Solemne graduación de Abogacía de la Facultad de Derecho

 

Este 7 de diciembre se llevó a cabo en el campus de Pilar el solemne Acto de Graduación de las Promociones XXI y XXII de la Carrera de Abogacía. El acto fue presidido por el Rector de la Universidad, Julián Domínguez, quien fue acompañado por la Vicerrectora de Alumnos, María Susana Urrutia, por el Decano de la Facultad de Derecho, Manuel García-Mansilla, por el Vice Decano, Sebastián Balbín y por el Director de la carrera de Abogacía, Fernando Toller.

La graduación se inició con el ingreso del Cortejo Académico, integrado por los 52 Graduados, el Claustro de Profesores y las autoridades, todos con sus togas correspondientes, signo distintivo de su condición académica. Formó parte del Cortejo el Dr. Horacio Rosatti, presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, invitado especialmente a la ceremonia para dar la alocución central, el Discurso de Recepción a los graduados. La ceremonia fue enmarcada por la presencia de más de 500 familiares y amigos de los graduados.

El Dr. Horacio Rosatti destacó en su discurso a los egresados el valor de los principios y de separar lo contingente de lo permanente:

Ustedes han estudiado contenidos, leyes y decretos que después de una cantidad de años puede que estén derogados; eso forma parte de lo contingente. Pero también han aprendido principios y valores que forman parte de lo permanente, y son las herramientas que les permitirán posicionarse frente a nuevas normas, resoluciones y también desafíos. No olviden los valores, no olviden los principios, y tengan confianza en ustedes mismos”.

Luego se dirigió a los alumnos el Decano de la Facultad de Derecho, Manuel García Mansilla:

“Sigan estudiando. Tengan como parámetro de conducta los más altos estándares de ética profesional y exíjanselo a sus colegas. Recuerden siempre la responsabilidad que tenemos como miembros de la comunidad política en general, y de la comunidad jurídica en particular, de defender la Constitución Nacional”. 

El Presbítero Mariano Feliú bendijo los diplomas y medallas antes de que el Rector tomará el juramento a los nuevos Abogados y  Abogadas. Tras ese compromiso profesional y personal se entregaron los diplomas y birretes universitarios a los graduados; hubo también entrega de los diplomas de honor, medallas de oro y otras distinciones los estudiantes que se distinguieron por su excelencia académica y valores humanos y sociales.

En nombre de todos los graduados, los flamantes Abogados Francisco Stéfano y Nicholas Mc Intyre se despidieron de la Universidad.

“Hoy nos toca despedirnos y nos damos cuenta que ya no somos indiferentes a esta estructura ni a su gente. El tiempo transcurrido acá, los momentos compartidos, generaron que este edificio se transforme en una parte muy importante de nuestra vida. Sentir a la Universidad como un hogar nos hace responsable de su cuidado y nos da ganas de representarlo siempre de la mejor manera. La Austral soy yo, son ustedes y somos todos. Sepamos apreciar este sentido de pertenencia”, enfatizó Stéfano, de la XXI Promoción.

“Llegar acá significa autosuperación, haber tenido la capacidad de enfrentar los desafíos y superarlos.  En común tenemos un solo desafío y es esta nueva etapa que nos toca vivir. Estamos preparados, somos fuertes y capaces y eso significa estar acá.  Espero que los aprendizajes que nos llevamos de estos cinco años de carrera los implementemos con amor, con honestidad y compromiso a la justicia”, resaltó Mc Intyre, de la XXII Promoción.

En nombre del Claustro de Profesores el Profesor Ignacio Alterini aconsejó a los graduados:

“Tonifiquen su voluntad, sigan esforzándose, confíen en el tiempo, no busquen atajos, tengan paciencia, actúen con coherencia, rebélense ante la injusticia, sean agradecidos. No dejes de asombrarse y no dejen de asombrarnos”.

Luego, como es tradición en la Universidad, el Coro interpretó la obra “Hallelujah”, de Leonard Cohen, en honor a los graduados. Posteriormente el Profesor Fernando Toller, Director de la carrera de Abogacía, dirigió el Discurso de Despedida a los graduados:

“Ustedes han adquirido las facultades para salir a defender, a luchar, a legislar, a convencer, a cuidar y a cambiar las cosas. Tienen ustedes ahora en sus manos la gran aventura de tener la herramienta del Derecho para hacer justicia, para dar a cada uno lo que le corresponde. En suma, una experiencia que imprime carácter y que debe animarlos hoy a mirar el futuro con ilusión y con ánimo de servir”.   

Finalmente, el Rector cerró el acto recordando los inicios de la Universidad  hace 30 años y enlazándolo con la tarea que tienen ahora entre manos los graduados:

“Honren con sus acciones el ejercicio de la profesión, con su vida familiar, con su compromiso social y ético la breve y fructífera historia de la Universidad Austral. Sueñen —como soñaron los que iniciaron esta aventura 30 años atrás— con un país más justo, más solidario, donde el trabajo sea un valor, la justicia independiente y la honestidad una costumbre. Si son magnánimos y se animan a soñar en grande, se convertirán en buenos continuadores y potenciadores de iniciativas como nuestra querida Austral, generando un impacto en su entorno y en la sociedad de dimensiones insospechadas”.

La emotiva ceremonia concluyó con un Vino de Honor, del cual participaron el presidente de la Corte Suprema, los egresados, familiares, amigos, los profesores y otros miembros de la comunidad educativa.