Preside el aula el acusado: un smartphone de metro y medio, hecho de cartón y poder simbólico. Tensión en el público, abogados listos. El juez habla: “Que el juicio comience”.

Así empezó el primer parcial de la materia Tecnologías de la Información y la Comunicación de la Licenciatura en Comunicación, coordinada por el profesor y doctor en Comunicación, Francisco Albarello.

Una actividad pedagógica interactiva que, en palabras de Albarello, «se dio en un ambiente muy respetuoso y a la vez, divertido. Creo que esa es la meta que se ha cumplido».

¿En qué consistió la dinámica del juicio? 

El juicio al smartphone es un ejercicio de simulación donde ponemos en cuestionamiento el rol del teléfono inteligente en la sociedad.

La idea es aplicar los conceptos teóricos que vimos en la materia Tecnología de la Información y la Comunicación. La primera unidad está vinculada con las distintas miradas que hay sobre la tecnología: apocalípticas o tecnofóbicas, integradas o tecnofílicas, la mirada neutral y la que proponemos de la materia que es una mirada relacional, crítica. Postecnocrática la llamamos.

Entonces, la consigna es poner en práctica esos conceptos en un juego en el que los alumnos asumen distintos roles. Están los que son abogados defensores del smartphone como tecnología, que presentan testigos a favor. Están los fiscales que acusan al smartphone de la adicción y el aislamiento y los males asociados a esa tecnología. También hay otro grupo que son los miembros del jurado que, escuchando los alegatos y los testigos de cada una de las partes, luego emiten un dictamen. Y, finalmente, hay otro cuarto grupo que es el público que está asistiendo al juicio que, además de participar como espectadores, producen contenidos para las redes sociales informando en vivo lo que sucede durante el juicio.

 

  • ¿Qué repercusiones tuviste entre los estudiantes al usar esta metodología?

Como es un juego de simulación, es muy valorado por los estudiantes. Ellos dan un examen— porque es el parcial de la materia— y se divierten y se entretienen. Eso me lo agradecen, me dicen: “qué bueno estuvo el parcial. Me encantó, lo disfruté”.

Durante la dinámica, como profesor, oficio de juez, tratando de ordenar los debates, las preguntas, corregir alguna cuestión, dando lugar a algunas objeciones que presentan… Lo más interesante es el efecto que tiene… Los alumnos ponen en juego los conceptos de los autores en casos de la vida real. Lo que busco es eso. En vez de dar un examen en el que reciten de memoria lo que dicen los autores sobre un tema, es una dinámica en la que esos conceptos salen en un contexto de interacción, simulado, de juego. Aparecen esas ideas puestas en diálogo.

Las repercusiones fueron muy buenas. Tanto en la experiencia de los estudiantes como en las redes. Porque, como comenté, un grupo se encargó de producir contenidos diferentes y complementarios para Instagram, Twitter y Tik Tok.

Por ejemplo, en Instagram, publicaron imágenes con textos paródicos, trabajando la ironía. En Twitter eran memes, jugando con las situaciones que se iban produciendo. Y en Tik Tok subieron videos de los testigos, abogados… Hubo mucha interacción de gente ajena al juicio. Lo que se busca también es que el juicio no se quede en el aula solamente, sino que circule también en las redes.

  • ¿Cuántas veces usaste este recurso y qué te sorprendió en esta oportunidad?

Esta es la tercera vez que uso este recurso. Inicialmente, hace unos años, fue un ejercicio, un trabajo práctico.  Después, durante la pandemia asumió la forma de parcial. Y, en este caso, tuvo lo propio de lo presencial. Se generó un clima de discusión, debate, pelea, por momentos, que era propio de la presencialidad.

De hecho, creamos un smartphone a escala, gigante, para crear esa sensación de cercanía y de presencialidad.

Se generó un debate muy interesante entre los testigos que eran interpelados por los abogados de la parte contraria y los que iban tuiteando y sacando fotos a los estudiantes… Fueron muy buenas las objeciones que se hacían mutuamente, los chicaneos, las cargadas también. Por ejemplo, los fiscales presentaron una imagen donde se ve a los abogados defensores usando el celular. Es decir, jugaron mucho con la interacción propia del aula presencial.

  • ¿Cuáles son las posturas predominantes que surgieron sobre el smartphone?

La postura negativa fue la que tuvo más presencia en la fiscalía, con argumentos muy basados en lo que dicen los autores, porque es una tecnología que genera mucha discusión. Incluso en estos jóvenes de 20, 21 años que son usuarios intensivos. Entonces, las posturas que más aparecieron son las negativas o apocalípticas.

Por otro lado, los abogados defensores proponían posturas con una posición neutral diciendo: “Bueno, en realidad el problema no es el celular en sí, sino cómo lo usamos”. Entonces, buscaban desacreditar los casos de los testigos de la fiscalía diciendo que era un problema puntual de esa persona que se volvió adicta a la tecnología. O en el caso de una persona que atropelló a otra porque estaba viendo su celular, el argumento de la defensa era: “Bueno, son casos puntuales sobre el mal uso que se hace de la tecnología, pero el problema no es la tecnología sino el uso en sí”.

Lo que intentamos desde la cátedra es tratar de llegar a una tercera posición más equilibrada donde se vea lo positivo y lo negativo, que son efectos que se dan al mismo tiempo. Y que se vea el celular como una herramienta no neutral.