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Roberto Dabusti: "Francisco, un gran comunicador"Compartimos la entrevista realizada por la Facultad de Comunicación a Roberto Dabusti, graduado 2002 de dicha facultad, que fue el primer secretario de prensa de Monseñor Bergoglio y del Arzobispado de Buenos Aires.

Miércoles 13 de marzo de 2013 alrededor de las 15.00 en un restaurante de la calle Balcarce de la ciudad de Salta. Suena su celular. Lo llamaban sus papás desde Buenos Aires para avisarle que había salido humo blanco de la chimenea de la Capilla Sixtina. La Iglesia tenía un nuevo Papa.

Como el lugar donde estaba reunido no tenía televisión comenzó a recorrer algunos bares de la ciudad de Salta, pero no encontraba locales abiertos y con un televisor prendido. Por ello, decidió ir al shopping de la ciudad, ya que allí seguro encontraría lo que buscaba. Allí, fue directo al supermercado y se instaló frente a las góndolas de electrónica donde había un televisor gigante en el que se veía la transmisión. Casi no había gente, solo estaban frente el televisor el encargado del supermercado y Roberto. Los 50 minutos que pasaron desde la salida del humo hasta conocer quién era el nuevo Papa fueron eternos, nos cuenta reviviendo esa tarde. Finalmente llegó el momento, el Cardenal encargado de dar el anuncio salió al balcón ubicado al frente de la Basílica de San Pedro. “Apenas escuché el Georgium Marium empecé a repetir es Bergoglio, es Bergoglio”… El encargado del supermercado lo miraba y le preguntaba: “¿quién?” Y Roberto repetía insistentemente: “Bergoglio, de Buenos Aires”. Luego la emoción hizo eclosión y las lágrimas le impedían hablar mientras el encargado del local trataba de consolarlo.

– ¿Cómo comenzó tu vínculo con el ahora Papa Francisco?

Lo conocí mientras trabajaba en la Catedral de Buenos Aires. Trabajé desde fines de 1994 y hasta mediados de 2001. Sabiendo que estudiaba comunicación, me invitaron a participar de la Comisión de Medios de Comunicación del Arzobispado de Buenos Aires. Hice casi toda mi carrea de Comunicación en la Austral, trabajando allí.

– ¿Cómo llegaste a presentar el proyecto de creación de la oficina de prensa?

Estando en la Comisión de Medios de la que era el secretario, y mientras veíamos los distintos temas de comunicación de la Arquidiócesis, fue surgiendo la necesidad de crear una oficina de prensa. En ese momento, junto con el padre Guillermo Marco, empezamos a ver los aspectos referentes a la atención de la prensa. Preparé un proyecto basado en la comunicación y en la doctrina social de la Iglesia. Me encomendaron que el proyecto fuera breve como le gustaba a Bergoglio, pero debía ser contundente. Y fue así como se formó la oficina de prensa. El padre Guillermo Marco era el director y yo el secretario de prensa. Empezamos de cero. Bergoglio nos compró un fax y esa fue nuestra primera herramienta de trabajo. Atendíamos día a día a la prensa y de a poco nos fuimos vinculando con los diferentes medios de comunicación para que supieran que había un área que les podía brindar información. Dificultades hubo muchas pero fue un gran desafío y viéndolo hoy para atrás, me llena de satisfacción por todo lo vivido. No fue nada fácil y hubo que trabajar mucho, sobre todo, con el estilo particular de comunicación de Monseñor Bergoglio. La concreción de la oficina de prensa fue muy bien recibida por la prensa en general y por los organismos oficiales como presidencia, ministerios, etc. que buscaban tener un lugar donde acudir por noticias de la Arquidiócesis y del Arzobispo primado de la Argentina. Colaborar en la comunicación de la Iglesia no era fácil. Quizás hoy con la figura de Francisco se haga un poco más sencillo, pero en su momento para que saliera una nota de la Iglesia requería mucho esfuerzo e ingenio. La verdad no fue fácil.

– ¿Qué diferencias ves en el ahora Papa, respecto de cuando era Arzobispo?

Él sigue siendo el mismo. Impacta verlo vestido de blanco, sobre todo cuando uno lo ve entre la multitud en Roma, cuando recorre la plaza con el papamóvil o en los actos masivos. Eso es lo impactante. En el mano a mano sigue siendo el mismo. “¿Cómo están los cuatro? ¿Siguen siendo cuatro?” y se sonríe dando pie a algún comentario gracioso. Recuerda que tengo cuatro hijos y siempre pregunta por ellos. Una cosa que sí se puede ver es la presencia del Espíritu Santo de una forma marcada. Esto se pudo observar desde el momento cero cuando salió al balcón el 13 de marzo, su rostro y gestos cambiaron, se rejuveneció.

– ¿Cómo era y es su vínculo con los periodistas?

Mientras era Arzobispo, salvo raras excepciones, no daba notas. Prefería comunicar a través del púlpito o con mensajes como el del tedeum que preparaba con meses de anticipación. La comunicación con la prensa era a través de la oficina de prensa y de las gacetillas que repartíamos, las que validaba él en persona. Era impresionante, te corregía una o dos palabras, que generaban un marcado cambio en el texto. El trato con los periodistas era bueno pero siempre más desde un vínculo personal. Hoy lo ves siendo Francisco, teniendo un mano a mano con decena de medios en el avión, en cada viaje que realiza. Eso es un cambio marcado y está muy bien. Sabe que lo que dice en ese vuelo en cuanto aterriza el avión, se dispersa por todo el mundo.

