Discurso del Rector

Discurso del Rector Dr. Marcelo villar

Todo inicio de un ciclo lectivo adquiere en la Universidad una significaci贸n especial, pues all铆 se da curso a una de sus actividades esenciales a trav茅s de su capacidad formativa. Es tambi茅n la oportunidad de dar la bienvenida a los nuevos estudiantes, saludar a los que ya estaban en carrera y aprovechar la ocasi贸n para darles una perspectiva mas amplia que la que hace a la consecuci贸n del t铆tulo que han venido a buscar, lo que es muy v谩lido, pero que es s贸lo uno de los aspectos que recibir谩n en la Universidad.

Por ello, y profundizando en las palabras que dijera hace algunos d铆as en el acto de asunci贸n como Rector quiero seguir meditando sobre lo que debe ser la Universidad y en particular lo que debe ser la Universidad Austral. Y propongo que estas palabras sirvan de inicio para un debate interno que nos merecemos y que nos ayudar谩 a trabajar entre todos mancomunadamente y en la direcci贸n deseada.

En aquella ocasi贸n me refer铆 muy especialmente a lo que es la principal misi贸n de la Universidad, el desarrollo del conocimiento original y su traducci贸n, cuando es posible, en aplicaciones para mejorar el standard cultural y socioecon贸mico de la sociedad. Por suerte hay muchos ejemplos a lo largo de la historia del hombre, sobre el rol ben茅fico que las universidades han tenido en su desarrollo. Recuerdo, y esto para muchos de nuestros estudiantes ser谩 cuento de viejos, lo que fue la llegada del hombre a la luna, cosa que pudimos sorprendentemente ver por TV. La imagen de la primer pisada del hombre sobre el suelo lunar tuvo un impacto psicol贸gico evidente en la gente y en uno mismo, mezcla de fen贸meno religioso y reverencia a la t茅cnica. Creo que el impacto fue a煤n mayor en quienes conciben el absoluto estructurado en el Universo. Como bien se帽al贸 L贸pez 脥bor, como si el hombre hubiese logrado un contacto con ese absoluto. Pues bien con la adquisici贸n de nuevos conocimientos y aplicaciones, ese 茅xito fue luego reafirmado y m谩s a煤n, superado. Esto ya no es novedad. Desde entonces la cantidad y vertiginosa sucesi贸n de hechos nuevos ha sido tan grande que a煤n las cosas asombrosas pronto dejan de asombrarnos, por la llegada de otras nuevas. Lo vemos en el desarrollo de nuevos materiales, en la inacabable capacidad creciente de procesamiento de informaci贸n con nuevos y cada vez mas peque帽os y r谩pidos chips inform谩ticos, la generaci贸n de nuevas fuentes de energ铆a, en la biolog铆a molecular, en la posibilidad de desarrollar nuevas terapias con c茅lulas madre, la clonaci贸n, en la elucubraci贸n de nuevas teor铆as sobre el funcionamiento de la conciencia y el cerebro humano鈥 y la lista sigue.

As铆, podr铆amos preguntarnos, como se ha hecho en otras ocasiones a lo largo de la historia del hombre 驴y ahora qu茅? 驴Realmente con estas novedades se modifica la realidad de la perspectiva del hombre sobre la tierra? Esa misma pregunta repetida en varias ocasiones a lo largo de la historia del hombre, fue respondida por P铆o XII hace unos a帽os: 鈥淓l panorama, a primera vista ilimitado, que despliega la t茅cnica a los ojos del hombre moderno,鈥 es, sin embargo, una proyecci贸n parcial de la vida sobre la realidad, porque expresa 煤nicamente las relaciones de la vida con la materia. Es pues, un panorama alucinante en el que se acaba por encerrar al hombre, demasiado cr茅dulo en la inmensidad y en la omnipotencia de la t茅cnica, en una prisi贸n vasta sin duda, pero circunscrita y, por lo tanto, insuficiente鈥 a un esp铆ritu verdadero鈥

La universidad es pues, tambi茅n el lugar para hacerse las preguntas m谩s profundas y abordar los temas de la mayor trascendencia que desde antiguo preocupan a la humanidad 驴ad贸nde vamos, de d贸nde venimos, qui茅nes somos? Y como no hay posibilidades de una respuesta absoluta s贸lo desde la racionalidad, pese a vanos y pretenciosos intentos, nos conformamos con indagar modestamente en c贸mo somos, de qu茅 estamos hechos y d贸nde estamos para, si cabe, elucubrar a partir de ah铆 cada uno sus propias presunciones. Por ello, nuestras reflexiones muchas veces tienen algo de ficci贸n, porque como bien lo hizo notar La铆n Entralgo, el saber cierto es pen煤ltimo y el saber 煤ltimo es siempre incierto.

