Asunción en el cargo de Rector de la Universidad Austral
Al igual que lo ha hecho Alejandro quiero empezar estas palabras agradeciendo y debo decir que estoy aquà honrado por la muestra de confianza que han tenido para conmigo los miembros de la Asociación Civil de Estudios Superiores (ACES) al ofrecerme este cargo. De la misma manera, quiero incluir aquà a la Prelatura del Opus Dei inspiradora de nuestra Universidad y que ve en mà una garantÃa para cuidar y velar por sus principios. Quiero y espero estar a la altura de sus expectativas y deseos. Demás estar decir que daré todo lo mejor que pueda de mi para que esto sea una realidad. También estoy agradecido por el tiempo que he pasado en la Facultad de Ciencias Biomédicas, años que espero volver una vez terminado este nuevo encargo de la Universidad, a todos sus profesores y personal y particularmente a los miembros del Consejo de Dirección aquà presentes con quienes he compartido estos últimos seis años. No quiero dejar de mencionar a los integrantes de la Dirección del Hospital Universitario con quienes siempre hemos tenido una fluida y rica interacción. También me parece justo mencionar a mis tres predecesores por todo lo que han dado a la Universidad Austral, pero en particular a José LuÃs Gómez López Egea, a quien siempre he considerado un modelo de finura y delicadeza en el ejercicio de la autoridad, ya Alejandro Consigli en quien a lo largo de estos años he comprobado lo que es la entrega incondicional y generosa a las necesidades de la Universidad desde un cargo que no siempre es grato.
No hay dudas de que esas necesidades son muchas y que en ocasiones le ha tocado administrar carencias y actuar con el mayor equilibrio posible, sin poder siempre satisfacer los requerimientos. Hay que tener entereza para administrar en esas condiciones y Alejandro asà lo ha hecho.
Pero hoy el tema es la Universidad, que es la verdadera protagonista de este acto, pues en el fondo es ella la que nos convoca para que la desarrollemos desde nuestras distintas posiciones y capacidades. Esto adquiere aún más relevancia, si consideramos que entre las alicaÃdas instituciones de la Argentina, la Universidad está entre las más respetadas por el público. Curiosa paradoja cuando frecuentemente leemos que la educación superior está en crisis en nuestro paÃs. Pero, ¿qué es lo que a nosotros lÃderes y representantes de la Universidad Austral nos toca hacer para aclarar esta situación? Lo cierto es que para responder a este interrogante, deberÃa enumerar una serie de objetivos que podrÃan constituirse en el eje de mi gestión y centro de mis palabras en esta ocasión.
Sin embargo, y por las caracterÃsticas con que concibo a la Universidad Austral no creo que eso sea lo conveniente. Es más creo que esto surgirá de un modo natural si volvemos a los principios fundamentales que definen el propio concepto de universidad. Es interesante porque cuando se olvidan esos principios se pueden vivir episodios tristes como el ocurrido hace unas semanas en la Universidad de La Sapienza en la que un grupo minoritario de estudiantes y profesores impidieron que sus Santidad el Papa Benedicto XVI dirigiera unas palabras a la comunidad universitaria. En su frustrado discurso el Papa sostenÃa que en la base de su mismo concepto fundacional, la universidad siempre debe estar ligada exclusivamente a la autoridad de la verdad, y cuando se pregunta a continuación “¿Qué es la Universidad? ¿Cuál es su tarea?”, responde: “El verdadero, Ãntimo origen de la universidad es el deseo de conocimiento que es propio del ser humano.
Quiere saber qué es todo lo que le rodea. Quiere verdad”. “Pero la verdad explica- no es sólo teórica. (…) Verdad es más que saber: el conocimiento de la verdad tiene como fin el conocimiento del bien (…). La verdad nos hace buenos, y la bondad es verdadera: este es el optimismo que vive la fe cristiana, porque a ella se le ha concedido la visión… de la Razón creadora”. SÃntesis sencilla pero completa, sobre lo que queremos ser y a lo que nos debemos ceñir si no queremos apartamos de aquello que nos une, que es la propia Universidad.
Por ello insisto en la idea de recuperar el sentido de lo que debe ser la Universidad y ajustar nuestro accionar y los objetivos de mi gestión a ese sentido. Profundizando aún mas en las palabras del Papa podemos afirmar que la esencia de la universidad tiene que ver con el presente, también con el pasado, pero sobre todo con el futuro entendido con grandeza. La universidad no se trata de lo que se hace en un momento en particular, ni de los resultados a obtener en los próximos 5 años, ni siquiera sobre lo que nuestros estudiantes actuales serán una vez graduados. Como sostiene Drew Faust se trata del aprendizaje que moldeará a una generación toda y que se transmitirá como herencia a la siguiente y que asà ayudará a modelar el futuro. Para esto debemos incorporar una cultura de lucha sin cuartel contra la rutina y el estatismo. La educación, la investigación y la enseñanza son siempre actividades que nos exponen al cambio, a transformar a los individuos a medida que aprenden, a transformar a la sociedad a medida que nuestras preguntas modifican nuestro entendimiento de la realidad, aunque nos incomode, aunque incomodemos a la sociedad. Porque el aumento del conocimiento es incómodo, incluso agotador, y siempre implica tanto pérdida como ganancia, tanto incertidumbre como hallazgo o descubrimiento. Es por eso que en la universidad nos sumergimos en ese otro, para mi misterio humano, que es el proceso intelectual. Escribimos y publicamos. Por eso, al decir de Kovadloff, no escribimos para decir lo que pensamos, sino para llegar a saber lo que realmente queremos decir, ¿no es esto sencillamente fascinante?
