La Escuela de Educación de la Universidad Austral, junto a Fundación Varkey  y a la fundación Konrad Adenauer, llevó a cabo el seminario “Verdades universales sobre la mejora escolar. ¿Por qué algunas escuelas tienen mejor desempeño que otras?”, con la destacada participación de Sir Michael Wilshaw, quien ha sido responsable del organismo regulador de los centros escolares de Inglaterra OFSTED (por su sigla en inglés, Office for Standards in Education, Children’s Services and Skills) y asesor del Gobierno del Reino Unido y de Ministerios de Educación en el extranjero.  

A lo largo de su carrera, Wilshaw ha sido distinguido por prestigiosas universidades de Londres. Actualmente se desempeña, también, como profesor en St. Mary’s University, en Gran Bretaña. 

“La enseñanza cambia vidas y, a través de las vidas que cambia, cambia la sociedad”, afirmó en el primer encuentro del seminario de tres días que se desarrolló de modo híbrido. Durante sus exposiciones, Wilshaw no solo explicó los puntos en los que considera que ha fallado el sistema educativo inglés, sino que también expuso los métodos aplicados, y aún por aplicar, que se están implementando para corregirlos. 

Según el profesor inglés, el cambio es absolutamente necesario y su esencia es que debe ser tratado con sensibilidad. Durante las conferencias, mencionó tres puntos clave que condujeron a la mejora de la calidad educativa: la voluntad política, la autonomía escolar y el liderazgo. 

Un liderazgo político muy fuerte es, según lo afirmó, “absolutamente fundamental para mejorar la educación”. Son necesarios políticos preocupados por el tipo de sociedad que quieren en sus países, con voluntad de poner a la educación como una prioridad absoluta en la política. Wilshaw sostiene que, en Gran Bretaña, la educación se volvió emocionante e interesante porque se convirtió en un tema de alto perfil en el gobierno, haciendo que directores y maestros se sintieran empoderados 

Puertas adentro, en las escuelas, la mejora llegó con una mayor autonomía acompañada de una mayor responsabilidad: dándoles más recursos y, con eso también, más rendición de cuentas. Se entrenó a los docentes, se establecieron inspecciones externas y los presupuestos de cada escuela comenzaron a relacionarse en gran medida con el número de estudiantes. “Esto en sí mismo ayudó a mejorar las escuelas: si la escuela es popular, los padres eligen la escuela, si la escuela no es popular, pierde dinero. Esto obligó a los directores a mejorar el rendimiento para que los padres eligieran la escuela” afirmó Wilshaw. 

El último punto clave fue el hecho de que, en Gran Bretaña, llegara a estar en el centro de la reforma escolar la búsqueda por tener mejores líderes dentro de las escuelas. Según el profesor: «el sistema solo mejora cuando se tienen buenos líderes, sin ellos no se puede hacer mucho. Se necesitan personas dispuestas a luchar por lo que es correcto, por lo que saben que va a funcionar en su escuela».