Pero no importa, a pesar de todo insistimos y nos seguimos enfrentando a esos mismos temas a煤n hoy, y seguramente ma帽ana tambi茅n. Por eso los discutimos y escribimos sobre ellos, porque esa es la mejor manera de pensarlos profundamente. Y as铆 los temas de la Universidad son los temas del hombre, que no se limitan a cuestiones de desarrollo t茅cnico, sino que abarcan tambi茅n su identidad humana, el universo, la libertad, la enfermedad, la felicidad o la muerte entre tantos otros. 驴Qu茅 nos mueve como universitarios a enfrentar estos temas y persistir a煤n cuando tantos han intentado echar luz sobre ellos y han fracasado? No lo s茅, pero quiz谩s el solo hecho de que podamos sospechar que este mundo podr铆a ser de otra forma, mas justo, mas equitativo, mas pac铆fico, en definitiva mejor para nosotros y para todos, impide nuestra resignaci贸n y alimenta nuestra b煤squeda para no dejarlo como es y renovarlo. Por ello, lo fundamental para nosotros como universitarios es formar personas. El secreto de nuestro 茅xito est谩 all铆. As铆 de sencillo es, y de complicado.

Sin embargo, tambi茅n est谩n las cuestiones espec铆ficas que hacen a la obtenci贸n del t铆tulo y a que Uds., los estudiantes puedan tener una salida laboral digna, un lugar en la sociedad en el que, con las capacidades adquiridas, puedan insertarse y contribuir a cambiar y mejorar las cosas.

No hay dudas de que crecer al 5-7% anual es bueno, como tambi茅n lo es el saldo favorable de la recaudaci贸n fiscal. Tambi茅n es auspicioso que la mortalidad infantil est茅 descendiendo seg煤n se nos informa desde el Ministerio de Salud. Pero el giro decisivo en nuestro pa铆s se dar谩 si colectivamente la sociedad apoya cambios de fondo en el orden de la cultura y la educaci贸n. Es fundamental que nuestros gobernantes den a estos temas un orden de prioridades mantenidas en el mediano y largo plazo. As铆 sabremos si el gobierno aspira a una idea renovadora y superadora de la realidad que vive el pa铆s o si insiste en abandonarnos en un pasado persistente. Hay algunos indicios positivos, tambi茅n algunas sombras. Pues bien, es en esta l铆nea de acci贸n donde la Universidad, donde nosotros, podemos hacer nuestro gran aporte. Es esencial que quienes nos gobiernan, pero tambi茅n quienes tenemos la responsabilidad de ense帽ar, entendamos que el maestro es el emisario del porvenir en el presente. Porque, si bien es cierto que el maestro aprende de su disc铆pulo cuando ense帽a, como se帽ala George Steiner, es en el proceso de transmitir a los que no saben, donde se da de un modo expl铆cito la fuerza transformadora del conocimiento.

No es lo mismo proveer los profesionales que la sociedad y el mercado piden que formar profesionales capaces, que tambi茅n sepan actuar como ciudadanos all铆 donde les toque ejercer. Hay que entender que la Universidad es en realidad una comunidad de ideas y valores perdurables e identificables que trascienden a las disciplinas del conocimiento que promueve. Como su nombre lo indica, la Universidad implica una universalidad del saber, que es la expresi贸n mas alta de la cultura. En otras palabras, el universitario, cuando lo es de un modo genuino, advierte esta visi贸n integradora y comparte una serie de valores fuera del 谩mbito profesional espec铆fico, pero com煤n a todas las disciplinas universitarias.

El porvenir de la Argentina estar谩 estrechamente ligado a su capacidad para generar, transmitir y eventualmente exportar conocimiento. Ese destino ser谩 a煤n mejor si tambi茅n ese conocimiento puede aplicarse. Porque las industrias crecer谩n, si adem谩s pueden generar nuevos desarrollos a partir de aplicaciones originales. El rol de la Universidad en estas cuestiones est谩 probado en el mundo desarrollado. En la Universidad Austral queremos seguir este camino y forjar una comunidad universitaria en la que profesores, estudiantes, t茅cnicos y todo su personal se identifique con esta misi贸n.