Vivimos en una época en que el desarrollo cientÃfico es dramático, mayor que en ninguna otra. La Universidad Austral no se ha quedado atrás y si bien todavÃa las áreas de investigación básica son incipientes, y esto es una deuda pendiente común a muchas universidades de gestión privada y estatal en la Argentina, se está haciendo un esfuerzo ponderable en áreas transduccionales. Pongo por ejemplo el Parque Tecnológico, hoy probablemente el proyecto más ambicioso de la Universidad y que deberá abrir muchas oportunidades de desarrollo y trabajo. Si las sinergias son posibles en la Universidad, el Parque nos da la oportunidad de probadas en particular entre la Facultad de IngenierÃa, el Hospital Universitario, la Escuela de Negocios y la Facultad de Ciencias Biomédicas, sumando al Centro de Propiedad Intelectual de la Facultad de Derecho. Esto para nombrar algunas de tantas otras que se podrán diseñar en el futuro.
La Universidad es también un lugar donde tanto filósofos como cientÃficos deben interactuar en el proceso de búsqueda de la verdad. Aquà las sinergias serán deseables entre el futuro Instituto de FilosofÃa, a crearse en el curso de este año y el resto de las unidades académicas. Urge que con esa interacción nos planteemos las preguntas fundamentales que nos acerquen al entendimiento de nuestra relación con el mundo natural y al sentido de nuestra presencia como personas allÃ. Esto nos abarca a todos, desde las Ciencias Empresariales hasta la Biomedicina, la Familia, la Educación, la IngenierÃa, el Derecho, la Comunicación.
Por ello la verdad para nosotros no es una certeza, es una aspiración a la vez que una obligación. Debemos sometemos a la realidad de que siempre tendremos a la verdad por delante nuestro y aceptar humildemente que siempre habrá mas por saber, mas por enseñar y mas por entender. He aquà el primum movens de nuestro quehacer universitario que debe ocurrir independientemente del lugar en que se encuentre la Universidad, sea en Rosario, sea en Garay, sea en Pilar. Es cierto que necesitamos de una respuesta de ACES en relación al traslado de la Universidad, en particular la Sede de Garay a Pilar, pero también es cierto que no podemos olvidar que esto es secundario en relación a nuestro hacer y que nuestro liderazgo en la sociedad en las respectivas disciplinas que cultivamos en la Universidad Austral dependen de nosotros como académicos y no de dónde nos encontremos.
Cuando Alejandro asumió en su cargo de Rector siete años atrás, planteó dos objetivos que también serán el eje de esta nueva gestión, la Unidad y el buen ambiente de trabajo. ¿Es posible la unidad en una institución en la que la complejidad y diversidad son frecuentes? A veces podrÃamos pensar que no, que las necesidades y las dinámicas de las distintas unidades son tan diferentes que los deseos de unidad son mas una ilusión que una posibilidad concreta. Es cierto, no será fácil, no 10 ha sido hasta ahora. Pero en la medida en que coincidamos en nuestro concepto de Universidad y sus obligaciones, parte del camino estará abierto. Si además disponemos nuestras actitudes en este sentido, la unidad estará al alcance de nuestras manos y podremos ejercitada.
Tengan la certeza de que este rectorado apoyará las iniciativas que surgidas de las distintas unidades académicas orienten a la Universidad Austral en esta dirección. Por supuesto que no tendremos más remedio que evaluar, muchas veces la viabilidad económica de los proyectos y eventualmente ligados a que los recursos necesarios estén garantizados. Pero si este no fuera el caso, tanto yo como los miembros de la Comisión Permanente que me acompañarán en esta gestión estaremos dispuestos a embarcamos en la búsqueda de esos recursos. Esto también será parte de nuestras obligaciones.
No imagino un trabajo universitario eficaz si no es en un ambiente estimulante en el que la ilusión y la esperanza estén siempre en la base de la búsqueda de esa verdad que muchas veces parece inasible. Sólo en un ambiente con espÃritu creativo y de libertad será posible plasmar nuestra actividad investigativa original y formativa. Solo asà podremos adentramos en el rico dinamismo que caracteriza a la realidad.
Dispongámonos a abrazar estos principios y disfrutar del maravilloso privilegio que tenemos de integrar la Universidad Austral. Hagámoslo como si fuéramos uno, como que todos los que conformamos esta institución somos uno cuando orientamos nuestro trabajo a desarrollar con responsabilidad la enorme potencialidad que la Universidad Austral tiene.
Muchas gracias a todos por estar acá para asistir a esta ceremonia y ahora vamos a trabajar. Muchas gracias.
Buenos Aires, 5 de febrero de 2008
