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Quiénes somos ante la crisis?

El escenario laboral actual nos presenta más desafíos que oportunidades concretas, tanto para las grandes compañías como para nuestros profesionales y estudiantes.

Considerando que no es la primera vez que enfrentamos un período de inestabilidad, de recesión o de inflación, deberíamos al menos poder enfrentar este momento con un aprendizaje ya capitalizado y con una mayor capacidad de reacción.

La responsabilidad respecto de la contribución que cada uno hace a su puesto de trabajo o a su posición en la sociedad, es una regla básica para el progreso. El compromiso con los resultados es un factor clave de éxito para la gestión individual y corporativa. La alineación a valores contribuye al bienestar de las personas. Si nuestro desempeño está inspirado por un marco de valores que no se desdibujan por el contexto, haremos la diferencia, transformándonos así en protagonistas y contribuyentes, aún en épocas de crisis, en todos los contextos en los que actuamos.

El éxito nace en el simple propósito de encontrarlo, la pregunta es ¿cómo? Y la respuesta es simple en la teoría, pero no siempre lo es, en la práctica.
Se trata de alinear coherentemente nuestras acciones con nuestros valores, sosteniendo siempre nuestra integridad y comprometiéndonos conscientemente con nosotros mismos, siendo responsables y libres de nuestras propias elecciones. La realidad no es más que la suma de innumerables posibilidades que sólo dependen de uno mismo para transformarse en hechos concretos.

Afortunadamente, hoy en día, muchas de las grandes corporaciones internacionales, están aplicando la inteligencia local, para atravesar este momento. Prueba de ello, es que sólo algunos sectores recurrieron a despidos masivos. El resto, está instrumentando medidas más creativas para atravesar la tormenta. Las compañías han destinado mucho dinero en selección y capacitación de talento estos últimos años para tener equipos bien consolidados y pareciera que todos están extremando las medidas para no perder esa inversión.

Probablemente sea el momento de pensar con mayor detenimiento cualquier cambio de trabajo, aunque no por ello, impulsaría a nadie a paralizar su carrera, demorar su inicio o postergar su ambición de desarrollo por la coyuntura. Siempre nuestra manera de ser, es, con relación a una circunstancia y no podemos tener capacidad de lidiar con las dificultades mientras no nos enfrentemos a ellas.

Tal vez, la última época de abundancia de ofertas laborales, invitó a muchos profesionales a animarse a tomar decisiones de cambio apresuradas, en la certeza de contar con posibles e infinitas oportunidades. Pero eso, no es recomendable, independientemente de la situación, lo recomendable es ser responsable de cada decisión, estar muy preparado para ser competitivo siempre.

En épocas de crisis, la pregunta que nos deberíamos formular es ¿Cómo queremos contarnos que la hemos superado? ¿Quiénes hemos sido durante la crisis?, ¿Me he valido de todos mis recursos para estar a la altura de las circunstancias o he adoptado una manera pasiva de ser?, ¿Qué me trajo hasta donde no hubiera querido llegar?