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El 28 de junio se graduó la primera promoción de 19 Licenciados en Psicología de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral.

En un clima de gran alegría, con la presencia de autoridades y profesores de la Universidad Austral y de otras universidades, el Decano de Ciencias Biomédicas, Raúl Valdez agradeció el acompañamiento de todos “en este momento tan significativo. Los primeros ‘psicólogos Austral’”.

Son 19 jóvenes que, como señaló el Rector de la Universidad, Julián Rodríguez: “salen hoy como profesionales capacitados y capaces para aportar al diálogo y ser parte incluso del debate nacional con sus propuestas; profesionales de la salud social, la salud mental, la salud laboral, aptos para intervenir en educación, aportar su voz en los lineamientos que necesita hoy la comunidad en materia de adicciones, sexualidad, resiliencia, atentos a las vulnerabilidades y tensiones que impactan en la interioridad del ser humano».

La carrera de psicología de la Universidad Austral se ofrece en un marco de interdisciplinariedad que se complementa con la adquisición de conocimientos profundos de los componentes biológicos, antropológicos y sociales implicados en el comportamiento humano.

Es por ello que el cuerpo docente está integrado por psicólogos, biólogos, médicos, psiquiatras, pedagogos, investigadores, sociólogos, licenciados en enfermería, en administración de empresas, teólogos y filósofos, que junto a profesionales del Hospital Universitario Austral completan un cuerpo docente y una carrera verdaderamente inserta en el ámbito de la salud, y como manifestó Raúl Valdez “en un medio donde se respira el ser universitario y donde lo central es la educación personalizada, centrada en la persona, en su dignidad y en su ser trascendente”.

Cabe destacar que el 66% de los profesores de la carrera de Psicología de la Universidad Austral tiene algún grado de titulación de posgrado, entre especialidades, maestrías y especialmente el doctorado; este último representa el 28% del claustro.

Además del Rector de la Universidad y del Decano de la Facultad de Ciencias Biomédicas, dieron sus discursos la profesora Inés Berro y la graduada Sofía Lieutier.

 

A continuación, compartimos el discurso completo del Rector.

 

“Si he podido ver más allá, o llegar tan lejos, es porque estoy subido a hombros de gigantes”. La frase, atribuida a Isaac Newton aunque existe discusión acerca de quién fue realmente el autor, es acertada para hoy, cuando celebramos la primera graduación de psicólogos de nuestra Universidad Austral. “A hombros de gigantes”. Porque nadie crece solo; no somos una isla en medio de un continente. Somos plural, somos quienes nos precedieron, somos la investigación y el esfuerzo de quienes vienen atrás y seremos los hombros de los que lleguen luego. Y es bueno ser conscientes de eso, agradecer, reconocer con humildad que somos eslabones en una cadena y que cimentamos a la vez los pasos de quienes vienen luego.

¡Primera promoción! No es poco, ambas cosas no son poco: graduarse como psicólogos, y ser los primeros que lo logran en nuestra casa. ¿Cuántas fueron: 47 materias? ¿47 exámenes, y otros tantos parciales, y quién sabe cuántas monografías, y test de lectura, y cataratas de horas de estudio…? Además de las 100 horas de prácticas en instituciones, y 102 horas de práctica en investigación, y 100 horas de internado rotatorio… Uf, ¡cansa de solo enumerarlo! Tiempo y vida invertidos en buscar, mirar, aprender a leer el alma humana. Cinco años donde han crecido, juntos. Como personas, como grupo humano, como los especialistas en que se han convertido ahora.

Ustedes abrieron camino, generaron la huella. ¡No había huella!, y ustedes la marcaron. Es un privilegio y una responsabilidad. Y por ser esos “primeros” quiero decirles algunas cosas muy particulares para ustedes.
• La primera. Hacer camino.

Marcaron huella aquí, en la Facultad de Ciencias Biomédicas. Marcarán huella afuera, y su presencia será reconocida como relevante. Salen hoy como profesionales capacitados y capaces para aportar al diálogo y ser parte incluso del debate nacional con sus propuestas; profesionales de la salud social, la salud mental, la salud laboral, aptos para intervenir en educación, aportar su voz en los lineamientos que necesita hoy la comunidad en materia de adicciones, sexualidad, resiliencia, atentos a las vulnerabilidades y tensiones que impactan en la interioridad del ser humano.

