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Columnas

Hacer deporte y estudiar: historias de argentinos en la Universiada de Taipéi

Una delegación de 250 argentinos está presente en Taiwán para disputar el máximo evento del deporte universitario mundial. Cómo hacen para combinar su actividad deportiva, académica y laboral.

Si alguien dijera que Paula Pareto es la deportista argentina más destacada de la última década, pocos se animarían a contradecirlo. La Peque cosechó todos los títulos a los que puede aspirar un atleta amateur: campeona continental, mundial, olímpica. Pero algo más se adosa a su currículum: el cómo lo hizo. ¿Cómo lo hizo? Mientras estudiaba para recibirse de médica.

El deporte y el estudio son pilares de la constitución de cualquier ser humano. Pero en el alto rendimiento, no siempre congenian. Es común tropezarse con historias de deportistas que no pudieron dedicar su tiempo a seguir una carrera académica. O viceversa; atletas frustrados que abandonaron su ilusión deportiva para desarrollarse como profesionales.

En los últimos años, el deporte universitario viene fortaleciendo su crecimiento institucional en el país. Si bien todavía no define su espacio en la estructura nacional, la Federación del Deporte Universitario Argentino (FeDUA) gana terreno con proyectos como la doble carrera, que impulsa a deportistas federados a tener una alternativa con una carrera académica.

Bajo el paraguas de la FeDUA, 250 argentinos competirán desde el próximo fin de semana en la Universiada, los Juegos Olímpicos del deporte universitario, en Taipéi. En cada uno de ellos hay escondidas historias de esfuerzo y perseverancia para poder combinar horas de deporte y de estudio. Aquí, algunas de ellas.

 

“SON DOS PILARES EN MI VIDA”

Entre fiestas de egresados, viajes a Bariloche y despedidas, todos se enfrentan a la misma pregunta: ¿y ahora qué? Algunos nunca pueden hallar una respuesta. Otros, dudan. En el caso de Mateo Pettinato, lo tuvo todo claro. “Siempre supe que terminaba el colegio y quería estudiar, pero que no por eso quería dejar de hacer esgrima”, le dice a Cinco Anillos el floretista de 21 años, campeón nacional y sudamericano y medallista panamericano por equipos.

Amateur como deportista, pero también como escritor, Mateo cursa el último cuatrimestre de Comunicación Social en la Universidad Austral, institución que siempre le brindó apoyo para poder continuar con su carrera deportiva. “La Austral siempre me tuvo en cuenta el tema del deporte, me lo respetó y me ayudo a seguir creciendo en lo deportivo, dándome el tiempo que necesitaba para viajar y entrenarme, moviéndome algunos finales”, cuenta. Pero el apoyo, todavía no tan frecuente en el amplio espectro del sistema educativo universitario, no se queda ahí.

“Para mí es como mi familia”, dice Mateo Pettinato sobre la Universidad Austral

“Para mí es como mi familia”, dice Mateo Pettinato sobre la Universidad Austral

 

“Presenté a la Austral una carta solicitando apoyo para poder viajar a la Universiada, junto con mi currículum y algunas referencias de la Federación Argentina de Esgrima (FAE) y de GEBA. El consejo aprobó ese apoyo y es la universidad la que me cubre el pasaje ”, relata Mateo. La FeDUA realizó selectivos nacionales en todos los deportes para poder determinar quiénes viajan a Taipéi, pero acompaña y promueve el apoyo particular de cada universidad a sus atletas. Es el caso de Pettinato, quien no ahorra palabras de elogio para con su casa de estudios: “Para mí es como mi familia”.

Los Juegos Olímpicos son el mayor anhelo de cualquier deportista amateur, pero solo una porción pequeña de la masa que los practica alcanza ese techo. Para muchos, una Universiada es lo máximo que alcanzarán en sus carreras. Pettinato sueña con Tokio 2020, pero se entusiasma con Taipéi. “He representado al país en mundiales, en panamericanos, sudamericanos, pero una Universiada no estaba en mi mapa cuando empezó todo esto. Estoy entusiasmado por ver cómo es, por ver cómo funciona un evento de tal magnitud, de acercarme todavía más al alto rendimiento”.

Después de la experiencia en Taiwán, vendrá el mayor desafío. Esa pregunta que Mateo se respondió fácil al terminar la secundaria volverá como un boomerang hacia el final de la carrera universitaria: ¿y ahora qué? “Es una pregunta que todavía no respondí, que me genera muchas inquietudes. Sé que quiero seguir haciendo esgrima y representando al país, seguir cumpliendo sueños y aportando lo que puedo aportar al equipo, pero también tengo en claro que dentro de lo posible me gustaría conseguir algún laburo”.

En su horizonte está lo que ama: “Dentro de la comunicación, siempre me llamó la atención la publicidad, comunicación asociada al marketing, pero también siempre el deporte está presente. Me interesan las historias de los deportistas y sigo mucho la cobertura del deporte amateur”, dice el esgrimista. En su futuro incierto hay una premisa clara: “El estudio y el deporte van de la mano”.

Fuente: CincoAnillos

 

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