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Universidad-Austral-IAE-business-school-rodolfo-rivarola-decanoPor tres años, este psicólogo de amplia trayectoria en el sector privado y en el ámbito académico será el decano de la escuela de negocios de la Universidad Austral, una de las más prestigiosas a nivel regional. El sucesor de Gabriel Noussan dice que el ámbito académico es el entorno ideal para que se desarrolle el diálogo social que el nuevo gobierno pretende entablar con los sectores privado y sindical.

Rivarola cree que un contexto de reglas claras impulsará a la escuela: confía en que el conocimiento y el profesionalismo reemplazarán a la discrecionalidad que reinó en los últimos años. El flamante decano del IAE destaca la habilidad de los ejecutivos locales para adaptarse y hacer frente a condiciones adversas, pero cree necesaria una convicción que trascienda el interés particular. En el campus del IAE, en Pilar, Rivarola dialogó con la nacion sobre los desafíos de su gestión.

Optimismo

“El cambio va a dinamizar el universo empresario”

El académico destaca el contexto político que enmarca sus primeros días en el decanato. “Más allá de lo partidario, pasar a tener un gobierno que entiende más del mundo de la empresa y que quiere abrir el país, nos pone en una situación de nueva inversión y crecimiento que va a generar una dinamización en el universo empresario”. Eso, prevé, tendrá entre otras consecuencias un impacto positivo en la composición del alumnado, ya que acercará al sector público a la escuela. “Hace años que trabajamos en el IAE con el G25 (un grupo de empresarios jóvenes interesados en la gestión pública) que tiene como objetivo pasar gente de la función privada a la pública, y tenemos un programa de gobierno”. El objetivo es participar más activamente en la formación de dirigentes.

Clima de negocios

“Con reglas claras, hay transparencia y profesionalismo”

Rivarola cree que un marco de reglas claras también tendrá un efecto positivo sobre la educación. “Nos pasa que enseñamos cosas que en el mundo se ven de una manera, y aquí de otra”, dice. Por ejemplo, cualquier estrategia para ser más competitivo resulta infructuosa si el otro tiene costos más bajos por evasión, o es beneficiado por amiguismos. “La corrupción y la falta de profesionalismo están vinculados: cuando hay menos transparencia y más discrecionalidad se reduce el profesionalismo. En cambio, cuando hay más reglas claras, hay más transparencia, y eso da lugar a la meritocracia y, por lo tanto, al profesionalismo. No se toman decisiones porque uno es amigo, sino con criterios claros, de negocios. Y eso ayuda mucho a una escuela de negocios”, afirma. “Eso también -agrega- alienta a muchos a venir y a pasar al sector público porque hay desafíos”.

Diálogo social

“Las universidades pueden aportar objetividad para resolver conflictos”

Después de un tiempo de falta de diálogo, el decano propone convertir al ámbito académico en el espacio de unión de las partes: “Es importante ser parte de las conversaciones que se están generando. Las universidades, y en especial las escuelas de negocios, deberían ser ámbitos donde se pueda trabajar la colaboración entre gobiernos, sindicatos y empresas, algo similar a lo que ocurre en las cámaras, pero con lineamientos específicos. La universidad tiene conocimientos y puede hacer un aporte desde una mirada más objetiva, ayudar a orquestar de una forma más productiva en los conflictos”. Los profesionales de la escuela de negocios tomarían un rol de consultores externos. Cita como antecedente una propuesta gestada en el IAE, entre sindicatos y empresas de la industria automotriz, que llegó a manos de la ex ministra de Producción Débora Giorgi. “Se están empezando a mover las piezas para que eso ocurra en más sectores”, asegura Rivarola.

Los ejecutivos de hoy

“No alcanza con lo técnico; también se necesita tener empatía”

¿Qué habilidades se valoran en los ejecutivos actuales? “Hay una mentalidad más abierta, dispuesta a explorar qué está pasando en otros lados. Y es esencial que el número uno de una organización pueda pensar en forma sistémica, es decir, que pueda ponerse en distintas posiciones y su tarea no sea sólo maximizar el objetivo del accionista, porque eso es pensar en una sola variable. Debe pensar en las necesidades de todos los stakeholders, y eso obliga a ser más trascendente, a tener una mirada más integral”, detalla Rivarola. Ésa es la base las capacidades “soft”, que se vuelven cada vez más necesarias.

Cintura ante la adversidad

“Hay una capacidad que ayuda a transformar situaciones negativas”

Es la era de la humanización del ejecutivo. “No alcanza con saber sólo lo técnico, porque la globalización mezcló todo y lo multicultural invadió distintas esferas; empatía, una mirada sistémica, es imprescindible para hacer acuerdos duraderos”, amplía. El académico ve en el empresariado local una virtud que sacó a relucir en los últimos tiempos. “Más allá de las reglas -dice Rivarola- a muchos sectores les ha ido bien. Eso demuestra que hay capacidad de supervivencia, valores y cualidades que ayudan a transformar las situaciones más negativas”. El nuevo entorno debería dar lugar a una mirada más allá de la coyuntura. “Aquí somos acomodaticios; hay que ir hacia una adaptabilidad basada en la convicción de que el bien común es el más importante”.

Rodolfo Rivarola
Decano del IAE Business School

Profesión: Lic. en Psicología USAL y Máster en Dirección de Empresas IAE. Hizo cursos en Harvard Business School, JFK School of Goverment, entre otras.

Edad: 45

Origen: argentino

En su trayectoria, pasó por American Testing Service, Quality Improvement y fue consultor. Está terminando su doctorado, es experto en liderazgo. Tuvo diversos cargos en el IAE: entre otros, fue director del EMBA. Representa a una nueva generación que renueva la dirección y el rumbo de la escuela. Afrontará el reto de adaptarla al mundo digital para tener más llegada a un mercado global. La aplicación más inmediata, cuenta, consiste en reducir las clases presenciales, pero sin dejar de lado la experiencia del aula.

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La Universidad Austral está entre las principales universidades del mundo con menos de 50 años y entre las más prestigiosas de América Latina, según QS World University Rankings.