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La Universidad Austral, junto a otras diez universidades públicas y privadas del país, llevó a cabo una investigación sobre cómo cambiaron los hábitos de información y estudio de jóvenes estudiantes de las carreras de Comunicación social, Periodismo y afines. El hábito de consumo informativo cotidiano de los alumnos universitarios revela que el 70% se informa por medios digitales y el acceso a las noticias en un 36,5% de los encuestados se da por las redes sociales.

Los resultados de la investigación se dieron a conocer en el libro «Mutaciones: Hábitos de información y estudio de jóvenes en universidades argentinas». Fueron 1941 estudiantes los que participaron de la muestra, que tiene un nivel de confianza del 95% y un margen de error de +/-2%.

Si bien la situación generada por la pandemia del COVID-19 generó que las y los estudiantes estén más tiempo conectados, estos hábitos hoy son parte de la realidad estudiantil. Internet ocupa un lugar central en el acceso a la información de actualidad: Siete de cada diez estudiantes usan medios digitales para informarse.

La principal puerta de entrada a las noticias en todas las universidades y para todas las franjas etarias son las redes sociales. Según el informe: “El 32% de la muestra declara que, cuando busca informarse, utiliza habitualmente medios sociales como Twitter, Facebook, Instagram o Youtube, en ese orden. Si sumamos los sistemas de mensajería instantánea, como WhatsApp y Telegram, el porcentaje asciende a 39%”. Las principales cuentas en las redes que siguen las y los estudiantes para informarse son las de medios (32%) y periodistas (21%).

Detrás de las redes sociales, en segundo lugar, aparecen los sitios o aplicaciones de noticias con un 23%. Los medios de alcance nacional son los más consultados, pero el estudiantado de las provincias, los combinan con medios regionales.

El tercer lugar lo ocupan la televisión en vivo (16%) y la radio en vivo (8%). Por otro lado, los diarios impresos son una opción sólo para el 3% de los encuestados.

El informe destaca dos medios emergentes: los podcasts (5%) y los newsletters (4%).

Un trabajo colectivo y federal

Todo nació en 2019 con el proyecto de investigación «Cómo se informan y cómo estudian los estudiantes de periodismo y comunicación de las universidades argentinas a través de dispositivos digitales», dirigido por el doctor Francisco Albarello, profesor y Secretario de Investigación de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral.

Albarello convocó a diferentes investigadoras e investigadores del país para estudiar un fenómeno transversal, con una mirada federal. La pandemia de COVID-19 sorprendió al equipo, pero el aislamiento físico terminó potenciando el resultado: “En medio de la incertidumbre, realizar una investigación de esta envergadura parecía casi imposible. Pero, gracias al trabajo en grupo, serio y solidario, se logró”, afirma el profesor de la Austral.

El trabajo cuenta con la participación de 11 casas de estudio, de gestión pública y privada: Facultad de Comunicación de la Universidad Austral (Pilar, Buenos Aires); carreras de Comunicación de la Universidad Blas Pascal (Córdoba); Facultad de Ciencias de la Educación y de la Comunicación Social de la Universidad del Salvador (Ciudad Autónoma de Buenos Aires); Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Centro (Olavarría, Buenos Aires); Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Comahue (General Roca, Río Negro); Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jujuy (Jujuy); Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata (Buenos Aires); Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral (Santa Fe); Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (Buenos Aires); Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario (Santa Fe), y la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa (La Pampa).

Según Albarello, “esta producción colaborativa se transformó en un mapa actual que será de utilidad para actualizar las prácticas en los procesos de enseñanza y de aprendizaje acorde a estos tiempos, como así también observar los medios por los cuales se informan los jóvenes universitarios”.

Las redes sociales son parte fundamental de la rutina informativa de las y los jóvenes, en el libro se especifica que: “No todos consultan las mismas plataformas ni lo hacen con la misma intensidad, pero es habitual que ingresen varias veces al día a las redes y las combinen con medios tradicionales”.

Basado en la información obtenida por las encuestas, el informe destaca que las y los estudiantes valoran las redes sociales por la instantaneidad de la información, la presencia de múltiples enfoques y el formato breve y simple. Pero también las critican por el predominio de lo atractivo sobre lo importante, la mezcla de contenidos y el filtro generado por los algoritmos que puede hacerlos habitar una burbuja informativa propia.

¿Qué pasa con Whatsapp?

El libro tiene un capítulo especial sobre el surgimiento de nuevas formas de “consumos emergentes” que difuminan las barreras entre información, entretenimiento y opinión, ya que estos diversos tipos de contenidos convergen en dispositivos multiuso y omnipresentes como el smartphone.

En cuanto al uso de WhatsApp, el informe señala que como “fuente de (des)información”, las y los estudiantes resaltan sobre todo la circulación de noticias que carecen de una fuente confiable y la alta presencia de información descontextualizada o directamente falsa, sobre todo cuando se lo vincula con grupos de difusión.

Un extracto del capítulo lo señala: “Lo que circula por WhatsApp ‘no está chequeado’, sin embargo, también aparece como un ‘iniciador’ de la búsqueda de aquello que alguien me comenta y debo salir inmediatamente a buscarlo o verificarlo. Entendemos que WhatsApp se constituye para los jóvenes como un plot narrativo convergente de otras fuentes de información: una vez que la noticia/información ingresa a este ‘mundo narrativo’ inmediatamente la plataforma se convierte en un espacio de despegue para ir a otras a ‘verificar’, es decir, confirmando o expandiendo la información que inició con un posteo (sea por rastreo de fuentes, verificación, chequeo de origen, etc.)”.

El informe también revela que WhatsApp es el espacio que se elige para circular el lado “colateral de las noticias” con memes que ironizan, acompañan e ilustran los acontecimientos.

Informar después de la pandemia

El profesor de la Universidad Austral analiza que, si bien los jóvenes se enteran de lo que sucede en las redes, profundizan esas informaciones en los medios periodísticos digitales y desarrollan “lecturas transversales que recorren todo el arco ideológico y buscan información local y cercana a sus intereses y perspectivas”.

La TV y la radio continúan teniendo su relevancia, aunque el diario papel prácticamente no existe en sus hábitos informativos.

De toda investigación surgen nuevas aristas. Y así lo demuestran sus autores: “Observamos dos fenómenos interesantes para seguir indagando: en primer lugar, la existencia de lo que hemos denominado consumos emergentes de noticias, que se diferencian de los consumos tradicionales y que tienen lugar en plataformas no concebidas originalmente para la producción de noticias. En segundo lugar, la relevancia que adquieren estos y estas jóvenes -en su calidad de futuros profesionales de la comunicación- como curadores de las noticias que circulan en las redes sociales, principalmente WhatsApp”.

Para poder descargar el libro gratuitamente, puede acceder al siguiente este enlace: https://tiendavirtual.unr.edu.ar/producto/mutaciones/

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La Universidad Austral está entre las principales universidades del mundo con menos de 50 años y entre las más prestigiosas de América Latina, según QS World University Rankings.