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Nuevo Instituto de Filosofía

Claudia Vanney, doctora en Física y en Filosofía, es la secretaria académica de la Universidad Austral. En esta entrevista cuenta sobre el Instituto de Filosofìa, la futura carrera de Humanidades y el ideario de la universidad.

¿Se va abrir la carrera de Filosofía?

Pienso que van a faltar todavía unos años para que en nuestra Universidad tengamos la carrera de filosofía. Pero sí estamos estudiando cómo será el comienzo de un Instituto de Filosofía que dependerá del rectorado en su período inicial. Este Instituto fue aprobado por la Comisión Permanente del Consejo Superior de la Universidad, a fin del año pasado. Estamos ahora planificando las etapas de su desarrollo. Tenemos previsto comenzar con algunas de sus primeras actividades en el segundo semestre de este año.

¿Cuáles son los objetivos de este Instituto de Filosofía?

El Instituto de Filosofía, que podría ser germen de una futura Facultad de Humanidades, está pensado en un inicio como una unidad de servicio para la universidad y no como una unidad académica independiente. Por eso, el dictado de la carrera de filosofía no es un objetivo inmediato. En cambio, podríamos decir que son tres sus objetivos prioritarios:

El primer objetivo es contribuir a generar un pensamiento humanista cristiano que sustente filosóficamente las diversas disciplinas en las que se investiga y enseña en la UA, buscando respuestas a cuestiones filosóficas actuales. Es decir, a las inquietudes que surgen a medida que la ciencia contemporánea avanza. El Instituto buscará contribuir específicamente en el desarrollo de la filosofía de las ciencias sociales (en particular, de la filosofía del derecho, de la comunicación, de las ciencias empresariales y de la familia), de las ciencias biomédicas y de las ciencias exactas y tecnológicas.

Colaborar con las facultades en la coordinación de las materias humanísticas que se dictan en todas las carreras de la universidad es el segundo objetivo del Instituto. Hasta el momento cada unidad académica de la Universidad Austral ha ido desarrollando de manera independiente esta dimensión de la enseñanza. Como el Instituto no tendrá profesores propios, los profesores de las distintas asignaturas filosóficas seguirán siendo profesores de las diversas facultades, pero las actividades del Instituto buscarán potenciar las sinergias entre ellos, realizando una labor integradora y transversal. En este sentido, me parece que el trabajo del Instituto dará un gran servicio a la Universidad.

Como tercer objetivo, el Instituto se propone desarrollar un plan de formación filosófica para los profesores de la universidad, porque nos parece valioso que los profesores puedan transmitir en las diferentes materias una visión interdisciplinaria integradora. Es por eso que el plan de formación que quisiéramos desarrollar para nuestros docentes tendría dos direcciones: la formación filosófica y la formación pedagógica.

En fin, estos son nuestros ambiciosos objetivos, vamos a ver cuánto tiempo nos lleva su desarrollo. Pienso que a fines de este año el Instituto empezará ya con alguna actividad.

¿Qué grado de avance tiene este proyecto?

Para responder a esta pregunta me parece que conviene distinguir los tres objetivos del Instituto.

El plan de formación de profesores está en un estado muy incipiente. Tenemos muchas ideas, pero en su mayoría están todavía abiertas a determinaciones más precisas. Me parece, además, que es importante contar con los aportes de todos los profesores que quieran participar en la configuración de este plan, y no tuvimos tiempo todavía para esto. Te doy un ejemplo de las muchas alternativas que tendríamos que definir. Estamos evaluando la posibilidad de que el plan de formación de profesores se dicte como carrera de postgrado. Pero esto exige un estudio de fondo, una acreditación de la CONEAU, etc. Si nos decidimos por este camino el proceso no será inmediato y habrá que buscar también propuestas complementarias a más corto plazo.

En cambio, empezar a colaborar en la coordinación de las materias humanísticas que ya se están dando en la universidad exige un tiempo de puesta en marcha mucho menor. Pienso que algunas sinergias podrían establecerse pronto. También me parece que antes de fin de año podrían comenzar algunos proyectos de investigación en algunas de las líneas que interesan al Instituto. Es decir, proyectos orientados a la fundamentación filosófica de las carreras que se estudian en la Universidad.

¿Cuál es el desafío que tienen los profesores al enseñar filosofía a sus alumnos?

Cada disciplina científica tiene sus fundamentos epistemológicos, antropológicos, éticos. Por eso, me parece que en lugar de enseñar en las carreras profesionales una filosofía generalista es importante indagar más a fondo en los fundamentos filosóficos de la propia ciencia. Desde las distintas disciplinas científicas nos encontramos muchas veces con preguntas filosóficas que no tienen todavía respuestas acabadas. Me parece que ese es el desafío, buscar respuestas. Pero eso implica también desarrollar pensamiento que, me parece, es la misión propia de toda universidad.

¿Como cree UD que aplica el ideario a la distintas carreras?

Decíamos que la misión propia de toda universidad es ser generadora de conocimientos, configuradora de la cultura de un país. Me parece que ésta es la gran diferencia que existe, por ejemplo, entre una universidad y un instituto de estudios terciarios. En la universidad no sólo se dictan clases, sino que también se suscita pensamiento innovador. La misión de la Universidad Austral define esto explícitamente. Nuestra universidad se propone servir a la sociedad a través de la búsqueda de la verdad mediante el desarrollo y la transmisión del conocimiento. Por eso, el esfuerzo que cada unidad académica realiza para desarrollar el conocimiento de su propia disciplina responde plenamente a nuestra misión.

Pero la misión de la Universidad Austral no concluye ahí, porque también abarca la formación y la atención de cada persona según su destino trascendente. Por eso, cuando hace un rato hablábamos de formación filosófica, no estaba considerando a la filosofía simplemente como un elemento cultural más, sino como configuradora de una cosmovisión. La formación filosófica interdisciplinar brinda una visión del hombre, del mundo y de Dios, como marco para el desarrollo de la propia investigación en cada una de las disciplinas específicas.

¿De qué manera le parece que se reflejan los valores de la Universidad?

Ya dijimos que entre los valores que la Universidad Austral promueve está la búsqueda de la verdad. Pero la verdad y el bien están muy unidos, se implican mutuamente. Por eso, la Universidad Austral también promueve como valores la vocación de servicio permanente y la disposición de unidad y de abierta convivencia. Pienso que los valores se transmiten en primer lugar con el ejemplo personal. No se imponen, se contagian. Por eso el desafío de vivir los valores de la Universidad es en primer término un desafío muy personal.

¿Quisiera añadir algo más para terminar?

Sí. Tal vez, añadir que la formación filosófica de la que hablamos hace un momento no significa dar respuestas a todo. Sino que muchas veces simplemente nos ayudará a decir: estas son las preguntas, busquemos las respuestas. Me parece que esto es lo propio de la vida universitaria: buscar respuestas, buscar la verdad. No alcanza con transmitir conocimientos que ya se tienen. Debemos hacernos cargo de las preguntas que están hoy en la sociedad, porque a esas preguntas tenemos que responder. Por eso, el desafío que tenemos como Universidad es doble. Por un lado, contribuir a configurar la cultura de nuestro país. Por otro, formar a nuestros alumnos y, para eso, los profesores tenemos que ir por delante con nuestro ejemplo.

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