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Juan-Pablo-CannataPor JUAN PABLO CANNATA
Publicado en Revista Palabra, noviembre de 2016

Los cristianos nos nutrimos en el Evangelio y desde esa verdad sinfónica queremos aportar al bien común. Sin embargo, cuando un católico se para frente a los acontecimientos suele mezclar el Evangelio con sus propias ideas y prioridades, con el riesgo de atribuir a sus juicios una identidad católica “pura”, exigible a todos los demás.

Esto suele suceder, por ejemplo, con el aborto. Para algunos, es el único criterio de juicio: no importa si promueve el odio a los extranjeros como Trump o encarcela periodistas como Correa, si está contra el aborto, hay que apoyarlo. El problema es que las lógicas binarias, de blanco sobre negro, sólo se dan en el mundo de las ideas: la realidad se maneja en millones de colores y nos exige conectar las cajas y ganar perspectiva sinfónica: poner en el mismo nivel la vida de las mujeres asesinadas de #NiUnaMenos, la vida de los niños soldados del narcotráficos, la vida de los que mueren en accidentes de tránsito en caminos destruidos producto de la corrupción estatal y privada, la vida de los que morirán por carecer de cobertura médica o por ser víctimas de la trata de personas, o porque sistemas injustos de distribución de bienes y oportunidades los condenan a la miseria.

El 19 de octubre miles y miles de personas, en más de 100 ciudades de Argentina, Chile, Uruguay, México, Bolivia, España, Estados Unidos, Francia, unieron sus voces para repudiar la violencia contra las mujeres. Un clamor generalizado, sin banderías políticas, que se activa una y otra vez ante un mal estructural. Los grupos promotores son variados, pero el valor central es compartido. Sectores minoritarios propagan una y otra vez la desconfianza porque la marcha “apoya el aborto”, sembrando perplejidad en ciudadanos de todo tipo que, siendo católicos, ven en la energía moral de #NiUnaMenos una parte de su sinfonía, del mismo modo que ven en la dureza de los ultraconservadores una carencia de misericordia. En este mundo de complejidades, el Papa Francisco nos propone la “cultura del encuentro”, y nos pide que aprendamos a poner primero lo que nos une y a evitar recluirnos en cajitas ideológicas.

Sobre el autor:

JUAN PABLO CANNATA es Profesor de Sociología de la Comunicación en la Universidad Austral (Buenos Aires).
@JuanCannata

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La Universidad Austral está entre las principales universidades del mundo con menos de 50 años y entre las más prestigiosas de América Latina, según QS World University Rankings.