instancia de inscripción, con el objetivo de que el 100% de los docentes y directivos de San Luis pueda realizar la formación.
Del encuentro participaron el gobernador Poggi; el ministro de Educación de la provincia, Guillermo Araujo; el decano de la Escuela de Educación de la Universidad Austral, Dr. Santiago Bellomo; la directora de Extensión y Transferencia, Mg. Karina Brahim; y la coordinadora académica de la Diplomatura, Mg. Alejandra Vatrano. La primera clase se dictó de manera presencial ante 220 docentes, directivos y estudiantes de institutos de formación docente, y de forma simultánea para 3900 participantes siguieron la clase de manera virtual desde distintos puntos de San Luis.
Los 5.000 docentes y directivos de la primera cohorte ya concluyeron la etapa intensiva y se encuentran presentando sus proyectos y las evidencias de aplicación en el aula. Esa experiencia dejó indicadores poco frecuentes en una formación masiva y en línea: una retención del 90,4%, un 97,2% de valoraciones “muy bueno” en los encuentros sincrónicos, más del 92% de valoración positiva sobre la utilidad para la práctica docente y un uso del campus virtual superior al 85%. Quienes empiezan ahora lo hacen, además, en paralelo con esa cohorte, que cursa su tramo final.
El punto de partida del programa no es una certeza tecnológica sino una pregunta abierta. “La inteligencia artificial nos tiene bastante perplejos. Las universidades y los docentes no estamos tan acostumbrados a no tener respuestas para el problema que se nos presenta”, planteó Bellomo ante los participantes. “Prácticas que creíamos probadas, que funcionaban bien, hoy están en duda. Es una tecnología que ingresa al aula como ingresó en su momento el celular, sin que tengamos recetas sobre cómo adoptarla.”
Esas recetas, advirtió, todavía no existen para nadie: el campo es demasiado nuevo. De ahí el criterio que ordena la propuesta: “No es una diplomatura para dar recetas, es una diplomatura para entender qué está ocurriendo”. El propio Gobernador describió esa condición desde el lado de la gestión, al señalar que la IA avanza todos los meses y que algunas cosas de la primera cohorte deberán corregirse en la segunda.
Entender, en este caso, tiene un correlato práctico inmediato. Cada participante trabaja sobre su propia planificación, genera recursos para sus clases, diseña instrumentos de evaluación y cierra el recorrido con un proyecto implementado en su aula. Lo que el programa no ofrece es un manual único; lo que construye es el criterio para que cada docente decida cómo usar la inteligencia artificial en su contexto.
La Diplomatura está organizada bajo la modalidad de Aprendizaje Basado en Retos (ABR): cada cursante debe completar cuatro challenges o desafíos prácticos. El recorrido avanza desde comprender qué es la inteligencia artificial generativa y cómo funciona, a explorar sus usos pedagógicos, examinar los problemas que plantea y, finalmente, aplicarla en proyectos concretos y situados en la propia aula. La elección del modelo responde a un criterio explícito: que sea el docente quien decida cuándo y cómo la herramienta le resulta útil en su ámbito, y que trabaje sobre problemas reales de su clase desde una mirada pedagógica.
Uno de esos problemas es el que más interpela a la práctica cotidiana. “¿Cómo evaluar cuando del otro lado hay estudiantes que utilizan la IA y no sabemos cómo? ¿Y cómo aprovechar la IA para generar buenas rúbricas, buenos instrumentos de evaluación e incluso para hacer retroalimentación?”, planteó Bellomo.
El acompañamiento es lo que explica esos números, y está diseñado para funcionar a escala. Además de las clases plenarias, se conforman grupos de hasta 40 personas con un profesional a cargo, dentro de un esquema tutorial escalonado. «Sostener una tasa de retención del 90,4% en una propuesta con más de 5.000 docentes no es producto de la casualidad, sino de un modelo de acompañamiento muy cercano», explicó la coordinadora académica de la Diplomatura, Mg. Alejandra Vatrano. El programa se organiza con tutores líderes y tutores facilitadores en una estructura de gestión ágil: «Detrás de cada cursante hay un tutor que conoce su recorrido, detecta rápidamente cuando alguien deja de participar y se comunica de manera personalizada para ayudarlo a reorganizarse, resolver dificultades o encontrar una estrategia para continuar». «Más que responder consultas, nuestro equipo tutorial acompaña trayectorias», resumió.
Todo el recorrido desemboca en una producción concreta de cada participante. “Culmina en un proyecto que debe implementarse en el aula”, señaló Bellomo. “Y ahí está tal vez una de las cosas más valiosas: crear un reservorio de experiencias reales de aplicación de la IA en las aulas, en escala muy masiva, para documentar, investigar y pensar políticas educativas en función de la experiencia recogida.”
La elección de una universidad, y no de un proveedor tecnológico, fue deliberada. “Después de analizar varias propuestas de formación en inteligencia artificial, comenzamos con la Universidad Austral porque teníamos claro que necesitábamos personas que fueran especialistas en educación y que además supieran de inteligencia artificial”, explicó el ministro Araujo. La otra condición de origen fue que lo aprendido bajara al aula en proyectos concretos.
El repositorio que se genera a partir de esas producciones tiene además una función territorial: “Permite que docentes del norte de la provincia aprovechen recursos generados por docentes del sur, los enriquezcan y los adapten al contexto de su escuela y de su localidad”, detalló, y sintetizó: “Si hay algo más potente que la inteligencia artificial, es la inteligencia compartida”.
La Diplomatura es gratuita, virtual, con instancias prácticas y puntaje docente, y está dirigida a educadores de todos los niveles —Inicial, Primario, Secundario, Jóvenes y Adultos y Formación Docente— y a estudiantes del último año de los institutos de formación docente. Esta segunda cohorte concluirá en diciembre. La propuesta se desarrolla en el marco del programa “IAula: Innovación en el Aula”, a partir de un convenio entre la Universidad Austral y la Universidad de La Punta, con el respaldo del Gobierno de la Provincia de San Luis.