– ¿En qué se centra la comunicación de Francisco?

Siempre fue un gran comunicador. Francisco se comunica como cuando era Bergoglio, a través de sus palabras, sus gestos y sus silencios. Lo que ocurre es que hoy tiene 1.200 millones de fieles que lo siguen, en Buenos Aires eran 3 millones. Francisco es un gran comunicador, lo que dice siempre tiene una agudeza destacable. Los gestos son impresionantes y eso es lo que más le llama la atención a la gente. Los italianos por ejemplo, que son muy gestuales, están enamorados de él, lo admiran. Los silencios, que no muchos lo mencionan, son una herramienta comunicacional que utiliza mucho, hay que prestar mucha atención a los silencios en Francisco. Cada uno de ellos tiene un por qué y un para qué.

– ¿Cómo ves la comunicación de la Iglesia hoy?

En los viajes que realicé desde su elección pude vincularme con los diferentes medios de comunicación del Vaticano como son: la Radio Vaticana, el Centro Televisivo Vaticano (CTV), el diario L´Osservatore Romano, la Sala Stampa (Oficina de Prensa) y varios periodistas vaticanistas. Tuve trato y conocí a mucha gente muy profesional del ámbito de la comunicación eclesial. Lo que se observa y varios lo mencionan, es la necesidad de aggiornar la estructura actual. Debería funcionar como un multimedio y eso hoy no ocurre. El Papa lo ve y es por ello que encargó realizar una auditoría y un estudio de cómo debería ser la nueva estructura mediática del Vaticano. El Papa ve el avance de la tecnología y no quiere que la Iglesia quede relegada en este aspecto.

– ¿Qué virtudes destacás en Bergoglio-Francisco?

La inteligencia, la humildad y la coherencia. Es muy inteligente, es un estratega. Yo siempre lo comparo con un gran ajedrecista que está pensando tres jugadas más adelante. Por otro lado, la humildad, que suele ser difícil de encontrar junto con la inteligencia, pero que en él se destaca. Y la coherencia porque mantiene sus hábitos, su forma de ser y sus convicciones a pesar de estar en el lugar que le toca estar hoy.

– ¿Cómo lo ves hoy, a dos años de haber sido elegido Papa?

Lo veo muy bien. Si bien por momentos se lo nota cansado y con una agenda que no para, sigue siendo Bergoglio. Mantiene su ritmo de vida en la que trabaja de lunes a lunes y donde no sale de vacaciones. En el vaticano no pueden creer el ritmo de trabajo que lleva. Detrás de él van varias personas que lo siguen minuto a minuto. Los mismos periodistas vaticanistas no paran ni un minuto y en cargada algunos me dicen “decile a tu ex jefe que descanse un poco, no nos da respiro”. Por otro lado, es un hombre de mucha oración y eso se nota en sus palabras, gestos y silencios. La oración lo sostiene y guía en su día a día.

– ¿Cómo es tu vida hoy?

Estoy casado con Ana y tenemos cuatro hijos. Trabajo en el Grupo Telecom como Gerente de Responsabilidad Social Empresaria que es un tema que me gusta mucho y que se encuentra dentro de la Dirección de Comunicación y Medios de la empresa. Aparte, integro algunos consejos directivos de fundaciones tratando de colaborar en lo que se puede. Soy de la tercera camada de la Facultad de Comunicación de las que empezamos a habitar el edificio de Avenida Garay. Con respecto a mis objetivos, en lo profesional me gustaría afianzarme en lo que estoy haciendo y poder aportar a nuestro país y a la cultura del encuentro de la que tanto nos habla Francisco y la que tanta falta le hace a nuestra querida Argentina.

– ¿Cómo es tu relación con Francisco al día de hoy?

Francisco no es mi amigo y eso siempre lo remarco. Bergoglio fue mi jefe, mi obispo y una persona a la que aprecio y admiro mucho. Además dos de mis hermanos trabajaron muy cerca de él, por lo que el vínculo se mantiene. La verdad es que aprendí mucho de él y con él, no sólo desde lo laboral, sino como persona. El trabajar en la Iglesia me ayudó a madurar, crecer y afianzarme en la fe. Le agradezco a Dios la fe que me dio y sobre este tema hablamos varias veces con Bergoglio. La verdad que se lo extraña y mucho. Trabajé con él hasta el 2001 pero hasta su nombramiento como Papa en 2013 seguí colaborando en la Catedral de Buenos Aires, por lo que lo seguí viendo. Gracias a Dios tuve la posibilidad de verlo durante este tiempo desde que es Papa y sigue siendo el mismo y eso te sorprende. Tiene una memoria increíble y no se le escapa detalle. A pesar de todos los temas que maneja y lleva en su cabeza, tiene gestos que te sorprenden. Sigue siendo el mismo con la diferencia de que lleva en sus hombros la responsabilidad de conducir a todos los católicos del mundo, te diría que es el hombre más influyente del mundo en la actualidad.

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La Universidad Austral está entre las principales universidades del mundo con menos de 50 años y entre las más prestigiosas de América Latina, según QS World University Rankings.