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Universidad-Austral-IAE-redboot-investigacion-aplicadaAgustín Almanza es médico veterinario y especialista en diagnóstico por imágenes en caballos. Fundó Redboot, su propio emprendimiento, en 2007 y nos cuenta como el IAE Business School lo ayudó a darle un giro a su negocio.

Agustín, estamos ante una gran evolución para el mundo equino…

Sí,  es un gran logro para el mundo de los caballos, rompe con el mito de que un caballo fracturado es un caballo condenado. Además, es un buen ejemplo de entepreneurship, empezó como un hobbie hace años y hoy en día las usan los mejores caballos del mundo.

Además es un tema actual, en el sentido que hoy es más grande la tendencia a preocuparse por los animales y rompe un poco el mito de que todos los emprendimientos son relacionados con tecnología o derivados de grandes corporaciones.

¿Qué te inspiró a comenzar el proyecto?

Empezó en el 2000, cuando trabajaba como veterinario junior en Kentucky y veía lo laborioso que era ponerle yesos de acrílicos a los potrillos que nacían con las patas chuecas, pues había que sacárselos y recolocárselos constantemente para evitar que se lastimen. Vi la oportunidad al darme cuenta que eran muchos los casos de potrillos que nacían chuecos (desvíos angulares y flexurales técnicamente) y me imaginé una bota como de “ski” que se pudiera colocar y sacar.

Pero esto se me ocurrió, gracias a que 14 años antes yo había trabajado como taxidermista en Alemania embalsamando animales para museos y aprendí, en aquella oportunidad, a trabajar muy bien con fibra de vidrio y otras resinas. Hacíamos moldes para un león, por lo que hacer una botita para un potrillo me resultó muy sencillo. Identifiqué un problema, un nicho, pero tenía el conocimiento técnico para imaginarme la solución.

Fui a Lexington, Kentucky, que es la meca mundial de la cría de caballos de carrera. Allí hice todo tipo de trabajos, desde limpiar establos hasta mostrar caballos en las ventas. Fui abriéndome camino hasta llegar a ser aceptado en dos residencias veterinarias: una en Canadá en Cirugía y otra en La universidad de California (UCDavis, meca mundial de la veterinaria).

¿Cuál es tu tarea en todo el proceso?

Hasta ahora se hacían muy pocos intentos de amputar un caballo porque no había prótesis disponibles, salvo intentos caseros de algún valiente… que a veces funcionaba. No necesariamente soy yo quien realiza la cirugía, generalmente me consultan y otro veterinario que atiende el caballo fracturado la realiza y yo hago la prótesis. Desde que termine la prótesis de Trompada (yegua de Jorge Mac Donough) ya he hecho cuatro y espero que se empiece a conocer más, sobre todo en el exterior.

¿Cómo surge el nombre Redboot?

Durante mi estadía en Kentucky, le comento, a un veterinario con el que trabajaba, la idea de hacer como una botita de ski para el potrillo que se abriera y cerrara y se la colocara por el tiempo que se quisiera; le asegure que yo lo haría. Fui a Walmart y con una inversión inicial de 30 dólares me compré un kit para reparar bollos de choques en autos con fibra de vidrio, y a las dos semanas aparecí con la primera bota ortopédica. Se la vendí en 500 dólares y ahí quedó establecido el precio de ese modelo. Con el boca en boca me fueron pidiendo otros veterinarios y clínicas y en los últimos 4 meses de trabajar con él, en mi tiempo extra vendía las botas,  y las pintaba de “rojo”, entonces cuando me las pedían las llamaban: “REDBOOTS” y así fue como se estableció el nombre cuando en el 2007 registre la Marca.

¿Cuál es tu profesión?

Veterinario y estoy especializado en diagnóstico por imágenes en caballos.

¿Qué te aportó el IAE  a esta profesión?

Comencé en EMBA muy tímidamente. Fue una gran decisión, porque sabía que iba a perder muchos clientes al no poder atenderlos cuando te necesitan los días que cursaba, pero ya quería asumir ese riesgo para tomar una nueva dirección. Tenía 43 años, recién casado, con menos ingresos y más gastos, y al segundo año esperando mi primera hija. Me costó un poco la parte de números, pero me di cuenta que el proceso mental que yo tenía como veterinario donde tengo que analizar un caballo, diagnosticar el problema, decidir qué hacer para solucionarlo y predecir un pronóstico, no era muy distinto al que se hace al analizar una situación de negocios. Y un veterinario, aquel que se encuentra con un animal que se está muriendo en una cirugía, sabe tomar decisiones bajo presión, rápido y vivir con la consecuencia.

También durante el EMBA, empecé a pensar en cómo hacer crecer a REDBOOT y me ayudó mucho, sobre todo a darme cuenta de que no tenía que ser o una cosa o la otra, me refiero a que la única forma de salir del taller artesanal no era con grandes inversiones y volúmenes.

¿Qué cambió, desde los inicios a la actualidad, de Redboot?

El EMBA me ayudó a clarificar muchas cosas, me dio mucha confianza al saber cómo se hacen las cosas en una mayor dimensión (en todo sentido). Hoy en día reestructuré REDBOOT, encontré nueva gente que las puede hacer mejor y a mayor escala y reduje el costo de producción, hice un plan de marketing más elaborado, rediseñé la página web y ya estoy viendo los resultados de todo esto. Le di una nueva imagen a la marca y hoy en día son reconocidas y utilizadas por las mejores clínicas del mundo, los criadores, los hospitales de las universidades veterinarias que las recomiendan, criadores, etc. Desarrollé el modelo nuevo de las prótesis que está teniendo muy buen impacto, porque no hay mucha gente en el mundo que las haga.

Fuente: IAE Business School

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