La segunda. Expertos y expertas.

¿En qué? Expertos en alma…, esa definición me encanta para ustedes. Ser psicólogos y psicólogas es sentir muy profundo el dolor del otro. Ese es el GPS que llevan a hmbros de gigantes. ¿Qué necesita la gente, hoy, en el consultorio de un psicólogo? Necesita escucha. Necesita tiempo y espera que ayude a encontrar el camino.

Necesita palabras que impulsen. Necesita que ustedes investiguen, que no se queden, que busquen más, siempre más. Que lean. Que integran grupos de trabajo, que miren alrededor con ojos bien abiertos. Necesita que se vuelvan expertos en sanar las heridas de la soledad física y espiritual; en cómo rescatar la visión humana frente a los desafíos tecnológicos y duros que nos enajenan de la realidad; expertos en recomponer vínculos cada vez más frágiles, más evaporizados y sin compromisos. Expertos en el abordaje de los daños del alma, que la sociedad pone de manifiesto luego como violencia, desigualdad, engaños… Gran tarea la que tienen para llevar adelante.

La tercera. Rigor científico y académico.

Juntos, ustedes y nosotros, hemos construido una carrera que se caracteriza por estar basada en evidencias científicas, desideologizada, con una visión antropológica cristiana. Valores que quisimos transmitirles desde el primer día. La Universidad aportó el rigor académico. Ustedes pusieron el empeño, la curiosidad por aprender, el riesgo de creer en esta aventura de cambio. Porque hoy, son otros.
Y esa es la cuarta cosa que quiero decirles.

Son otros y llevan el sello del humanismo. Salen renovados. Se parecen a aquellos que llegaron con preguntas y con muchas expectativas, tienen la misma cara, pero no son los mismos. Hoy, ustedes son distintos. Son humanistas, como definimos siempre, porque es la impronta que la Universidad Austral pone en sus estudios y en sus estudiantes. El humanismo tiene el deber y el privilegio de proclamar la verdad, decía Juan Pablo II. Ser humanistas es una tarea y una vocación, que va contra el materialismo de nuestro tiempo, contra el hedonismo, contra la manipulación de esperanzas, de vidas, de inteligencias. Ustedes, expertos en alma, saben bien lo que significa cuidar la libertad.

Gracias. A padres y madres, a los hermanos que hicieron el aguante, a los abuelos. Gracias a los profesores, claves en esta aventura de aprendizaje, maestros que supieron inquietar y mostrar proyectos de vida y decir que la atonía espiritual no sirve para vivir. Que por eso vale la pena ser tolerantes, tender puentes, cambiar la lógica de un deshumanismo mercantilista por la razón profunda de una ética de la esperanza. Vale la pena apostarse a uno mismo en el servicio, atomizando el utilitarismo.

Viene aquí la quinta cuestión a decirles, pero tal vez, la más importante.

No dejen de intentarlo, de intentar, no se resignen. Acuérdense de que el amor es la única razón por la que vale la pena hacer todo esto. “Ama y haz lo que quieras”, decía San Agustín. Si los guía el amor, estarán siempre por el buen camino.

Cinco focos, cinco faros:

  1. Son la primera promoción de Psicólogos de la Universidad Austral. Están marcando huella, y llevan huellas, sellos en su formación intelectual y en su espíritu.
  2. Háganse cada vez más expertos en alma. En vulnerabilidades, en el dolor ajeno sentido como propio.
    Rigor académico. Su base, siempre, debe ser la investigación.
  3. La visión antropológica del humanismo cristiano, orientado siempre a la búsqueda de la verdad.
    El amor, profundo. Allí está el secreto: ama y haz lo que quieras.

Entonces, esto… ¿es un final o es un principio? Pitágoras decía que “la felicidad consiste en saber unir el final con el principio”. Lo que hoy parece un final, final de carrera, responde en realidad al principio, al inicio, al por qué decidieron ser psicólogos, ser psicólogas. Y este final se convierte en principio otra vez, en recomienzo. Sean siempre profesionales cargados de humanidad.

 

 

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La Universidad Austral está entre las principales universidades del mundo con menos de 50 años y entre las más prestigiosas de América Latina, según QS World University Rankings.