Tiene 26 años y es la menor de cuatro hermanos. Estudió Comunicación Social en la FC y está a una tesis de ser magíster, también, por la Universidad Austral. Rosarina, leprosa, amante de la cocina, el tenis, las charlas con amigas y los asados domingueros en familia. Inés San Martín está convencida de que su perro es un peluche y odia desarmar valijas. Trabajó como consultora externa, periodista, editora, bloguera, freelancer, community manager y más recientemente fue la Responsable del área de Prensa Internacional de la Jornada Mundial de la Juventud, un evento que convocó a más de 3.5 millones de personas, entre ellas, el Papa Francisco. Además, es co-fundadora de Voces Católicas Argentina.

¿Cómo llegaste a ser una de los dos responsables del centro de prensa de la JMJRío 2013?

Mi aventura con las JMJ comenzó en el año 2000, cuando mis hermanas participaron de la Jornada del año jubilar en Roma. En su momento yo tenía solo 13 años, por lo que no me dejaron ir. Desde entonces, tuve intentos frustrados de participar de los encuentros en Toronto, Sidney y Colonia, hasta que finalmente pude participar en la edición de Madrid11. Para este momento ya me había recibido, por lo que mi deseo de participar ya no era el de ir como peregrina, sino que quería ir de voluntaria para poder ponerme al servicio de la Iglesia. Por suerte, fui aceptada y tuve la oportunidad de viajar en el mes de junio. En aquella oportunidad trabajé en el área de Acreditaciones de Prensa. Y de ahí el camino a Rio2013 fue corto. Cuando vi que Benja Paz Vermal -el argentino a cargo del departamento de Comunicación, con quien había coincidido en Madrid- estaba trabajando en Rio2013, le escribí para ver si había lugar para otra argentina. Su respuesta fue positiva, así que en febrero comencé a trabajar desde casa y en abril viajé a Rio para trabajar in situ. Y llegué a responsable por la experiencia y por necesidad…

Ya habías sido voluntaria en la JMJ de Madrid… ¿qué diferencias viviste?

Humanamente, el pueblo carioca es muy distinto al español. Son más receptivos, más alegres en su naturaleza. El clima en la ciudad también era marcadamente distinto, ya que si bien tanto en Madrid como en Rio en los meses previos se vivió un momento intenso de revuelta social, los Indignados de España hacían una clara referencia a la JMJ y a los supuestos gastos que la visita papal generaría para el estado. Los manifestantes de Brasil, en cambio, nunca consideraron la invasión de jóvenes como otra cosa más que una gran fiesta de fe. Desde que llegué a la Ciudad Maravillosa me llamó la atención la alegría y el orgullo con los que todos se preparaban para acoger el evento. No había vagón del metro que no tuviese a una persona con algún elemento que llevara el logo de la Jornada: remeras, mochilas, pines, calcomanías, carpetas. Esto también fue una clara diferencia a lo ocurrido en Madrid, en donde era casi peligroso mostrarse con el logo, si uno caminaba solo por el centro de la ciudad.

¿Cómo fue la recepción de este acontecimiento por parte de la prensa internacional? ¿Cuáles fueron las diferencias en materia de cobertura?

Tuve la increíble oportunidad de trabajar de cerca con los medios más importantes del mundo, y todos coincidieron en una cosa: sorpresa. Durante los meses previos tuve que convencer a productores de que realmente valía la pena viajar a realizar la cobertura, porque el corresponsal no iba a ser suficiente. Muchos argumentaban que, a pesar de la «moda» actual que genera el Papa Francisco -con expresiones de los peregrinos que se asemejan más a un fan de U2 que a un fiel recibiendo al Santo Padre-, el valor noticioso del evento no justificaba la inversión. Ahora, tengo varios mails de agradecimiento que demuestran lo contrario. Cuando uno logra convocar a más de tres millones de personas en una playa, en una noche tórrida, y el mayor problema es la falta de baños químicos, el valor noticioso es increíble.

