Ana Inés Navarro
de Gimbatti: entre la familia y la profesión
Ana
Inés es profesora de la Facultad de Ciencias
Empresariales de Rosario y Directora de la cátedra
de Economía. Está casada con Alejandro
Gimbatti, profesor de la Universidad hace 25 años,
director de la cátedra de Comercialización,
tiene 4 hijos de entre 15 y 22 años.
Su vida profesional…
Estudió Economía en la Universidad Nacional
de Rosario, hizo una Maestría en economía
en la universidad Di Tella en Buenos Aires cuando ya
estaba trabajando en la Facultad y cuando sus hijos
eran muy chiquitos. Viajaba desde Rosario a Buenos Aires,
una o dos veces por semana, junto a otra profesora de
la Facultad que en este momento esta trabajando en el
IAE. Lo cual cuenta como una experiencia bárbara.
La tesis de su Maestría fue sobre si las personas
que migraban en la Argentina tenían la misma
chance de tener empleo que las personas que se quedaban
en sus ciudades de origen. Pero la base del tema, es
la utilización de técnicas econométricas
para medir los fenómenos microeconómicos
del caso.
Trabaja en la Facultad desde su inicio, además,
trabajó en la Universidad Nacional de Rosario
desde antes de recibirse. Actualmente, está concluyendo
la tesis del doctorado que está realizando en
la Universidad de San Andrés de Buenos Aires,
para la cual hace 3 años que está trabajando
y calcula que para el año que viene la va a tener
terminada.
Con motivo de sus funciones en la Facultad y, por
otro lado, por el doctorado, hace muchos años
que realiza tareas de investigación en el IDIED
(Instituto de Investigación en Economía
para el Desarrollo). Éste hace 10 años
que funciona en la Facultad y la línea que ha
mantenido en forma sistemática, es un análisis
de la economía de la región centro. Primero
empezaron con la provincia de Santa Fe, luego incorporaron
la provincia de Córdoba y por ultimo la de Entre
Ríos. Esto lo analizaron con técnicas
estadísticas y econométricas bastante
sofisticadas. El Instituto tiene una publicación
bimestral que envía a gran cantidad de destinatarios.
Esta es, realmente, muy bien vista y la gente la toma
muy en cuenta. Hace unos años atrás fue
declarada de interés general para la región
centro por los diputados que integran una comisión
de dicha región.
¿Estudiar, investigar o dar clases?
A ella le gusta estudiar, investigar y dar clases.
En este momento está muy interesada en volver
a estudiar porque el doctorado le impone un ritmo enorme
de estudio y entonces es necesaria la dedicación
de muchas horas. Ella considera al estudio como una
especie de vicio positivo que le genera ganas de saber
más, de conocer y de leer más, nunca le
alcanza el tiempo para leer y las clases compiten con
eso. Además, en este momento dar clases se ha
vuelto una actividad bastante compleja porque, desde
el punto de vista de la cuestión pedagógica,
se nota una disminución muy importante en la
capacidad de aprendizaje de los alumnos de ahora con
respecto a hace 10 o 15 años atrás, producto
de un tremendo deterioro de la educación secundaria.
Y realmente cree que es un esfuerzo y un compromiso
enorme dar clases en este momento.
La Facultad desde su inicio…
Esta es una Facultad sumamente joven, que se mantiene
con una vocación positiva de aprendizaje y de
crecimiento. Ella cree que la Facultad está en
un periodo signado por cambios pero, por el otro lado,
la investigación es un proceso que se está
profundizando en el buen sentido. Y considera que los
cambios, fundamentalmente, en todos estos años
han sido muy positivos, en ir encontrando realmente
un formato universitario moderno. Moderno quiere decir
muy arraigado a la ciencia, pero a su vez flexible,
para lograr servicios de grado, para los empresarios
que vienen a tomar cursos o a hacer una Maestría
de postgrado. Y esto es todo un desafío porque
la Facultad empezó todo prácticamente
junto. Luego de 15 años está armada una
Universidad con varias opciones de estudio y con un
cuerpo de profesores que de a poco, se va naturalmente
especializando, no sólo en la cuestión
académica y de conocimientos, sino también
en la cuestión pedagógica.
