Compartir

“Queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a «vegetar», a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella. Es muy triste pasar por la vida sin dejar una huella”, Francisco.

Por Pilar Gesino
Facultad de Comunicación

La Universidad Austral nos propuso un gran viaje. Ir a Cracovia, el Papa Francisco nos convocaba a la Jornada Mundial de la Juventud. La propuesta fue realizar un viaje cultural y religioso.

El itinerario: Praga, República Checa;   Varsovia y Cracovia, Polonia; Berlín, Alemania y Roma, Italia.

Después de rendir varios finales partimos el 22 de julio un grupo de 30 chicos y chicas incluido el capellán de la Universidad.

Praga es una ciudad vieja y pintoresca, no fue destruida como otras ciudades por la guerra, por lo que tiene una belleza original. Son callejones, casas bajas, puentes arqueados, y la punta del castillo está siempre presente mientras caminas.

El 25 de julio por la mañana volvimos a volar con destino Varsovia.

Ahí ya se sentía el espíritu de la JMJ. Encontramos grupos similares al nuestro, gente joven y alegre de distintos países que querían ver al Papa Francisco.

Polonia es un país que sufrió mucho con la invasión alemana y la rusa y, luego de escuchar estas historias uno puede darse cuenta de esto. Es un país que gracias a su Fe y gracias al Papa Juan Pablo II, tuvo fuerzas para reconstruirse y salir adelante. Es una ciudad en la que se respira catolicidad, amistad, trato cordial.

El 27 emprendimos nuestra peregrinación hacia la JMJ. Camino a Cracovia, nos detuvimos en el santuario de la Virgen de Częstochowa, el Papa también visitaría ese santuario días después. Luego de participar de la Santa Misa celebrada por el Padre Luis Caballero, rezamos un Rosario a La Virgen Negra, patrona de Polonia.

Otra parada en nuestro recorrido fue el campo de concentración, Auschwitz. Conmocionó el escuchar las historias de lo que ocurrió allí. Para nosotros las guerras mundiales, los genocidios, y las invasiones soviéticas o alemanes son lejanas, pero conocer la historia de cerca impresiona Podríamos preguntarnos: ¿Qué pasaría si esto pasa en mi país?

Llegar a Cracovia fue llegar a la parte más intensa de la película. Fue una experiencia única, una experiencia que vamos a recordar siempre, es algo extraordinario en todo sentido, espiritual, cultural, físico y psicológico.

Nos “hospedamos” en un campamento, donde dormimos en carpas rodeadas de personas de todo el mundo, desde España hasta Filipinas.

Aunque fue duro: ¿Quién puede decirte que estuvo en un campamento en Polonia? ¿Quién va a decirte que para escuchar las palabras del Papa caminó bajo la lluvia por horas?

Cracovia no sólo fue conocer gente de todo el mundo, fue cruzar el Atlántico para ver a una persona, una persona que pudo reunir 3 millones de peregrinos de todo el mundo: el Papa Francisco.

Él fue la razón para viajar a la JMJ, habla de temas que al mundo le da miedo hablar. Nos habló de la guerra y la paz, “El mundo está en guerra (…) Pero no es una guerra de religiones, porque todas las religiones quieren la paz”, nos dijo en la Jornada. “Nosotros no vamos a gritar ahora contra nadie, no vamos a pelear, no queremos destruir, no queremos insultar. Nosotros no queremos vencer el odio con más odio, vencer la violencia con más violencia, vencer el terror con más terror. Nosotros hoy estamos aquí porque el Señor nos ha convocado. Y nuestra respuesta a este mundo en guerra tiene un nombre: se llama fraternidad, se llama hermandad, se llama comunión, se llama familia”. Vigilia con los jóvenes 30 de julio de 2016 Campo de la Misericordia

Cansados pero felices el domingo luego de la Misa de cierre y sabiendo que la próxima JMJ es en Panamá, nos fuimos a Berlín, y terminamos nuestro recorrido en Roma.

En Roma pudimos pasar en peregrinación por la puerta santa de San Pedro. Todo nos recordaba que estábamos viviendo un año Santo. El Año de la Misericordia.

El domingo 7 de agosto fue el broche de oro. Misa en la tumba de San Pedro y a las 12 Ángelus con el Papa. Una plaza repleta de gente que gritaba: Francescooo… Un Papa que saludaba y que una vez más nos animaba: “Nuestra esperanza de poseer el Reino en la eternidad nos impulsa a trabajar para mejorar las condiciones de la vida terrena, especialmente de los hermanos más débiles”.

Y cuando saludó a un grupo de argentinos dijo: ¡Estos argentinos hacen ruido por todas partes! 

Ahora es el momento de hacer ruido en la Austral…¡que nadie se asuste!

Compartir
La Universidad Austral está entre las principales universidades del mundo con menos de 50 años y entre las más prestigiosas de América Latina, según QS World University Rankings.