Sé que muchos fueron a buscar «lo malo», esperaban que el viaje fuese un fracaso, que los manifestantes superaran a los peregrinos, que estos se quejaran por las distancias, se emborracharan, generaran pérdidas para el municipio. Pero al ver que nada de esto sucedía, tuvieron que salir a buscar otras noticias. En este sentido, Francisco les regaló titulares con cada frase que daba, en intervenciones que por momentos parecían estar pensadas para Twitter. Pero los jóvenes también sorprendieron a una prensa ávida de malas noticias. El espíritu de alegría que se vivía en la ciudad era realmente contagioso. Esperas de dos horas para almorzar, varias más para tomar el metro pasada la media noche, un frío inesperado. Nada hizo flaquear a los jóvenes que habían ido a encontrarse con Cristo, con el Santo Padre y con la Iglesia misma. Y eso, la prensa lo notó y no pudo más que reflejarlo. Saber que la productora de una cadena de TV norteamericana, que hacía 30 años que no iba a Misa, dejó su puesto el domingo para asistir como peregrina, hace que todo el esfuerzo, el trabajo y la oración valieran la pena.

Captaron la reacción de los jóvenes, se conmovieron ante la multitud de la Iglesia viva y joven y se dieron cuenta de que la noticia no era que se inundó Campus Fidei (donde originalmente se iba a hacer la vigilia y misa de conclusión) o que faltaron baños, sino que captaron que la noticia eran los jóvenes. Todos los periodistas se sintieron impactados al ver el silencio de la playa de Copacabana con tres millones de jóvenes tan concentrados en el Santísimo Sacramento que el único «ruido» eran las olas del mar.

Se sintió como si los medios estuvieran mucho más interesados por este acontecimiento religioso a partir de la revolución que está generando el Papa Francisco ¿cómo lo vivieron ustedes?

Todos los que estábamos en la oficina habíamos decidido participar desde mucho antes de la renuncia del Santo Padre Emérito Benedicto XVI. No puedo hablar por todos, pero sí por muchos con los que hablamos al respecto. Nosotros lo vivimos igual. Con el mismo compromiso, la misma dedicación. Cuando uno organiza un evento de estas magnitudes, lo que hace que el mismo sea un éxito o un fracaso es el Espíritu Santo. En ningún otro evento tres millones de personas aceptan las incomodidades que se presentaron, con la alegría con la que las abrazaron los peregrinos, si no hay fe de por medio. Para la organización fue un reto porque Francisco prolongó el viaje, realizó algunos cambios de último momento-como el encuentro con los argentinos-. Entonces, organizacionalmente fue un desafío, humanamente fue lo mismo.

¿Cuáles fueron los objetivos de comunicación?

En un primer momento, comunicar al mundo que el evento iba a ocurrir. Son muchos los jóvenes que al día de hoy no saben que están invitados a Cracovia 2016. Muchos eran en 2011 los que no sabían de Rio2013. Durante el encuentro mismo, el objetivo fue llegar a todos los peregrinos que no pudieron viajar, porque, de nuevo, no conocían el evento o porque no tenían los días o el dinero para solventar los costos. Y hoy el objetivo es mantener vivo el mensaje y el legado de esta Jornada. La preparación para Rio se hizo sobre la base de lo construido en Madrid, donde el lema era «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la Fe». En esta ocasión el llamado es a ser misioneros de todos los pueblos, lo que sin una fe edificada en Cristo sería imposible. Una relación similar se dará con la próxima JMJ.

¿Cómo se conformó el grupo de trabajo? Cuántos periodistas estuvieron acreditados en el evento y de qué países? ¿Superaron las expectativas?

