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Por Claudia Emilia Lascano

Directora Médica de la Posta Sanitaria «Las Lilas», docente de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral y médica del Servicio de Medicina General Ambulatoria del Hospital Universitario Austral.

El 12 de julio se conmemora el Día Nacional de la Medicina Social. La directora médica de la Posta Sanitaria «Las Lilas», doctora Claudia Lascano, reflexiona sobre el trabajo de los profesionales de la salud que trabajan en este campo. «En la medicina social, el profesional de la salud sabe reconocer los estados de vulnerabilidad, sufrimiento y dolor, como también los de esperanza y resiliencia de cada persona», afirma.

En el año 2002 se declaró en la Argentina el 12 de julio como “Día Nacional de la Medicina Social” en conmemoración a la fecha de nacimiento del Doctor René Favaloro, quien solía decir: “La medicina sin humanismo médico no merece ser ejercida”.

Se homenajea hoy a todos los médicos que se desempeñan en esa área y que tienen la convicción de llevar adelante proyectos que centren la atención en la persona y todo aquello que determine su salud. Este paradigma que llamamos medicina humanizada busca que las personas, en especial aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad, sean atendidas con una mirada amplia, que reconozca su condición biológica, psicológica, social, económica, cultural y espiritual, aspectos que tienen un grado de influencia sobre sus enfermedades actuales o futuras.

La medicina social nos acerca a las personas y a su medio ambiente, nos permite conocer las causas de las causas de las enfermedades, y nos lleva a ahondar en el conocimiento más profundo del padecimiento de las personas que atendemos. Practicar la medicina social hace que, en muchas oportunidades, debamos demostrar conocimientos que exceden a lo asistencial para ayudar a la persona y a su familia a afrontar problemas que no son médicos.

Muchos de los problemas que jerarquizan las personas de la comunidad que atendemos en la actualidad son determinantes sociales de la salud; la Organización Mundial de la Salud los menciona como las situaciones en que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen, incluido el sistema de salud. Esas circunstancias son el resultado de factores sociales, culturales, económicos, educativos y políticos que influyen en estado de salud de las comunidades.

Por ejemplo, las circunstancias sociales como las psicológicas pueden causar estrés crónico y los estados continuos de ansiedad. Sumados a la percepción de falta de seguridad y de baja autoestima, pueden llevar además al aislamiento social y afectar la salud con distintas formas de presentación. Así también, la falta de trabajo o los escasos ingresos de dinero en el hogar tienen efectos importantes sobre la salud como la imposibilidad de acceder a una alimentación saludable.

Asimismo, podemos considerar que las buenas relaciones sociales y las redes sólidas que brindan apoyo mejoran la salud en el hogar, el trabajo y la comunidad. Otro ejemplo sería como el entorno social, en general, influye en el consumo de alcohol y otras sustancias afectando la salud de toda la familia.

Esta realidad hace que la medicina social busque entender cómo las condiciones sociales y económicas impactan en la salud y en la enfermedad, y requiera de un abordaje interdisciplinario en las intervenciones y en el seguimiento de las personas.

El paradigma de la medicina humanizada tiene en cuenta una visión holística de los padecimientos. El proceso de atención es en un ambiente protector y de respeto, donde la relación médico-paciente es entre dos personas de una misma naturaleza; se prioriza el trabajo en equipo y se cuida a todos; y por, sobre todo, la persona es siempre es única e irrepetible. En la medicina social, el profesional de la salud sabe reconocer los estados de vulnerabilidad, sufrimiento y dolor, como también los de esperanza y resiliencia de cada persona.

El arte de comprender a las personas y de cuidar su salud requiere una disposición natural con la que se nace, luego se cultiva y con el paso de la vida se fortalece. Seguramente, todos tenemos un modelo a imitar que nos inculca pasión por aprender y vocación por servir. Cuidar la salud y no sólo atender es un paradigma que merece ser replicable.

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