La nueva edición del índice “Ag Barometer Austral”, elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, revela que el nivel de confianza de los productores revierte su tendencia positiva al mostrar en marzo una leve caída del 3% con respecto a enero.
Si bien las expectativas futuras siguen teniendo un perfil positivo, han mostrado un deterioro en esta edición al caer un 9% y exhiben el valor más bajo de la serie. Con respecto al presente, los productores mejoran su ánimo, con un alza del 16%
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Asimismo, los productores dicen que necesitarán vender el 48% de soja para cancelar sus compromisos financieros (26.000.000 de toneladas). Sólo piensan almacenar el 31% del excedente, 8.700.000 de toneladas.

El Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral dio a conocer los nuevos resultados del Ag Barometer Austral, un índice de confianza del productor argentino. El estudio, que arroja los nuevos datos de marzo-abril de 2019, aporta información valiosa sobre las percepciones del campo, la situación financiera actual y las perspectivas futuras, y la oportunidad o no para realizar inversiones importantes, entre otros aspectos de relevancia para el sector.

Entre las conclusiones más importantes se destacan:

  • El Índice Ag Barometer Austral que mide la Confianza de los Productores Agropecuarios bajó de 106 a 103 (-2,8 %).
  • El Índice de Condiciones Presentes experimentó una importante mejora de 59 a 69 (+ 16%), mientras que el Índice de Expectativas Futuras experimentó una caída de 137 a 126 (- 8,75 %).
  • Cuando se les pregunta por su situación financiera, los productores experimentan una mejora considerable con relación al año anterior. Es el Índice que más ha mejorado, ya que asciende de 66 a 84, representando una mejora del 27%. Este ascenso puede fundarse en los excelentes rindes de este año, en contraposición con la baja productividad del año anterior. De todas formas, ante niveles de precio sustancialmente más bajos, la mejora se relativiza.
  • También mejora, aunque levemente, el ánimo de los productores con relación a la oportunidad actual de realizar inversiones. Si bien las opiniones negativas continúan superando a las positivas, ha mostrado una leve mejoría ya que en enero 74% de los productores consideraba que no era un buen momento para realizar inversiones, frente al 73% actual.
  • Con relación al futuro, el índice que experimenta la mayor caída es la percepción del sector agropecuario en los próximos 12 meses, exhibiendo una caída de 120 a 103 (-14%). Las respuestas se ven considerablemente afectadas por el contexto electoral del año en curso y un escenario de precios más bajos para los granos. Las mejoras de precio en ganadería y lechería parecen no compensar esta situación (los sentimientos de quienes esperan buenos tiempos caen de 61% a 51% y aumentan los de quienes esperan malos tiempos de 40% a 49%).
  • También cae levemente la expectativa respecto a la situación financiera de la empresa de aquí a un año, de 129 a 123 (-4,6 %). Crece la incidencia de quienes piensan estar peor (de 15 % a 19 %), en tanto cae la participación de quienes tienen expectativas de estar mejor o igual.
  • Se mantienen altamente positivas las expectativas del sector a 5 años, aunque también experimentan un descenso. El Índice cae de 162 a 151 (-5,5 %). Quienes piensan que serán buenos tiempos han bajado del 81% al 76%.

Consideraciones respecto a la campaña agrícola y sobre qué harán los productores con la cosecha

  • Los productores plantean un conjunto de preocupaciones de aquí a los próximos doce meses, donde es llamativo que las cuestiones financieras, económicas y productivas superen en un año electoral a las políticas.
    • A la cabeza está la cuestión financiera (62%), en términos de acceso al crédito y tasas de interés.
    • Luego cuestiones sobre la marcha de la economía (46%) incluyendo la inestabilidad económica y la presión impositiva.
    • Recién en tercer lugar aparecen cuestiones productivas (29%) que tienen que ver con el clima, infraestructura, tecnología y medioambiente.
    • Luego sigue la preocupación por los márgenes (20%) que tiene que ver con los precios de venta y los costos.
    • En siguiente lugar la inestabilidad política y social (18%): el contexto electoral está en la mente de los productores en el corto plazo.
    • Queda en un último plano cuestiones que tienen que ver con la gestión del negocio (diversificación, mantenimiento del capital y sucesión). Los productores estiman que, en promedio, necesitarán vender 48% de la cosecha de soja y 44% de la de maíz para hacer frente a sus necesidades financieras de aquí a julio, mientras que sólo habían fijado precio a 8% de la soja y a 13% del maíz. Esto hace esperar fuerte presión vendedora en los próximos meses. Y más allá de la actividad que esto implica para el sector agropecuario, las ventas esperadas resultan relevantes en el contexto macroeconómico donde los dólares de la cosecha traerán alivio en términos de oferta.
  • Cuando se consulta a los productores qué piensan hacer con el excedente, se indica que el 31% se va a almacenar sin precio fijo y el 39% se destinará a comprar insumos. Un 25% de los productores indicaron la voluntad de hacer inversiones con el excedente (por ejemplo, en maquinaria). Es bajo el porcentaje de productores que se inclina por inversiones financieras (plazo fijo, dólares, derivados).
  • Finalmente, cabe mencionar que se consultó a los productores acerca de los disparadores de compras relacionados a la compra de maquinaria. Aquí el 32% de los productores pusieron por delante las condiciones de financiamiento, y un 23% las oportunidades de precio. Estas dos cuestiones están íntimamente relacionadas. También tiene una relevancia significativa la lealtad referida especialmente a la marca. El 31% de los productores indicaron que prefieren mantenerse fieles.

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