
Entrevista al Rector
Dr. Marcelo Villar
El Dr. Marcelo Villar asumió recientemente
como nuevo Rector de la Universidad Austral, luego de
su paso como Decano de la Facultad de Ciencias Biomédicas.
En su primera entrevista, definió algunos aspectos
de lo que será su nueva función y su visión
acerca de la universidad.
¿Cómo asocia la misión
de la universidad y la producción científica?
Van estrictamente relacionadas. Si la misión
de la universidad es la búsqueda de la verdad,
la generación de conocimiento original, la búsqueda
de oportunidades para la aplicación de ese conocimiento,
esa es una misión de la universidad. Así
el único carril es la producción científica,
sea del área que sea. No se entiende la universidad
sin investigación, es más, sin investigación
no hay universidad. No se entiende la una sin la otra.
¿Y la formación en valores?
Después están esos otros componentes
que completan la misión de una universidad determinada.
Dónde en algunos casos se querrán promover
los valores humanos, como es en la Austral. En otros,
pueden promoverse la competencia, el liderazgo, cuestiones
que en esa institución valoren.
Nosotros promovemos valores que hacen a la formación
de la persona como tal. Lo promovemos. Eso incluye valores
humanos y valores cristianos. No solamente lo científico,
la solidaridad, el respeto por la vida, una gran cantidad
de cosas que hacen a la plenitud de la vida humana.
En su discurso inicial de asunción como
nuevo Rector agradece la confianza que depositan en
usted para cuidar y velar los principios de la Universidad,
¿podría destacar alguno?
La Universidad Austral debe ser vista de dos maneras,
que son muy complementarias. Por un lado es una universidad
que como cualquier universidad, quiere ser de alto vuelo,
con nivel internacional, capaz de formar profesionales
del mejor nivel posible de acuerdo a las necesidades
que tiene la Argentina. Y además, un lugar donde
se desarrolle investigación de categoría
internacional. Es ambiciosa.
Ahora también, la Universidad Austral es una
obra corporativa del Opus Dei, de modo tal que es una
institución muy comprometida con la búsqueda
de la verdad.
Es una universidad que de alguna manera, a través
de sus actividades, quiere ser una impulsora y promotora
de valores humanos y cristianos. Lo nuestro no es solamente
formar técnicos y gente de altísimo vuelo
pero que carezca de una perspectiva trascendente. Este
marco es de un interés fundamental en la Universidad
Austral.
¿Y si tuviera que destacar algún
principio en especial?
Esperaría de todos los que se desempeñan
en la Universidad y de mí mismo también,
un compromiso ineludible con la verdad. De ese principio
se desprende todo el resto. Además, lo señalo
porque esto es profundamente universitario y es profundamente
Opus Dei.
En ese discurso también habla de desarrollar
la universidad desde las distintas posiciones y capacidades…
La universidad no se da en un solo perfil. Es un concierto.
Un grupo de personas que trabajan en conjunto. No me
refiero al personal administrativo, o de maestranza
por un lado, y al académico por el otro. Hay
gente que tiene una profunda vocación por la
docencia, otra por la investigación, y otra que
no es ni lo uno ni lo otro. La gente que viene a formarse
aquí toma de esos distintos modelos lo bueno
de ellos y va como tallándose a sí misma.
Es bueno tener esos distintos ejemplos. No es que hay
un solo perfil universitario, y ése es el perfil
ideal y todos tenemos que ser así, y todos los
profesores de la Austral tienen que ser así,
no.
¿La gente sabe que son parte de ese
desarrollo de la universidad?
En la mayoría de los casos sí y en otros
puede ser que no. En gran medida es nuestra la responsabilidad
de que todos tomen conciencia de para qué se
está en la Austral.
Puede ser que alguien venga sólo a ganar el
sueldo con su trabajo, o a cumplir el horario, sin poseer
una visión global de aquello a lo que su trabajo
contribuye.
Pero estoy casi seguro que aquí no hay gente
así y si la hay, es muy poca.
La Austral necesita de todos absolutamente de todos.
En buena medida es más lo que nos falta que lo
que tenemos. Necesitamos gente con una idea de conjunto.
La gente valora este modo.
¿Podría dar un ejemplo de lo
que no es rutina y estatismo dentro de la Universidad?
Nada es rutina si se hace en serio. El desarrollo
del conocimiento es novedad permanente. Es cierto que
la investigación tiene una rutina, una metodología
y una sistemática, pero los resultados siempre
son novedosos. La formación de los estudiantes
nunca es igual. Cuando se recibe a nuevas promociones,
el desafío se renueva cada año. Para nada
es rutinario. Y eso tanto en el grado como en el posgrado
y en tares de servicio. Pongo como ejemplo el trabajo
de los médicos y enfermeras del HUA: cada paciente
es un desafío nuevo que lleva al límite
las capacidades del profesional que trabaja allí.
Incluso en el caso del Parque tecnológico las
aplicaciones serán nuevas cada vez. Nada puede
ser rutinario.
Parte de la fascinación que me produce la universidad
es su novedad permanente; la universidad es acercar
el futuro al presente. La universidad es crecer como
técnicos y como personas. Es desarrollo puro.
La universidad en ese sentido es entusiasmante.
Porque es desarrollo de conocimiento y a partir de
ese conocimiento adquirido, su transmisión a
otros. Como resultado de eso las personas crecen.
¿Qué diferencia ve entre ser
rector de una universidad y gerente de una empresa?
