Padres y educadores tienen la posibilidad de aconsejar acerca del noviazgo, un momento de la vida para elegir con la cabeza y el corazón y un tiempo para aprender a amar. Isabel Dodds aporta varias claves para vivirlo bien, dar pasos firmes y lentos en la afectividad, confianza y sexualidad.
Complementarse
La complementariedad significa dejarse completar por el otro. El noviazgo no es “listo, conseguí novio”; sino que es algo muy profundo. Nadie nos obligó a elegir sino cada uno elige libremente. El otro nos aporta con sus virtudes y sus experiencias, por eso se necesita conocerlo, preguntar sobre su vida. Por ejemplo: a uno de los dos les encanta el arte, las exposiciones y los museos y al otro solo le gusta el fútbol; un noviazgo que crece significa que cada uno aporta y comparte, que es muy distinto a avasallar.
Así se armonizan las personalidades y biografías, y cada uno mejora. No es sano si se avasalla a la otra persona y queda reprimida.
Creo, por mi experiencia de madre y haber tenido un noviazgo largo, que a las personas no se las puede cambiar; si creo que uno puede pretender que mejoren pero no que cambien.
Una chica estaba de novia con un chico ocupadísimo que trabajaba, estudiaba, tenía mil amigos, jugaba al rugby. Y la novia esperaba los sábados el llamado por teléfono. Sólo salía los sábados de 1 a 4 de la mañana, y ella lo amaba con locura. Un día los padres le preguntaron que puntaje pondría a su noviazgo; ella se puso a llorar y aplazó el noviazgo. Por supuesto, cambió. Para ese chico, en la escala de prioridades, la novia era solo para unas horas. Estas cosas son las que uno tiene que proyectar porque para ese chico el día de mañana su mujer no será lo importante. Para el complemento es importante pasar tiempos juntos. Y que sean de calidad no sólo momentos de estrés y acelere. A veces, es mucho esfuerzo por la falta de tiempo.
Conocerse
El noviazgo es un buen momento para conocer al otro: cómo reacciona, cómo es, cuáles son sus proyectos y gustos, cómo es en situaciones sociales... A la persona se la conoce por lo que es, por lo que hace, por cómo reacciona y por lo que promete. Por ejemplo, una frase como: “Ahora estoy a full pero cuando termine de rendir estaré con vos” y rinde y no está, ya nos habla de su personalidad. Cada uno es libre para elegir la persona para el resto de la vida, a lo mejor esa persona entra primero por el atractivo físico porque somos personas; pero a medida que nos conocemos más, vemos su sonrisa, mirada, tono de voz, la intimidad que tiene en el corazón. Si es una persona que trabaja, estudia y después está cansado y malhumorado y así todos los días -incluido el fin de semana- es un malhumorado, entonces hay que pensar si se quiere pasar la vida con un malhumorado porque si ahora es así que es soltero, cuando tenga la responsabilidad de sacar adelante una familia será más.
Admirar al otro
Es muy importante admirar, porque la otra persona necesita que crean en él. Amar es saber descubrir el ser del otro y desplegar todo su esplendor. La amistad y el compañerismo en el noviazgo colaboran en el descubrimiento de las virtudes, los hábitos buenos como laboriosidad, fortaleza, empeño, todo lo que es un plus importante para el otro. También se perciben los defectos y esto es excelente por que luego no serán una sorpresa durante el matrimonio. En el matrimonio se ven todos los defectos y virtudes en aumento. Además, los signos de salud mental son saber dar, saber pedir y saber recibir. Que las dos personas puedan apoyarse mutuamente; y no pretender cambiarlas sino potenciar y ponderar lo que nos gusta, querer y aceptar los defectos.
Comunicar
Una clave es la sencillez, mostrarse cómo uno es interiormente (afectos, carácter, interés) sin miedos de perderlo. A veces se intenta convencer al otro; hay cosas para pulir pero también hay virtudes.
Conversar y sin estar desatenta al lenguaje de los gestos, porque comunicar no siempre es hablar, los gestos y sentimientos también expresan. Por lo general, es poco lo que nos enseñaron a manejar los sentimientos.
Ante una persona que vive irritada, que todo le provoca nerviosismo; conviene ver si hay algo para solucionarle: bajar los decibeles, enseñar a elegir, hacer deporte. Aportarle todo lo que le ayudará el día de mañana.
En la película Nuestro Amor , el matrimonio tiene diferencias en los gustos y aficiones. Se están por separar pero conversan, se declaran amor y ven que si se separan tendrán que adaptarse a otros. En cambio, uno hasta quiere los defectos del otro. Queda claro que aprender a convivir es crear la relación sobre unos cimientos.
No somos de libro pero, es verdad que el hombre es más cerrado y se mete en su cueva para que nada lo haga razonar. El quiere a la mujer pero cuando tiene un estrés se encierra y entonces la mujer debe acercarse y decirle que nos damos cuenta que está en un mal momento y el día que quiera hablar estamos disponibles para escucharlo y ojalá sea pronto porque nos duele pero comprendemos. Si en cambio reaccionamos mal somos otro problema para él. Sabiéndolo evitamos conflictos.
En cambio, las mujeres cuando tenemos un problema sólo queremos hablar. Todo nos parece que tiene el mismo valor. Entonces el varón quiere dar una solución y la mujer lo único que quiere es que la escuchen y acompañen.
Filosofía de vidas
La educación distinta, filosofía y culturas diferentes dificultan compaginar los estilos de vida. En general, de joven se es más idealista. Lo que se piensa se trasluce en una manera de vivir. Por ejemplo, en la película No me iré sin mi hija se perciben las culturas distintas que empeoraron la convivencia.
Es importante ser maduros en el momento de elegir.
Atracón de cariño
A: es atención, buscar los momentos adecuados para conversar en el que ambos puedan escucharse.
Tra: es tranquilidad, serenidad. Si están todos los hermanitos jugando alrededor y empezar a comer, no es una ocasión para hablar con profundidad.
C: es confianza. No puede haber celos enfermizos sino confianza que se demuestra con los gestos, regalos, con un romanticismo lleno de detalles.
Cariño: es también romancitismo: saber estar, adelantarse cuando uno está cansado, sorprender con detalles y servicio, saber escuchar, compartir e interesarse por el otro.
Castidad en el noviazgo
Vale la pena que el momento de entrega sea pleno y en el contexto del matrimonio, en el momento adecuado y con la contención adecuada. El sexo es el puente para llegar al otro, crea una intimidad tan grande que si no está dentro del matrimonio queda muy descolgado.
Vale la pena que quede algo para descubrir. Sin afectividad el sexo deshumaniza.
Por ejemplo, el techo de la Capilla Sixtina no está hecho como un techo común que impide que se moje el piso sino que vale por la belleza que tiene en sí. Las personas valen por lo que son no por el uso. Separar la reproducción de la afectividad malogra que la persona no sea querida por lo que es sino por cómo se puede usarla.
Recomiendo un libro de Mar Sanchez Marchori: Porque esperar a estar casados si ya nos queremos . Contiene argumentos a nivel intelectual de porqué esperar.
Noviazgo maduro
El momento para comenzar el matrimonio se detecta porque no entran tanto los otros, cuesta no estar con el otro. Donde se quiere momentos de exclusividad y compartir los proyectos para el día de mañana. Ambos son prioridad y comparten la misma escala de valores.
Estos tips pueden brindarnos un acercamiento a esta etapa de la vida tan rica y fascinante.
Perfil
Isabel Dodds está casada tiene 9 hijos, estudió filosofia y está terminando la tesis del master en educación familiar en el IEEA. |