Más de 100 voluntarios participaron de la capacitación de Pilares del Aprendizaje, una iniciativa conjunta de la Asociación Pilares y la Escuela de Educación de la Universidad Austral, que desde 2015 brinda apoyo escolar a niños de la zona.

A través de este programa, en el que la Escuela tiene un rol protagónico en la elaboración de secuencias didácticas para enseñar a enseñar, se ofrece a alumnos de primaria que se encuentran en situación de vulnerabilidad la oportunidad de fortalecer sus trayectorias educativas, consolidando su formación en lengua, matemática, valores y habilidades para la vida.

La meta es acortar la brecha educativa para que todos los niños tengan la posibilidad de acceder a una educación de calidad, preparándolos así también para llegar fortalecidos a la escuela secundaria. Aquí el rol de la Escuela de Educación es significativo: diseñar experiencias educativas, es decir construir materiales didácticos con sentido formativo y acompañar la tarea de los voluntarios desde el PUEP (Profesorado Universitario de Educación Primaria).

Tras las palabras iniciales del Dr. Santiago Bellomo, decano de la Escuela de Educación, y la presentación del programa por parte de Joaquín Laplace, profesionales de la Escuela explicaron a los voluntarios el trasfondo de los materiales y cómo aplicarlos para lograr una mejor comprensión por parte de los niños.

Como bien recalcaron durante su presentación Andrea Samper (licenciada y magíster en Ciencias de la Educación), Carlos Grande (profesor en Matemática y Cosmografía, licenciado en Calidad de la Gestión Educativa), Graciela Hernández (maestra normal nacional y doctora en Educación), Alejandra Vatrano (magíster en Tecnología Educativa) y Alejandra Paolucci (maestra jardinera y licenciada en Psicopedagogía) “el desafío de hoy es lograr que a los niños les resulte placentero conocer, reflexionar y aprender”.

¿Cómo resumirían los voluntarios este encuentro? Integración, solidaridad, empatía, comunicación efectiva, equipo, tranquilidad, aprendizaje participativo integral, agradecimiento y escucha activa fueron algunas de las palabras que eligieron los voluntarios. “Yo me llevo el optimismo. Los chicos pueden aprender, nosotros podemos ayudar y hace falta que lo hagamos”, afirmó Gabi, una de las voluntarias de la iniciativa.