Testimonio: “Mas allá
de lo riesgoso que es el alcohol también aprendí
a divertirme sin necesidad de tomar”
Martín Gilligan, tiene 22 años. Cursa
segundo año de FC. Estudió en el Newman.
Es el menor de cuatro hermanos. Un día de abril
estuvo al borde de la muerte, salió para contar
su historia a los chicos de su edad por distintos colegios
de Buenos Aires y en Universidad Austral participó
del seminario “Sexo, Droga & Rock and Roll”
organizado por la Facultad de Comunicación”.
Mi historia
“Llevaba una vida normal de un chico de 18 años.
Había empezado la facultad de Comunicación
en el 2005, y un jueves 21 de abril cambió el
rumbo de mi existencia. Volvía a casa caminando
después de estar con mis amigos. Estaba tomado.
Crucé en Callao y Guido, no miré el semáforo.
Estaba en rojo para mí. Verde para los autos.
Me chocaron. El auto no alcanzó a frenar. Volé
por el aire, se me rompió la tibia, me golpeé
la cabeza tuve edema encefálico. Me operaron
rápidamente colocando un hueso artificial en
la cabeza.
Estuve un mes y medio internado en la Clínica
del Sol. Allí estaba en silla de ruedas con casco
en la cabeza y para la rehabilitación estuve
en el FLENI de Escobar. Debía recuperar el habla,
la había perdido casi por completo. Trabajaron
mucho lo cognitivo, porque no reconocía a nadie,
y no distinguía las cosas.
Poco a poco recuperé lo que había perdido.
En el 2006 quise retomar la facultad. Al neurólogo
no le parecía. Pero yo sí, así
que de a poquito fui cursando materias. Hice la mitad
en el 2006 la otra mita en el 2007”.
Mi mensaje
“Les digo a los chicos que yo salía casi
todos los días y me ponía en pedo y me
reía hasta que me pasó esto. Tuve suerte
de salir, para poder contarlo ahora.
Y mas allá de lo riesgoso que es el alcohol
también aprendí a divertirme sin necesidad
de tomar. Les digo que tampoco está mal tomar…pero
que hay que medir, reducir la medida de alcohol, espaciar
el vaso, mezclarlo con más gaseosa, etc. La vez
que tomé un poco de más me sentí
mal.
Les digo que si queremos bailar y divertirnos, seamos
nosotros mismos, y no personas influidos bajo el fantasma
del alcohol.
La verdad que tomar ayuda a desinhibirte, y la presión
del grupo es potente. Hay que regularse, y tener personalidad
para decir: yo no necesito ese sedante para parecer
más canchero”.
 |
| En el
Seminario “Sexo, Droga and Rock & Roll” |
Mi amigo
“El que me atropelló no estaba tan borracho.
Pero si manejaba rápido. Estuvo detenido un día.
Sus viejos me visitaron con frecuencia en la clínica.
El seguro se hizo cargo. A el no lo conocí hasta
el año después. Por medio de una amiga
conseguí su teléfono, y le pedí
que le avisara que lo iba a llamar. Fuimos a tomar algo.
Charlamos. Todo quedó atrás.
Me quise juntar con el porque para bien o para mal,
marcó un antes y un después en mí.
Y él tenía que ver. Quería hacérselo
saber.
Lo veo seguido. Es mas chico que yo. Ahora tiene 20.
No tengo rencor, si lo quise conocer a él y
soy su amigo, no creo que sea rencoroso”.
|