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DSC_2317_-1La Escuela de Educación celebró el acto de graduación de las nuevas promociones de licenciados en Organización y Gestión Educativa, profesores y especialistas, y anunció el nombramiento de la profesora magíster Ana María Amarante, como Profesora Emérita de la Universidad Austral.

La profesora Amarante fue distinguida por sus destacadas contribuciones en el ámbito de la Educación, y como reconocimiento a sus méritos personales y a su contribución al desarrollo académico de la Universidad Austral.

El Dr. Julio Durand, secretario académico de la Universidad y decano de la Escuela de Educación, se refirió a ella como una “mujer que no se detiene nunca”, “educadora de alma”.

Durante su clase magistral, la profesora realizó una “memoria agradecida” en la que repasó los hitos de la Escuela de Educación, y se dirigió a los graduados pidiéndoles que formen una una cultura de la participación, donde su compromiso como educadores se haga sentir en la sociedad desde la esencialidad de su misión de educar:

“Es un honor recibir este nombramiento en el marco de esta Ceremonia de Graduación de la Escuela de Educación. Espero estar a la altura de ella.

Agradezco al Consejo Superior de la Universidad este noble reconocimiento, y es mi deseo continuar aportando desde mi humilde experiencia, hasta cuando Dios así lo quiera, a esta querida Universidad y a esta Escuela de Educación que acompaño desde sus primeros tiempos.

Permítanme en esta oportunidad, hacer memoria de la Escuela de Educación, desde el corazón, porque es memoria agradecida, de una vida tejida entre las personas, en el recuerdo de sus comienzos junto a la Dra. Cristina Viñuela, a María Angélica Arévalo, a María de los Ángeles Mainardi de Colom, a María Pita, a Verónica Villasuso, tiempo en que surge la Escuela de Educación a partir de la experiencia del DICE, con sus programas para la formación de Directivos, siempre atenta a las necesidades de cada época, en la urgente necesidad de formar directivos atentos a las necesidades de una escuela que entraba en transformaciones, el rol directivo más centrado en planificar y organizar la escuela, orientarla, no sólo administrarla. Esta experiencia del DICE logró capacitar a cientos de directivos y Supervisores, inquietos por estar a tiempo con esta escuela que se transforma, en pos de promover una buena escuela, reconociendo que la experiencia sola no basta, sino que requiere ciencia y estudio. Nada hay más práctico que una buena teoría aplicada, para el ejercicio de la función directiva.

En nuestro país, desde la década del 60, con el ISCE (Instituto Superior de Conducción Educativa), se inicia la Formación de Directivos, obra sostenida por los Hermanos De La Salle. Más adelante, en el año 1985, se sistematiza la experiencia y se abre el Nivel Terciario del Colegio De La Salle, en Florida y Buenos Aires con su Carrera para la Formación de Técnicos en Conducción Educativa. Provengo de la Dirección de éste Instituto.

En el ámbito Universitario – La Universidad Austral, en la década del 90 también sistematiza la experiencia del DICE, surge la Licenciatura en Organización y Gestión de Instituciones Educativas (LOGE), primera carrera de la Escuela de Educación, con un Plan de Estudios reconocido y aprobado. Varias promociones se formaron en la sede de Garay.

Una experiencia importante de la Licenciatura, bajo la Dirección de la Escuela de la Lic Nilda Casiva y en la secretaría, en ese entonces, Licenciada Florencia Daura. La LOGE se abre en una propuesta de extensión hacia la formación de Directivos para Escuelas de Alternancia, en convenio con la Fundación Marzano, junto a la colaboración de dos especialistas: Pedro Puig y Roberto García Marirrodriga. Asistíamos con esta formación a Gral. Rodríguez, Provincia de Buenos Aires, en “El Tejado”, siendo la misma una escuela de alternancia.

Esta experiencia fue vivida también en convenio con UNEFAM, Unión de Escuelas de la Familia Agrícola de Misiones – en San Vicente, sede de UNEFAM, el pos título y la LOGE para Directivos de Escuelas de Alternancia, ya en estos tiempos el Director de la Escuela es el Dr. Julio Durand.

De esta manera, la Escuela de Educación mira las necesidades del país todo y se amplían sus propuestas académicas. Se crea el Programa y Diplomatura para Representantes Legales – cuyo iniciador del Programa fue el Dr. Juan Lescano, la LOGE en Rosario, el Profesorado Universitario, la Especialización y Maestría en Dirección de Instituciones Educativas, el Programa y Diplomatura de Relación Escuela-Familia, sus carreras y Cursos de Capacitación en las sedes Buenos Aires, Rosario, Pilar y San Miguel.

