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doloresPor Dolores Latugaye

La enfermería es un eslabón imprescindible de la asistencia sanitaria, pero en Argentina, como en muchos países del mundo, encontramos un déficit de profesionales. De hecho, en este Día Internacional de la Enfermería, el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) afirma: “Si los gobiernos y los líderes mundiales no invierten en la profesión de la enfermería, no podremos tener éxito en el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible”. Por tanto, la enfermería representa una voz para liderar y lograr dichos objetivos.

Hoy la iniciativa global del CIE apunta a poner de manifiesto el increíble trabajo que las enfermeras de todo el mundo realizan para mejorar el acceso a la atención médica, educar a las poblaciones y abordar temas tales como pobreza, nutrición, energías limpias, desigualdad, sustentabilidad, innovación y justicia, entre otras metas, 17 en total, incluidas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), acordados por todos los países miembros de Naciones Unidas en 2015 para los siguientes 15 años.

Las enfermeras desempeñan un papel crucial en todos los niveles de atención, ya sea prestando cuidados, realizando una evaluación precisa de las personas o de la comunidad, diseñando la respuesta clínica o política, o evaluando los resultados y la eficacia.

Además de contar con más profesionales, el desafío que hoy enfrenta la profesión es lograr una mayor participación e imponer su voz en todos los niveles de toma de decisiones, con capacidad para liderar de tres maneras: como personas, como profesionales y como miembros de un equipo multidisciplinar.

De acuerdo con un informe del CIE: “Las enfermeras no sólo influyen en los demás durante su labor cotidiana sino que poseen habilidades expertas en el arte de la persuasión, un proceso que implica relaciones y negociación”.

Es por ello que la formación universitaria actual del profesional de enfermería propone una enseñanza integral para el desarrollo de competencias específicas vinculadas con el cuidado del paciente, su familia y la comunidad, y también el trabajo interdisciplinario con el resto del equipo de salud.

“Persuadir a una persona mayor que padece demencia para que se duche, o a un niño para que coopere mientras se lo vacuna, o a sus padres para permitir la vacunación, son ejemplos de cómo el poder de persuasión en acción ayuda a negociar un resultado deseable para ambas partes”, señala el informe. Todo ello, además, respetando los derechos del paciente.

La influencia de las enfermeras como profesionales sanitarios va más allá de las personas, las familias y las comunidades con los que trabajan; se extiende a todo el sector de la salud: médicos, profesiones afines, y quienes tienen responsabilidades políticas y de gestión.

Si tomamos conciencia de esto, si se estudia la situación de los recursos humanos de salud en su conjunto y si se planifican políticas públicas intersectoriales entre las áreas de educación, salud y trabajo, que respondan a la demanda de profesionales de enfermería, se podrán alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible de la salud en el país y en el mundo.

Fuente: Infobae

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