Algunos profesores por su perfil pueden dar sus servicios
a los tres ámbitos de cursantes que existen y
hay otros que se van especializando cada vez más
en uno u otro sentido. Esto ha requerido de mucho esfuerzo
y de mucho análisis y como también de
errores y de equivocaciones que se han tenido que remontar.
Sus hobbies:
Le gusta mucho jugar al tenis, juega desde que es
chica razonablemente bien por lo tanto le gusta disfrutar
del juego y le divierte muchísimo. También,
le gusta ir al cine, leer y cocinar.
Con vistas a futuro…
Su primer objetivo es terminar el doctorado que, aproximadamente,
para el año que viene calcula que tiene grandes
probabilidades para finalizarlo porque se están
completando todas las instancias que necesita. En función
de eso tiene muchos deseos de participar en los próximos
años publicando algunos artículos dentro
de lo que ella viene trabajando que tiene que ver fundamentalmente
con “dinámica de ingresos”, en general,
y en Argentina, en particular y sobretodo en Latinoamérica
donde el problema de la distribución de ingresos
es enorme. Desarrollar la manera de lograr convergencia
entre objetivos de crecimiento, eficiencia económica,
igualdad de oportunidades e inclusión social.
Como los objetivos que en general se plantean muchas
veces como objetivos contradictorios o que primero hay
que lograr unos y después otros, cree que en
realidad son objetivos que se logran todos juntos o
que no se logran. Lo que también implica la participación
del ser humano en el proceso económico, no es
lo mismo si ese proceso es inclusivo y es de igualdad
de oportunidades que si no lo es. Le interesaría
mucho seguir estudiando e investigando en este tema,
presentarse en congresos y su hipótesis de máxima
es llegar a escribir un libro en 10 años vista.
La mujer y el trabajo
Las mujeres de hecho trabajan porque quieren, porque
estudian y porque quieren ser profesionales o trabajan
también porque lo necesitan, como han hecho toda
la vida los hombres, o además, lo necesitan porque
son mujeres solteras, porque están solas, porque
están divorciadas o porque en su casa no alcanza,
como alcanzaba antes, con lo que el hombre gana. En
general, la visión de la mujer trabajando hasta
ahora ha sido una visión un poco negativa desde
muchos puntos de vista. Pero muchas veces, las mujeres
han tomado el trabajo como una cuestión un poco
agobiante, no se han liberado de las funciones maternas
y hogareñas pero también le han agregado
las funciones laborales. Entonces, no hay tiempo y no
hay persona que resista. Ana Inés, agrega una
visión particular de ella que en muchas mujeres
se da y que afortunadamente da gracias a Dios de poder
vivirlo de esta manera. Hay una alternativa de ver la
relación trabajo-familia como una relación
que mutuamente se retroalimenta, es decir, una mujer
que tiene la posibilidad de trabajar en lo que quiere
o en lo que necesita, tiene la recompensa de un sustento
y un ingreso mayor en su casa y que, a su vez, tiene
una familia y tiene la posibilidad de que, si trabaja
bien va a ser mejor madre y si es una buena madre y
una buena mujer en su casa, va a tener unas competencias
muy particulares y muy valiosas. Tendrá una capacidad
de comprender, de conducir, de aunar criterios y de
tener un liderazgo menos hiriente, por las típicas
cosas que las mujeres tienen que pasar en una casa.
Entonces, esto es sumamente complementario. Cuando se
tienen problemas en el trabajo, cuando las cosas no
salen, al momento de volver a tu casa te das cuenta
de lo importante: tu casa, tu familia, tus hijos. Queriendo
hacer las dos cosas bien, ella considera que, se puede
encontrar una enorme complementariedad que dicho desde
el punto de vista de los criterios económicos,
se estaría hablando de “economías
de alcance”, es decir, ahorros de costos por diversificación.
Ya que hay factores comunes que conjugan a estos dos
productos que se producen: familia y trabajo. Lo cual
para ella es sumamente valioso.
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