El grupo de trabajo tuvo dos partes. Antes de la JMJ y durante la JMJ. Previo al encuentro, teníamos el departamento de comunicación, integrado por unas 100 personas, dos de las cuales nos encargamos de la prensa internacional. Eventualmente, sumamos a una tercer persona al equipo porque sino era imposible. Estamos hablando de más de 2000 profesionales (incluso más porque muchos se acreditaron durante el encuentro) de 67 países, de los cinco continentes. La convocatoria superó nuestras expectativas, nadie esperaba 6500 profesionales. Estimábamos una cifra similar a la de Madrid, que convocó a cerca de 5.000 periodistas.

Durante la JMJ pudimos contar con un equipo que nosotros denominamos Seniros, que yo en lo personal los re nombré el «dream team». Estamos hablando de Rafa Rubio, director de comunicación de Madrid11, Austen Ivereigh, fundador de Catholic Voices, Marilu Sponda, vocera del Opus Dei en México, Daniel Arasa, profesor de comunicación de la Santa Croce, Thierry Bonaventura, vocero de los obispos de Europa y Maria Lozando de ayuda a la Iglesia Necesitada. Cuando uno ve a semejante equipo entrar, agacha la cabeza y, literalmente, se dedica a aprender más que a hacer…

¿Cómo resumirías el mensaje del Papa en estas jornadas?

La importancia de los jóvenes no sólo para el futuro sino para el hoy, para cambiar la sociedad. Y esto  se lo dijo también a los obispos cuando Francisco expresó: «No tengan miedo de perder tiempo con los jóvenes»; a los dirigentes de Brasil «Inviertan en los jóvenes» y nos lo dijo también a los jóvenes: «No balconeen la vida, métanse en ella»”

¿Pudieron tener contacto directo con el Papa?

Yo en lo personal tuve una gracia enorme: ¡le di un abrazo!  Yo había estado muy cerca de Benedicto XVI en la JMJ de Madrid. En aquella oportunidad me bloqueé, y literalmente, lo único que pude hacer ante su presencia fue gritarle «hola Papa». De cerca, proyectaba la imagen de abuelo sabio, que vivió mucho, sufrió mucho y que se alegra al recibir un abrazo. Pero fue tal mi sorpresa al tenerlo en frente que insisto, me bloqueé. En esta oportunidad fue distinto porque yo había llegado a Rio con la intención de darle un abrazo al Papa. No sabía cómo, ni cuando, pero estaba convencida de que iba a tener la oportunidad. Y así fue. El sábado a la noche, gracias al personal de seguridad del Fuerte de Copacabana, donde estaba ubicado el Centro de Prensa y desde donde iniciaba el trayecto del papamovil. Cuando el Papa hacía el traspaso de helicóptero a papamovil, lo tuve enfrente y le grité a todo pulmón «Papa, te quiero dar un abrazo», a lo que él respondió: «y vení». Por lo que ni lerda ni perezosa, ¡lo abracé con todas mis fuerzas!

¿Hasta cuándo estarán trabajando en las post-jornadas?

A fines de agosto se cierra prácticamente todo, pero ya comienza a trabajar el COL de Cracovia, en especial en lo que es el tema Redes Sociales. En Facebook superamos el millón de fans en una página global -una creación de la JMJ propuesta a y aceptada por Facebook-. Es muy importante no perder esa comunidad para mantener vivo el mensaje de Rio2013.

¿Cómo sigue tu vida a partir de entonces?

¡Con demasiados proyectos! Sigo trabajando por la mañana para el blog Valores Religiosos, del Grupo Clarín, y tengo una tesis por escribir. Con Voces Católicas estamos organizando unas jornadas para el mes de octubre y estamos por publicar el primer libro. Está la idea también de armar un libro testimonial sobre las JMJ y  seguir con Contá con Nosotros, mi blog personal sobre las JMJ. Pero mucho de esto quedará para la vuelta de uno de los tantos regalos que me mandó Dios este último tiempo. Me dieron una beca para participar de un workshop sobre los desafíos del debate Ciencia y Religión en Latinoamérica, en Inglaterra, por lo que aprovecho la excusa y me tomo un par de semanas, tan necesarias después de esta desgastante aventura que fue Rio2013.