La Escuela de Educación crece manteniéndose firme y en línea con la Misión de toda la Universidad, para incrementar el bien común, la búsqueda de la verdad y sus tres funciones: la investigación, la transmisión del saber y la extensión del mismo. (L. Polo 1970,9)

La Escuela de Educación crece resguardando su misma identidad, porque se propone evaluar las grandes necesidades de la educación en cada momento, acción que la anima desde su inicio, integrada por un claustro de Profesores de excelencia y colaboradores comprometidos bien identificados con su misión. Con ellos vivo una experiencia de comunidad educativa, de reflexión y estudio que nos enriquece, vivimos la experiencia de acompañar entre todos este crecimiento de la Escuela y sentirnos parte de ella. Para cada uno de ellos esta memoria agradecida, tal como afirmara Juan Pablo II: “Recordar con gratitud el pasado – vivir con pasión el presente – abrirnos con confianza al futuro”.

En este presente y futuro están ustedes, queridos egresados de la LOGE, del Profesorado Universitario, de la Especialización y Maestría, en todas sus sedes.

Quiero compartir esto que nos une: la Educación, abocada a la tan digna tarea de la formación de formadores.

No son tiempos fáciles, hoy la educación se nos presenta desafiante, dinámica, cuestionada. Donde muchas veces no se hace una real reflexión entre lo permanente y lo cambiante, lo esencial del hecho educativo y lo accidental.

Inger Enkvist, pedagoga sueca, que nos visitara en la Universidad, en su obra “La educación en peligro”, cuestiona sobre todo la visión rousseauniana de la educación que se ha instalado en diferentes sistemas de enseñanza. Ejemplos de esto son: la idílica valoración de la autonomía del alumno; el respeto hasta la exageración de su subjetivo ritmo de aprendizaje; los excesos en torno a la motivación y el entretenimiento como únicas reglas de exigencia; la eliminación del esfuerzo que trae consigo la superación de obstáculos, junto al vaciamiento del papel y la autoridad del profesor que conlleva todo este proceso, hay que añadir el innegable hecho de que los alumnos tienen unos conocimientos cada vez menores y más irrelevantes, ligados, eso sí, a lo local, la utilidad o la inmediatez.”

Sostengo que es importante volver a lo esencial.

Estamos en una cultura del desapego, reto y desafío, cayendo en la mera repetición o en el esnobismo desesperanzado, pero con la certeza que en la educación hay un ámbito de búsqueda de la sabiduría, un espacio que permite reencontrarnos con los principios, redescubrir la misión que pugna por salir y desplegarse. Así creció y crece la Escuela de Educación comprometida con su identidad como toda obra educativa que perdura en el tiempo.

Una cultura, una institución, una familia sin arraigo y sin unidad no se sostiene.

Educadores, no dejen sus lugares, permanezcan juntos para no sucumbir en el desapego, estamos invitados a tejer una cultura de la comunión con esta mansedumbre que nace de la sabiduría y va generando espacio permanente y sostenido por su suave luminosidad.

En la formación de cada una de las carreras de las que hoy egresan lo aprendieron y practicaron, en el silencio del estudio, en la humildad del compartir y ayudarse está el remedio contra la mediocridad. Con seriedad académica ir desplegando la rica y variada información científica pero favoreciendo la integración del saber desde una cosmovisión del hombre, del mundo y de la vida.

Esta cultura de la comunión es la que crea comunidad educativa no por el sólo hecho de convivir sino por estar de acuerdo con el mismo proyecto que juntos aportamos, el trabajo en equipo, colaborativo, la confianza en el otro, la autosuperación, el autoconocimiento genera esta cultura.

Los invito por último a una cultura de la participación, donde su compromiso como educadores se hace sentir en la sociedad desde la esencialidad de su misión de educar.

Una participación honesta, contagiosa, esperanzada, comprometida, que asume el compromiso social de su profesión con responsabilidad.

Queridos egresados: con el ánimo y el impulso interior que los distingue vayan a cumplir su misión en la escuela, el instituto, la universidad de hoy. Los necesitamos, manténganse unidos, sepan crear comunidad, participen responsablemente de su tiempo para vivir en democracia. Recuerden siempre que enseñamos desde la ejemplaridad de nuestra persona.

Los felicitamos por esta etapa cumplida. Doy Gracias a Dios por cada uno de ustedes. Que el Señor bendiga los esfuerzos de cada uno y a sus familias que los han sostenido y acompañado. Recuerden siempre que esta Casa de Estudios, es su casa de puertas abiertas.

Acerca de la profesora Ana María Amarante:

Maestra Normal Nacional, profesora de Filosofía y Pedagogía y Magíster en Comunicación, Cultura y Educación por la Universidad Autónoma de Barcelona.

Se ha destacado por su participación e impulso en numerosas iniciativas de formación de directivos escolares, como Rectora del Instituto Superior de Conducción Educativa de La Salle y del Centro de Estudios Pedagógicos.

Se ha desempeñado como docente desde el inicio de las actividades dirigidas a la Gestión Educativa en nuestra Universidad. Ha conducido proyectos de asesoramiento a diversas instituciones de gestión estatal y privada, Ministerios de Educación Provinciales. Además, ha dirigido tesis de licenciatura, trabajos finales, ha ofrecido orientación a alumnos y perfeccionamiento docente a los profesores de la Escuela de Educación.

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La Universidad Austral está entre las principales universidades del mundo con menos de 50 años y entre las más prestigiosas de América Latina, según QS World University Rankings.