“Viva Vida, el cáncer
no impide gritarlo”
“Si la vida es un camino,
la única razón suficiente para darlo por
terminado es haber llegado a la meta”, estas palabras
las repetía Romina Widmer, una graduada de nuestra
Facultad de Ciencias Empresariales de Rosario, que falleció
el pasado viernes 21 de marzo con tan sólo 31
años. Una excelente profesional que trabajaba
en Cargill hizo frente a su enfermedad con una valentía
que se convirtió en escuela de vida para muchos.
A
Romina en el 2004 le diagnosticaron un linfoma no Hodgkin.
Después de someterse a un duro tratamiento venció
la enfermedad en su primera etapa. Pasados 17 meses
el linfoma volvió a aparecer, esta vez el proceso
de recuperación fue aún más difícil
de sobrellevar porque a la quimioterapia se le sumó
un autotransplante de sus células madres en su
propia médula. Una vez concluida esta instancia,
el linfoma reapareció por tercera vez en abril
del 2007.
Una de las excursiones preferidas de Romina era subir
el Champaquí, el cerro más grande de Córdoba.
Después de haberlo visitado 11 veces encontró
en esta experiencia una guía para encarar el
viaje obligado y el camino sinuoso que la vida le propuso:
su enfermedad.
Haciendo una analogía entre lo que significa
escalar el Champa y sobrellevar el cáncer comenzó
a escribir correos electrónicos a conocidos y
amigos. Así fue como el año pasado publicó
un libro titulado “¡Viva Vida! El cáncer
no impide gritarlo”. En esta obra se recogen los
mails y las anécdotas entrañables ocurridas
a lo largo del proceso de su enfermedad.
En los correos que mandaba a los “peregrinos”
-así denominaba ella a todos los que la acompañaban
en su enfermedad a través de la pantalla de la
computadora- se reflejaban las características
que distinguieron a Romina: un ánimo invencible
para enfrentar las dificultades y una sensibilidad delicada
para valorar los dones de la vida.
Así escribía el 19 de diciembre de 2007
a todos los peregrinos, muchos de ellos conectados a
partir de la publicación de su libro y de las
sucesivas notas periodísticas que le hicieron
como ejemplo y testimonio de superación:
“Hola
amigos!!! Después de unos días de ausencia
-pero no de olvido, reaparecí a través
de la pantalla. Entre la quimio, que fue todo muy bien,
y los ginebrinos que llegaron, casi ni tuve tiempo de
sentarme a escribirles.
La verdad es que si miro hacia atrás, podría
asegurar -sin miedo a equivocarme- que el 2007 fue un
año más que "mezquino" conmigo...
Interrumpió mi rutina, mi trabajo, mis proyectos,
mis clases de guitarra, mi curso de cocina, la noche
de la caridad los lunes...y podría seguir enumerando…Me
hizo sentir el miedo aterrador al deterioro físico
y al desgaste cerebral, y se encargó de demostrármelo
hasta en el más mínimo detalle: me dejó
3 días sin poder ver bien, horas sin poder expresarme
y hablar a través de la palabra y varios momentos
en los que ni siquiera tenía equilibrio para
caminar una cuadra...
A lo largo de estos meses, el linfoma decidió
pasar por varias partes de mi cuerpo, sin darme respiro
entre las distintas apariciones. Pero como dijimos una
vez, "no hay espinas sin rosas", y les puedo
asegurar que entre tantas puntas que lastimaban y pinchaban,
se multiplicaban las flores infinitamente.
Pensaba en la movida tan grande que generó
"Viva Vida" y en cómo un hecho tan
triste y desafortunado sirvió para dar nacimiento
a tantas otras cosas: a tanto cariño, a tantas
relaciones nuevas, a tanta gente con la que me escribo
aun sin conocerme, a tantos que finalmente conocí
sin siquiera imaginarlo, a tanto "dar y recibir"
de manera constante. Y me pongo a pensar en la gente
y en las relaciones humanas y es increíble tener
la suerte de poder palpar esa magia que existe entre
los hombres. Ese interesarse por el otro, de manera
"desinteresada".... Qué lindo que es,
y cuánto bien me hizo.
Y si lo veo al revés queda en evidencia que
si los linfomas no hubieran existido, sin dudas me hubiera
privado de todo esto tan especial que el 2007 me regaló.
No por ello quiero decir que me alegro de haber estado
enferma, porque sabemos que no es así, pero sería
totalmente desagradecida si por haber sido para mí
un año "mezquino", no dejara salir
a la luz tanta abundancia de afectos, de momentos y
de rosas que me colmaron enormemente.
Así que aprovecho esta navidad -momento de conversión
interior- para agradecerles todo lo que me acompañaron
y me ayudaron a seguir. Y quería recordarles
-por si se les pasa- lo valioso de la vida, de estar
bien, de poder ver, hablar, caminar, sentirse con fuerzas,
no tener dolores y disfrutar de lo que hacemos día
a día por mas pesado y rutinario que nos parezca.
Sería buenísimo ser consciente de esto,
sin tener la necesidad de perderlo para poder darnos
cuenta.
Que el Niño Dios nos regale un muy lindo año
a todos, más allá de lo que haya que atravesar.
Viva Vida!!! Besos, Romi”.
La Facultad de Ciencias Empresariales se enorgullece
de la integridad humana de una ex alumna como Romina
Widmer y con profundo dolor acompaña a todos
los seres queridos de esta excelente profesional que
logró convertir su historia personal en un modelo
para todos los que la conocimos.
|