No he sido gerente ni rector. Llevo un mes como rector,
por lo cual estoy en un proceso de descubrimiento. Es
posible que haya puntos en común, pero me parece
que el liderazgo en una gerencia de empresa es más
marcado que en la Universidad. El rector de una Universidad
debe promover iniciativas en las distintas unidades
académicas. En una empresa las iniciativas están
más cerca del nivel gerencial de lo que pueden
ser las bases.
En cambio un rector, que a duras penas puede hablar
de su especialidad, debe escuchar y atender a todos,
evaluar y confiar en lo que surja de las otras unidades
académicas ajenas a su profesión específica.
¿Cómo piensa que puede generarse
unidad y buen ambiente de trabajo dentro de la Universidad?
La unidad va a ser factible si de alguna manera se
concuerda en para qué esta la Universidad y sobre
todo si se participa de los valores que la universidad
quiere promover.
Suele ser difícil porque son ambientes competitivos:
ambientes donde muchas veces el crecimiento es personal,
por ejemplo, en la investigación, aunque también
sea en equipo. Hay que conducir con equilibrio esos
dos estilos: manejo de grupo y ambiciones personales.
Eso requiere buenas dosis de generosidad, de humildad,
de sentido común.
Si la unidad se pone en perspectiva con la verdad,
es mucho más fácil manejar con equilibrio
las cosas.
El buen ambiente de trabajo es esencial. Ayuda muchísimo
para sacar adelante cualquier tema. Me parece que eso
depende directamente de las personas. Eso es básico.
Por otra parte, conociendo otros ambientes, se advierte
que no necesariamente la tensión, la presión,
es un generador de resultados más rápidos
o un promotor de eficiencia.
A veces esos componentes atentan contra la obtención
de resultados, como se comprueba en distintos lugares.
Por lo general, son más productivos los ambientes
donde hay confianza y transmisión de datos. Donde
prima la generosidad.
Otra tema es competir con gente de afuera de la universidad…todos
queremos llegar primero…
¿Qué espera de la nueva gestión
y que le dejo la FCB?
Yo estoy en la FCB desde antes de que abriera sus
puertas por lo cual, para mi es mi casa, es más,
es el lugar al que vuelvo una vez terminado este encargo
del rectorado. Tengo un cariño muy especial a
la facultad como parte de la Universidad Austral.
¿De esta gestión?
Querría básicamente, una Universidad
más madura, claramente más madura, donde
la preocupación central sea el desarrollo del
conocimiento; una universidad que respondiese de modo
más pleno a eso que la identifica como universidad.
Me parece que la Austral, de modo similar a otras
universidades de la Argentina, todavía tiene
que dar pasos más firmes en esta dirección.
¿De qué depende?
De muchas cosas…pero fundamentalmente de que
tengamos gente formada. Gente que sepa hacer investigación…eso
no se genera de la noche a la mañana, ni con
buena voluntad. Eso se genera solamente con expertisse,
es decir sabiéndolo. Y si hay áreas en
la que no lo tenemos, pues tendremos que ir a buscarlo
afuera, pero no va a brotar aquí dentro por generación
espontánea. Me parece fundamental. Ahora, eso
son años…
¿Cómo empezar a desarrollarlo
más?
En aquellas áreas en las que contamos con gente
formada, hay que seguir estimulándolo: incorporando
becarios, armando grupos de investigación, buscando
fondos. Los fondos son un tema esencial, aunque antes
que los fondos está la calidad de las preguntas
que se hagan, porque es lo único que va a encaminar
la obtención de resultados.
Y en los lugares en los que no está, deberemos
ir a buscar gente formada afuera, traerla y poner los
medios para que esa gente pueda empezar a crecer, formar
a otros, y empezar a armar esa rueda virtuosa por la
cual los becarios o doctorandos obtienen su tesis aquí,
se van al exterior, hacen un posdoctorado, vuelven a
la universidad, empiezan a formar ellos a otras personas
que a su vez hacen su doctorado van al exterior y vuelven.
Ese es el círculo virtuoso que vemos en las
universidades del primer mundo.
La Austral comienza a mostrar su vocación investigadora
en algunas áreas, pero todavía es muy
poco. Por razones variadas. Toda institución
privada educativa de nivel universitario en Argentina
tiene complicaciones. También hay que tener en
cuenta la juventud de la Austral. Antes de que esas
ruedas virtuosas puedan ponerse en marcha, todavía
hay mucho camino por delante. Hay restricciones económicas:
en Argentina todavía hay muchas reticencias del
Estado a asignar fondos a las universidades privadas;
algunas empresas en Argentina no tienen cultura de la
producción de investigación, por lo cual
estamos en el medio de un desafío muy grande.
Cuando hablamos de investigación, se trata de
cambiar cultura…cambiar cultura a todo nivel.
Por ejemplo, en el cuerpo empresarial, para que valore
más este desarrollo. Cultura en los políticos
para que promuevan exenciones impositivas importantes
para que las empresas puedan derivar más fondos,
como ocurre en Brasil. No hay que irse al primer mundo
para mostrar lugares donde esto se hace bien.
¿Cómo
la universidad es referente de la sociedad en Latinoamérica
en comparación a una universidad del primer mundo?
En Latinoamérica hay una cultura más
afín, hay problemas regionales más comunes.
Creo que en el mundo del derecho, el Derecho argentino
es tomado como modelo en distintos lugares de Latinoamérica;
en el mundo de la salud hay muchos temas en común,
por ejemplo ahora la fiebre amarilla en Paraguay, Argentina,
Brasil… me parece que la influencia regional de
la universidad puede darse si encaran los problemas
que existen a nivel regional. Las universidades pueden
hacer una contribución muy buena en este sentido.
En el caso nuestro quisiéramos hacerlo más
y mejor.
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