No perdamos la perspectiva que alimentamos porque si bien con la comunicaci贸n y el transporte el mundo parece haberse achicado, con el aumento de conocimiento tambi茅n ha crecido en complejidad. Pero ese conocimiento que en cierto modo nos completa, no nos hace mas humanos, ni mejores personas. En todo caso nos hace mejores t茅cnicos. Por eso el recuerdo de la conocida frase de Pascal 鈥渆l coraz贸n tiene razones que la raz贸n no entiende鈥 nos sirve, no para desacreditar a la raz贸n, herramienta fundamental en la Universidad, sino para ponerle l铆mites y dar lugar al esp铆ritu, a la pasi贸n, a la ilusi贸n, a la fe. Es en esta l铆nea que podemos recordar tambi茅n esas otras palabras del inspirador de la Universidad Austral, San Jos茅mar铆a Escriv谩 en las que dirigi茅ndose a los nuevos Profesores Honoris Causa de la Universidad de Navarra, en 1967 sostuvo: 鈥渟ois, en verdad, servidores nobil铆simos de la Ciencia, porque dedic谩is vuestras vidas a la prodigiosa aventura de desentra帽ar sus riquezas, pero adem谩s la tradici贸n cultural del cristianismo, que transmite a vuestras tareas plenitud humana, os empuja a comunicar despu茅s esas riquezas a los estudiantes, con abierta generosidad, en la alegre labor de magisterio, que es forja de hombres, mediante la elevaci贸n de su esp铆ritu鈥.

Por ello, aunque he querido dirigirme a todos, quiero en particular, darle la bienvenida a nuestros estudiantes y animarlos a vivir estos a帽os como una oportunidad para crecer y ejercitarse en la maravillosa aventura del desarrollo del intelecto que nos da la Universidad al interaccionar con profesores y docentes de experiencia y alto nivel intelectual y con ellos aspirar a la trascendencia acercando el futuro a nuestro presente.

No quiero terminar estas palabras sin agradecerle al Prof. Alejandro Sioli que aceptara dar esta clase inaugural. La elecci贸n del Profesor Sioli fue hecha porque de alguna manera 茅l re煤ne muchas condiciones que uno espera de los profesores de la Universidad Austral, nivel internacional, actualizaci贸n permanente y un compromiso profundo hacia sus estudiantes con los que adem谩s tiene una excelente relaci贸n, entre otras cualidades sobre las que en otro momento podremos abundar. Aunque ya lo he hecho vaya con estas palabras nuevamente, un reconocimiento especial al ex Rector, Jos茅 Alejandro Consigli, quien a lo largo de todo este per铆odo de transici贸n a puesto a mi disposici贸n, su tiempo en modo generoso y toda la informaci贸n que hizo falta para que el inicio de mi gesti贸n en este rol tuviera las menores dificultades posibles. Su actitud ha sido un modelo de desprendimiento, encarnando de un modo ejemplar este estilo que tenemos en la Universidad Austral de no aferrarnos a los cargos, sino rotar por ellos de acuerdo a necesidad y circunstancias y desprendernos de ellos con la misma naturalidad con que los tomamos. No tengo dudas de que la Facultad de Derecho aumentar谩 su reconocido nivel con la incorporaci贸n de Dr. Consigli a su claustro de Profesores Full-time. Tambi茅n es justo agradecer al Prof. Fernando Fragueiro, Decano saliente de la Escuela de Negocios, todo lo que ha dado de s铆 para su desarrollo, llev谩ndola junto con su cuerpo acad茅mico a un nivel de prestigio que es ejemplo para todo el resto de la Universidad.

Aprovecho esta oportunidad para dar la bienvenida a dos nuevos integrantes del Consejo Superior, el Dr. Leonardo Mclean quien se ha incorporado como Decano de la Facultad de Ciencias Biom茅dicas y al Dr. Marcelo Paladino, quien hoy inicia sus actividades como Decano del IAE, la Escuela de Negocios de la Universidad. Dadas sus probadas capacidades, a ambos les auguro una gesti贸n exitosa seguramente apoyada por los dem谩s integrantes de sus respectivos Consejos de Direcci贸n. Y finalmente, bien vale mencionar a la Dra. Claudia Vanney quien generosamente se ha prestado a integrar el gobierno de la Universidad desde la Secretar铆a Acad茅mica para, con su experiencia, enriquecer las actividades de la Comisi贸n Permanente de la que ya forma parte.

Hace unos a帽os, en su libro 鈥淐ruzando el umbral de la esperanza鈥, Juan Pablo II nos invitaba a mirar nuestros desaf铆os con optimismo y con profundidad de pensamiento. Pues bien, para eso estamos en la Universidad Austral, para dar el salto con la adquisici贸n y transmisi贸n de conocimiento y cruzar el umbral de la esperanza humana.

Muchas gracias,

Marcelo J. Villar
10 de marzo de 2008