Carlos Pujadas, profesor de Responsabilidad Social de las instituciones educativas (RSEd), fue invitado a dar una charla sobre El Futuro de la RSEd, en las III Jornadas de RSEd, organizadas por el FERSE de la Universidad Rey Juan Carlos, de Madrid.

El FERSE es el  Grupo de Investigación de Alto Rendimiento en Fundamentos de la Educación y Responsabilidad Social Educativa. Por compartir intereses académicos, está en estrecho contacto con el Prof. Pujadas.

Tal como señaló el profesor Pujadas durante su intervención, “la RSEd tiene un enorme futuro: las instituciones educativas tienen una responsabilidad que no pueden eludir. Las escuelas no pueden vivir en una burbuja y las universidades no pueden encerrarse en una torre de marfil”.

“¿Por qué no pueden eludir su responsabilidad social? Porque producen impactos más allá de sus muros –en familias, en vecinos, en empresas, en otras instituciones, en organismos públicos, en la sociedad en general- y tienen la obligación ética de que esos impactos sean positivos y de minimizar los impactos negativos.

Del mismo modo que las personas somos responsables de los actos libres que hacemos, todas las organizaciones deben responder de sus decisiones, sean empresas, sindicatos, organismos públicos, bandas de rock, o clubes de fútbol. En el campo educativo, hay mucho por hacer, porque escuelas y universidades a veces se contentan con incorporar unas clases sobre educación ambiental, que es solo uno de los componentes del desarrollo sostenible que el mundo necesita. La RSEd plantea, en consonancia con las orientaciones de la ONU y la UNESCO, que colaboren con su comunidad local, y asuman un rol protagónico de su desarrollo sostenible.

¿Cómo puede una escuela ser el motor del desarrollo sostenible de su barrio o comunidad local? La propuesta es que la escuela tenga un plan para ser socialmente responsable en toda su actividad educativa. Que en las aulas se enseñe lo que la institución practica en su gestión: por tanto, responsable del desarrollo humano de su personal no docente, que vecinos y proveedores puedan beneficiarse de sus instalaciones y saberes, que contribuya a mejorar el medio ambiente y no contamine. Y en primer lugar, que la escuela no sea indiferente ante los miembros del entorno cercano que puedan padecer hambre, enfermedad, pobreza, falta de sanidad, soledad o discriminación.

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible pueden ser una buena orientación para la gestión socialmente responsable de una institución educativa. Porque tiene que practicar lo que enseña teóricamente, para no ser irrelevante”, concluyó.