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skjfPor: Eduardo Paladini

Afiches en contenedores de basura, puestos diarios, vidrieras de subte, rejas callejeras o paredes de bancos. Calcomanías en postes de luz, paradas de colectivos o medidores de servicios. Pintadas en postes de madera. Todo en un recorrido central de 96 kilómetros, el más transitado de la Ciudad. Y con cientos de fotos como documentos de la denuncia. Clarín accedió a un detallado informe de la Universidad Austral sobre “campaña basura” que, en su punto central, tiene un ranking con los candidatos más “sucios” del distrito al que quieren representar.

El trabajo también incluye relevamientos en algunas ciudades del Conurbano y está condensado en un dossier de 118 páginas, que mezcla imágenes, normativas y conclusiones. La primera, acaso las más gruesa e incómoda, es la que ubica a Martín Lousteau y su Evolución, como el postulante y fuerza con mayor cantidad de infracciones. Fueron detectadas entre el 21 de junio y el 11 de agosto.

“¿Por qué ‘campaña basura’? Porque la pegatina en cualquier parte genera basura y ensucia. Porque la suciedad empeora la calidad de vida de los ciudadanos, quienes además pagan con sus impuestos para mantener la limpieza del espacio público. Porque es hacerle trampa a la gente, por eso la campaña basura es otra forma de campaña sucia”, arranca en una de sus primeras consideraciones el informe.

Las infracciones se dividen básicamente en dos. Los que pegan afiches, calcomanías o hacen pintadas en lugares prohibidos. Y los que lo hicieron en sitios permitidos pero antes de la fecha prevista por la ley electoral. En ambos casos descolla Lousteau.
El economista que desafió al oficialismo armando una lista “por afuera” cuando le negaron la interna, vio la necesidad de instalarse temprano. Y lo hizo fuera de la ley. En su fuerza, como en otras opositores, justifican la picardía por el desbalance con el Gobierno de turno con el que deben competir. Incluso una de las principales denuncias que hacía Lousteau en campaña era por los gastos millonarios de la Ciudad en publicidad. ¿Una cosa justifica la otra?

Según la legislación, para las PASO del 13 de agosto la campaña para publicitar arrancaba el 14 de julio. Dentro de los espacios infractores en este sentido, Evolución (alianza cuyo corazón es la UCR porteña) lideró con el 40,1%. Lo siguieron la kirchnerista Unidad Porteña, el Frente de Izquierda e Izquierda al Frente.

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Esta ansiedad de Lousteau fue aprovechada por el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, su gran enemigo político, para dejarlo al descubierto. Cientos de afiches del candidato de Evolución fueron cruzados por una faja de la Ciudad que decía “afiche en infracción”.1C

Quienes también se sumaron al escrache fueron las empresas de publicidad en la vía pública, con un explícito “este político roba”. Se referían al uso indebido de sus carteleras.

En cuanto a la utilización geográfica del espacio público, también los más infractores fueron Lousteau y su Evolución. Aquí se concentraron las fotos de afiches (por lejos, el método más elegido para infringir) en contenedores de basura, puestos de diarios o cajas de electricidad. Todo prohibido por la ley 2.936/08.

En un apartado, el informe habla sobre “situaciones curiosas” que detectaron en el relevamiento:

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“El submundo de los afiches ilegales. Quienes ‘viven’ de la práctica ilegal de pegar en cualquier lado, también se autopromocionan en esos mismos lugares”.
“En cualquier parte. Ni los carteles de venta inmobiliaria, ni las rejas de los cordones se salvan de ser soporte de la pegatina política”.
“La Gral. Paz fue de Cambiemos. El oficialismo se cuidó de no contaminar la ciudad, sin embargo copó la Gral. Paz con afiches, pasacalles y pintadas, más que cualquier otra agrupación política”.
– “Sin límites. A pesar de que varias carteleras publicitarias tienen rejas, quienes hacen “campaña sucia” logran pegar afiches más allá de las rejas”.
“En los hospitales también. En el frente del hospital Argerich en La Boca, y en al lado de un cartel del Hospital Zubizarreta en Devoto”.
“Políticos sin precandidaturas. Políticos que hicieron campaña, pero que no fueron precandidatos”.
“¿El medio ambiente? ¿Había necesidad de dañar árboles con pintadas? Recurso utilizado por seguidores del pre-candidato Rafael Klejzer”.
“La ‘calco’ es de izquierda. Casi el 80% de las calcomanías fueron del Frente de Izquierda y de los Trabajadores, y el 20% restante de Izquierda al Frente por el Socialismo”.
“Fajas y escraches. Algunos afiches tuvieron la faja de infracción del Gobierno de la Ciudad o el escrache de las empresas de publicidad en vía pública”.
“Lousteau vs. Lousteau. Uno, dos y tres. Tres afiches del precandidato de Evolución que se tapan unos a otros. ¿Competencia entre militantes?”.
“El oficialismo también. El gobierno de la Ciudad y de la Provincia también realizó campaña basura en la Capital Federal, a pesar de la responsabilidad que tiene, y de ser el que administra el presupuesto para luego limpiar el espacio público”.

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Y por último, cierra con una serie de “consideraciones generales”:
1) El oficialismo en la Ciudad de Buenos Aires ha cuidado de no contradecirse, haciendo en general un uso adecuado del espacio público. Sin embargo en los límites de la Ciudad sí ha realizado campaña basura aunque aludiendo a la Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.
2) Algunos referente políticos aprovecharon el período electoral para exponerse públicamente, por más que luego no fueron precandidatos de una fuerza política. Este grupo de políticos representó el 8.1%.
3) La existencia de barreras físicas y legislación regulatoria sobre la utilización del espacio físico no alcanzó para frenar la campaña basura. Pareciera ser necesario algún otro tipo de sanción o restricción para frenar esta práctica.
4) Pareciera que los precandidatos y los partidos políticos que promovieron la campaña basura no percibieron consecuencias negativas por parte de la sociedad, ante esta práctica contraria al bien común.

Fuente: Clarín

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