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Por Carolina Astuol Bonorino

La enfermería argentina se encuentra ante un momento histórico. Por primera vez en nuestro país, la carrera de Licenciatura en Enfermería logra alcanzar la acreditación por parte de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU). Esto significa un enorme avance en la mejora de la calidad de la enseñanza universitaria de los profesionales de enfermería, quienes representan la mayor proporción de la fuerza laboral del sistema sanitario de nuestro país.

Este proceso que hoy culmina, es el resultado del esfuerzo sostenido de numerosos colegas de diferentes partes del país, que han trabajado durante décadas por conseguir este logro que contribuye enormemente a la identidad profesional que la enfermería necesita. A partir de ahora, nuevos desafíos nos interpelan.

Desde las instituciones de educación superior universitarias, debemos velar por garantizar una educación de calidad para nuestros estudiantes. Desde las instituciones sanitarias, debemos mejorar las condiciones de trabajo de estos profesionales. Como profesionales de enfermería, tenemos el enorme desafío de ser competentes y de brindar un cuidado centrado en la persona y basado en la mejor evidencia, alcanzando el mayor nivel de formación posible y asumiendo un rol activo dentro del equipo de salud. Pero los desafíos también alcanzan a toda la sociedad, ya que como potenciales destinatarios de los cuidados de enfermería debemos reconocer y valorar esta profesión.

Es un trabajo conjunto que requiere esfuerzos intersectoriales continuos, y quizá imperceptibles, pero que lograrán transformar la experiencia de cuidado de cada uno de nosotros y de nuestras familias.

En los países desarrollados, la enfermería es el eje y el motor del sistema de salud, y es su mayor carga laboral. En Argentina, aún no logramos tomar consciencia de que con una enfermería formada y bien remunerada la salud de la población tiende a la mejora.

¿Qué espera la sociedad de esos profesionales que lo atenderán durante 24 horas mientras se encuentre internado? ¿O que lo guiarán en su educación para la diabetes, hipertensión u otras enfermedades crónicas?

La sociedad tiene, muchas veces, una visión distorsionada de la enfermería. Creo que esto radica, en parte, en la visión que tenemos los profesionales del área sobre nosotros mismos. Y esto cambiará el día que como profesionales logremos entender que la Licenciatura en Enfermería nos permite posicionarnos distinto. Nos abre camino a las especializaciones y a las residencias. Nos permite mejores salarios. Nos da herramientas para ser parte de equipos multidisciplinares, no sólo con voz, sino que también con voto y acciones concretas. Y es esto lo que hace que la profesión crezca, y de esta manera, mejore el cuidado que brindamos a quienes más lo necesitan.

Confío en que las nuevas generaciones, formadas en universidades y con una visión global de la salud, lograrán terminar de posicionar a la profesión donde debe estar: a la par del resto de los profesionales de la salud y con la mirada puesta en el paciente y su familia.

Autora: Licenciada en Enfermería y profesora de la Facultad de Ciencias Biomédicas.

Fuente: Télam

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