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vida“Inquieto, curioso. Apasionado por su trabajo, amante de la naturaleza, un buscador constante. Un tipo muy mental que intenta guiarse un poco más por lo que siente y no tanto por lo que piensa.” Así se define Manuel Gutiérrez Arana, graduado 2008, actor, clown y creador de Experimento Vida y el increíble Proyecto Calco.

– ¿Qué es ExperimentoVida.com?

ExperimentoVida.com es una especie de vidriera donde voy exponiendo, compartiendo cada uno de mis proyectos y trabajos. Hace un buen tiempo sentí la necesidad de contar con un espacio donde pudiera reunir todo lo que vengo haciendo.  Cualquiera que entre a ExperimentoVida.com se va a encontrar con crónicas de viaje, fotografía de paisajes, videos humorísticos, ficciones, cortos documentales. De todo.

El nombre del blog tiene mucho que ver con mi forma de entender la vida. Creo que todos los días a cada uno nos toca vivir un sinfín de experimentos, algunos “accidentales” y otros voluntarios, que nos permiten conocer más sobre nosotros mismos, el resto de las personas y el mundo en el que vivimos. Cada experiencia, desde la más cotidiana hasta la más exótica, desde la más alegre hasta la más angustiante, es una puerta que nos permite seguir creciendo. En ese sentido, la vida y un laboratorio pasarían a ser la misma cosa.

– ¿Cómo nació el proyecto Calco?

No sé exactamente en qué momento nacieron estas ganas de materializar mensajes positivos para tenerlos a mano en mi día a día. Fue una idea que empezó a crecer de a poco internamente hasta que un día decidí imprimir la primera tirada. Fue un proceso largo, durante más de un año compartí la idea con distintas personas, familiares y amigos, la gente sabía de mis ganas de hacer algo como Proyecto Calco, pero todavía no había nada concreto.

Las calcos en principio las quería para mí, quería tener estos mensajes a mano, cruzármelos en mi día a día, en mi computadora, la oficina, la heladera, el baño. Estoy cada vez más convencido de que la calidad de nuestra vida depende de la calidad de nuestros pensamientos y de nuestras palabras. Y creo que esto es algo “entrenable”, algo que se puede nutrir y alimentar cada vez más. Tenemos la posibilidad de revisar y modificar los relatos que construimos para contarnos la vida, para definir quiénes somos, qué idea tenemos de la vida, del trabajo, del amor, de las relaciones, la pareja, los jefes o lo que fuera. Creo que cada persona tiene una idea sobre qué es el trabajo, por ejemplo. Está bueno revisar qué palabras usamos para definir ‘trabajo’. Para algunos, “trabajo” puede ser ‘algo obligatorio y tedioso que tenemos que hacer para sobrevivir y comprar comida’ y para otros podrá ser ‘el vehículo que tenemos para poder desarrollarnos como personas, alimentar nuestra vocación y disfrutar la vida tanto como podamos’.

Por sugerencia de mi primo Nicolás Grosny, un diseñador que admiro mucho, decidimos que el diseño de las calcos fuera lo más austero posible para que los mensajes no se confundan con publicidades de marca. Blanco y negro, sin mucho firulete.

Al principio las calcos eran únicamente el mensaje. Después le incorporamos la firma de Proyecto Calco, para que la gente pudiera contactarnos y darnos su feedback a través de facebook. Y así se fue armando de a poco una comunidad de personas alrededor del proyecto.

La primera tirada la banqué yo, fueron 200 calcos, debo haber pagado 100 pesos más o menos, y enseguida, familiares y amigos empezaron a darme plata voluntariamente para seguir imprimiendo calcos.

Cuando las calcos empezaron a estar en manos de otras personas, sentí vértigo al ver cómo el proyecto iba cobrando vida propia y empezaba a conquistar otros espacios que no eran ya los míos. En ese momento decidí armar un mapa en Google Maps para mostrarle a la gente hasta dónde habíamos llegado.

