Entrevista a Fernando
Fragueiro
“…hemos
tenido siempre sueños ambiciosos que conquistar”
Después de 13 años de gestión
como Director General del IAE, Fernando Fragueiro pasa
el relevo al profesor Marcelo Paladino, miembro también
del Consejo de Dirección del IAE.
¿Cuál es el balance que hace
después de 13 años como Director del IAE?
Llegué hace veinte años al IAE, y desde
entonces estoy en el Consejo de Dirección. Estos
años se me han pasado rapidísimo y me
he divertido mucho porque hemos tenido siempre sueños
ambiciosos que conquistar. Tampoco el tenerlos te asegura
alcanzarlos, pero por lo menos es un incentivo para
trabajar en el día a día.
Considero que el sueño más importante
que hemos logrado es la calidad humana y profesional
de los 50 profesores y todo el staff con quienes conformamos
la Escuela de Negocios.
También el posicionamiento internacional alcanzado
es parte del balance positivo que hago.
¿Cuál es la clave de nuestro trabajo?
Somos un equipo con visión magnánima:
procuramos tener más proyectos que problemas.
Y las dificultades las transformamos en oportunidades.
Eso sí, trabajamos mucho, con constancia porque
no hay modo de construir empresas duraderas que no sea
a partir del trabajo intenso. Cada tanto se presentan
ideas geniales, pero si no encuentran un cauce organizacional,
resultan efímeras.
La verdad es que también me pone contento la
continuidad. Ahora me toca a mí pasar la posta
pero el IAE es ya una institución que trasciende
las personas y muestra solidez y fortaleza. Creo que
es ejemplo muy valioso para todas las organizaciones
de la Argentina y para América Latina ya que
en general nuestras culturas tienen dificultad para
lo conjunto, para lo institucional y tendemos a lo individual.
Junto a Marcelo Paladino, el próximo Director,
nos encontramos trabajando codo a codo en la sucesión.
Si trazamos una línea de tiempo de estos
13 años, ¿cuáles son los hitos
que considera más importantes?
A la continuidad de lo que ya había impulsado
José Luis Gomez López Egea como director
general del IAE desde el año 1978, una persona
importante para nuestra Escuela de Negocios fue Carlos
Cavallé, a quien conocí en el año
1986 cuando él era Decano del IESE de Barcelona.
Él nos ayudó mucho a trascendernos, a
tener una visión más global, necesaria
para superar la mediocridad que mostraba el entorno.
En el año 1987, creamos el Consejo Asesor Académico,
formado por 3 profesores de Harvard y otros 3 del IESE.
Con ellos, discutimos a qué escuelas podíamos
mandar los profesores para realizar su especialización.
Otro hito fue conocer a fondo a la familia Pérez
Companc que por su magnanimidad y generosidad nos permitieron
preparar al IAE a enfrentar los desafíos que
significaba el crecimiento: construir la sede en Pilar
y desarrollar la formación de nuestro claustro
de profesores en las principales escuelas de negocios
y universidades del mundo.
Recuerdo cuando en 1991 aparecimos en la tapa de la
revista Apertura que decía: “El IAE, number
one de Argentina”. Era la primera vez que se hacía
un ranking de escuelas de negocios del país.
Eso fue un hito, porque ahí se empezó
a hablar del IAE.
Luego en 1999 el ranking de Financial Times nos colocó
por primera vez dentro de las 30 mejores escuelas de
negocios del mundo en formación de ejecutivos.
Eso nos confirmó que valía la pena seguir
soñando alto y nos ayudó a seguir trabajando
en esa dirección.
Poner en marcha las Asambleas de Antiguos Alumnos fue
también otro gran hito. Queríamos que
los Antiguos participaran realmente de la institución
y por eso se creó un departamento dedicado exclusivamente
a ellos. Hoy ya contamos con más de 8500 Antiguos
Alumnos y la mitad son miembros activos.
¿Qué distingue al IAE del resto
de las Escuelas de Negocios del país?
Si uno le pregunta a cualquier persona que trabaja
hace un par de años en el IAE, responderá
que lo que más le gusta es su misión porque
es de alto impacto en la sociedad y en las personas.
Uno de los temas que pensábamos en los comienzos
era cómo mejorar la enseñanza de ética
empresarial. Por eso, hace 6 ó 7 años
creamos el Departamento de Formación Antropológica
con dos profesores que tienen su disciplina propia del
management, pero que además saben de filosofía.
Nos ayudan a reflexionar desde una perspectiva antropológica
cristina, donde la persona tiene un destino trascendente,
y es el principio y fin de cualquier actividad. Este
enfoque sin duda distingue al IAE en la formación
de directivos de empresa.
El propósito de reflexionar sobre estos temas
siempre estuvo presente en el IAE, cuando éramos
10 ó 12 personas, y ahora que somos 50 profesores,
6000 participantes por año, 380 Executive MBA.
Actualmente se desarrollan 7 seminarios anuales donde
asistimos todos los profesores y aprendemos unos de
otros trabajando la dimensión antropológica,
la ética desde lo real.
¿Qué planes tiene para el año
que viene?
Volveré a las clases, pero capitalizando todo
lo que he aprendido estos años. En concreto la
experiencia de dirección general y la posibilidad
de haber interactuado con empresarios de diversos tipo
e industrias.
Además voy a dedicarme a impulsar una investigación
sobre el management regional.
En el 2008, el IAE cumple 30 años. ¿Cómo
le gustaría que sea el IAE en 30 años
más?
Que sea una Escuela de Negocios que haya contribuido
muy eficazmente a hacer de América Latina una
región donde no haya pobreza, desigualdad, exclusión,
marginación. Imagino una sociedad integrada al
escenario global y que contribuya a él con todos
sus valores culturales.
Como Escuela de Negocios, queremos generar un liderazgo
regional. Nos interesa como una cuestión de servicio
real. Pienso que instituciones como la nuestra son escuchadas
por las empresas, y ellas tienen un poder que no han
tenido en muchos años. No solo el poder económico,
sino que influyen en la gente mucho más que antes.
La empresa educa y genera cultura permanentemente a
través de los mensajes que transmite a la sociedad,
a partir de la formación de sus empleados, de
los productos y servicios que ofrece y el modo de organizar
el trabajo de sus miembros para que puedan tener por
ejemplo espacio suficiente para desarrollar su vida
familiar.
Desde el IAE seguiremos apostando por la formación
de verdaderos dirigentes de empresas que incorporen
siempre esa dimensión humana en la toma de decisiones. |