La Profesora Gabriela
Fabbro participó del Congreso Internacional de
FOPEA
Durante los días 30 de noviembre y 1 de diciembre,
el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), la organización
que nuclea a periodistas de diversos medios, realizó
en la Universidad de Palermo un Congreso Internacional
con invitados de relevancia. La Profesora de la Facultad
de Comunicación Gabriela Fabbro, participó
también de este encuentro en una mesa que compartió
con los periodistas Pablo Sirvén, del diario
La Nación, y con Luis Majul. El tema que los
convocó fue el rating como parámetro para
medir la calidad de los contenidos televisivos.
La Profesora Gabriela Fabbro fue la encargada de abrir
la charla, y explicó cómo funciona el
Observatorio de televisión de la Universidad
Austral. Fundado en octubre de 2005, consiste en un
espacio de monitoreo televisivo para controlar la calidad
de los contenidos de la programación. Es también
un espacio de debate para generar más y mejores
propuestas. Participa de esta iniciativa un grupo de
expertos en el tema provenientes de la Facultad de Comunicación,
de instituciones y empresas, y del público en
general.
El observatorio persigue ciertos objetivos claramente
delimitados: describir la calidad de la televisión
argentina; crear cierta conciencia en el público,
las empresas y los organismos de control; formular estrategias
para articular el trabajo de análisis con los
objetivos del público, de las empresas y de los
medios y establecer un debate público en todos
los sectores sociales.
El producto final del observatorio es el Índice
de Calidad Televisiva (ICT). Para llegar a éste,
hay que realizar un proceso de análisis de los
contenidos, de los géneros y formatos, de la
realización audiovisual y de los valores y disvalores
que se ponen en juego.
En primer lugar, se hace una división de los
contenidos en: ficción, género referencial
(noticieros, documentales) e híbrido (conviven
elementos ficcionales con un relato referencial, aferrado
a la realidad).
En segundo lugar, se tienen en cuenta tres grandes
variables: la variedad, la calidad técnica y
la adecuación a la realidad (grado de coherencia
entra la realidad y lo mostrado). Se analiza cada programa
y se atribuye un puntaje específico a cada una
de estas variables.
En tercer lugar, el observatorio se vale de una metodología
que consiste en: analizar los canales de aire; los cuatro
privados y la televisión pública; observar
a diario los bloques de televisión que comienzan
a partir de las 20 hs, durante 4 horas; y confeccionar
unas grillas cuantitativas y cualitativas en las que
se van volcando las observaciones y los resultados.
Para finalizar su exposición, Gabriela Fabbro
expuso una serie de conclusiones con respecto al rating
como parámetro de calidad. Dijo que el rating
puede ser parámetro de calidad si se miran sus
números desde otra perspectiva. Hoy en día,
es un porcentaje que está sobredimensionado por
los propios medios; todos compiten por el rating. Además,
hay una audiencia que tiene un doble discurso, que es
conciente de que no está viendo algo de calidad
pero no apaga el televisor o cambia de canal. Reconoció
que la audiencia tiene también su responsabilidad.
La profesora, en sus conclusiones, planteó un
desafío para los medios: competir a la misma
hora con otra cosa, con un programa diferente al de
la competencia. Y por último, afirmó que
el rating puede ser sinónimo de calidad, es decir,
que la calidad también puede vender y puso como
ejemplo el programa “Hermanos y detectives”,
emitido durante el año 2006; un programa de calidad
y exitoso a la vez.
Luego fue el turno del periodista del diario La Nación,
Pablo Sirvén, quien está convencido de
que el rating se está volviendo un fin en sí
mismo y que se hacen lecturas alocadas de lo que éste
significa. “El rating está desbordado por
todos lados: se hace un uso masivo, distorsionado y
mal intencionado de una herramienta que podría
ser muy útil para descubrir nichos y estudiar
en profundidad los targets”, afirmó.
Las valoraciones que se hacen de los programas son
por su rating, y no por su calidad. Sirvén dijo
que las cosas empeoraron con el rating minuto a minuto,
y que la televisión comercial depende “obviamente”
de él. Tanto el medio como la pauta publicitaria
quieren llegar a la mayor cantidad de gente posible.
Siguiendo esta línea de pensamiento, reconoció
que hoy no se puede hablar del rating como un parámetro
de calidad, y que herramientas como el observatorio
no podrían funcionar porque serían un
condicionamiento para la televisión. De todas
maneras, cree que a medida que pase el tiempo y el observatorio
se vaya perfeccionando, seguramente podrá aportar
una diferencia.
Por último, le tocó exponer al periodista
Luis Majul quien también habló sobre la
herramienta presentada por Gabriela Fabbro, y dijo que
se la recomendaría a los realizadores de TV porque
la llevan adelante personas ajenas a ésta.
Al igual que Sirvén, Majul cree que el examen
constante al que está sometida la TV a causa
del rating minuto a minuto hace mal a este medio. Sin
embargo, considera que la televisión argentina,
desde el punto de la diversidad, es mucho más
rica que la de otros países de Latinoamérica.
Pero admitió que su principal error es que no
toma riesgos, además de que cuenta con una serie
de condicionantes: el dinero, la competencia por la
pauta publicitaria, el formato, los horarios y el morbo.
En cuanto a este último, Majul dijo que la televisión
actual es morbosa. “Involucra a quienes la hacemos,
a quienes la vemos y mantenemos un doble discurso”,
afirmó. |