“Llegamos a la estación Juramento de la Línea D”. “Benjamín nos manda esta foto desde San Isidro”. “Gracias Celeste por llevar las calcos hasta Flores”. Un día las calcos llegaron a Salta y fue un día histórico para mí. Ya no estábamos solamente en Buenos Aires. Después las calcos llegaron a Bariloche, en Río Negro.

Tuvimos que hacer un poco de zoom out en el mapa de Google para que se puedan ver las demás provincias. “Proyeto Calco llegó a Santiago del Estero”. Me emocionaba ver cómo las calcos circulaban cada vez más por el país, llegando a más y más personas.

Un día las calcos llegaron a Chile y no sé quién se llevó un pilón para Brasil. Otro se fue de mochilero y nos mandó una foto desde La Paz. Otro que se fue de viaje a Estados Unidos nos mandó fotos desde Chicago. Las calcos llegaron a Hawaii. “Che, yo me voy para Europa, ¿no querés que lleve calcos?”. Y así cruzamos el charco. “Las calcos en el muro de Berlín. Las calcos en la Sagrada Familia. Las calcos en el desierto del Sahara”. Y llegaron a Asia. “Calcos en Vietnam, en Japón, en Tailandia”. Cada día, más y más viajeros nos mandaban fotos desde distintas partes del mundo.

Un día nos dimos cuenta de que habíamos llegado a todos los continentes menos a África. Así que, casi como un juego, preguntamos desde nuestra página en Facebook. “¿Alguien se va para África por casualidad?” y enseguida apreció Lucía Taboada. “Yo voy para allá”. A los pocos días recibíamos estas dos fotos retratando nuestro desembarco oficial en África.

Y cuando ya habíamos llegado a los cinco continentes, ya casi delirando, preguntamos de nuevo por Facebook. “¿Alguien va a la Antártida en estos días?”. Al toque nos escribió Jason, productor de la Metro, comentándonos que tenía el contacto de una científica argentina que hacía viajes a la base Carlini, en la Antártida Argentina. Nos puso en contacto con ella y al poco tiempo nos mandaba sus fotos desde allá.

Las calcos ahora están traducidas al inglés, francés, italiano, islandés y portugués y seguimos sumando idiomas.

-¿Por qué elegiste la Facultad de Comunicación en su momento y qué te dio?  

Yo venía de Bariloche y tenía ganas de estudiar en el mejor lugar que pudiera y elegí la Austral porque me la recomendaron mucho desde distintos lados. Siempre agradezco haber estudiado Comunicación Social. Es una carrera que me dio muchísimas herramientas para dedicarme a las cosas que más me gustan: escribir, sacar fotos, editar videos, actuar, hacer humor. Constantemente estoy emprendiendo proyectos íntimamente relacionados al universo de la comunicación, así que mi paso por la Austral fue una gran apuesta.

-¿Cómo fue tu camino luego de graduarte?

Terminé la carrera y me fui medio año a Estados Unidos, donde trabajé como redactor en un diario para la comunidad hispana de Colorado, además de instructor de esquí y housekeeperen un hotel. A la vuelta, fui parte de un emprendimiento que nunca vio la luz: una revista de RSE. Al poco tiempo, entré en Emprendia, una consultora especializada en sustentabilidad, donde trabajé durante dos años. En simultáneo, siempre hice teatro, sobre todo clown, una técnica que sigo explorando cada día más.

En 2011 me fui de viaje por el mundo durante dos años. Estuve en Hawái, Centroamérica y Europa. Durante esos dos años hice de todo, trabajé de muchísimas cosas en distintos países y viajé mucho con los ahorros. Una experiencia que marcó un antes y un después en mi vida. Ahora de vuelta (ya pasaron siete meses) estoy trabajando de manera independiente como colaborador en un portal, haciendo fotos y videos, trabajando como actor y dando clases de clown.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Seguir formándome como actor y docente de clown, ganar cada vez más independencia con mis proyectos, poder seguir trabajando de manera remota con mi computadora y viajando para dar clases de clown y actuar en distintas localidades.

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La Universidad Austral está entre las principales universidades del mundo con menos de 50 años y entre las más prestigiosas de América Latina, según QS World University Rankings.